Después de que los fuertes vientos azotaran el Estado durante la noche del martes y la madrugada del miércoles pasado, decenas de miles de hogares se quedaron sin electricidad en el condado de Fairfield y el condado de New Haven.
NEW HAVEN.- Decenas de miles de hogares se quedaron sin electricidad en Connecticut, el miércoles pasado, después de que los fuertes vientos azotaran el Estado durante la noche.
Una línea de aguaceros con fuertes vientos fue detectada en el radar que se dirigía a Connecticut alrededor de las 3:30 de la mañana.
Un comunicado del Servicio Meteorológico Nacional indicó que las tormentas afectarían el condado de Fairfield y el noroeste del condado de New Haven.
Alrededor de las 6:50 de la mañana del miércoles pasado, Eversource Energy y United Illuminating informaron un total combinado de 25 mil 36 hogares sin electricidad después de las tormentas.
United Illuminating informó 2 mil 267 interrupciones, la mayoría de ellas en Fairfield (1,022) y Hamden (900).
Los cortes restantes incluyen 21 en Bridgeport, 10 en East Haven, 15 en Easton, dos en Milford, 109 en North Haven, 50 en Trumbull, siete en West Haven y 131 en Woodbridge.
Por su parte, Eversource informó 22 mil 769 cortes.
Esas interrupciones incluyeron 964 en Bethel, 23 en Brookfield, 621 en Guilford, 1,268 en Madison, 47 en New Canaan, 29 en New Fairfield, 289 en New Milford, 740 en Newtown, 772 en Ridgefield, 218 en Southbury, 907 en Danbury y 384 en Hartford.
Minutos después del debate, de un extremo al otro del arco político, los medios parecieron establecer un acuerdo inusual: que ambos candidatos habían perdido (Reuters/ Brian Snyder)
A juzgar por las reacciones inmediatas al primer intercambio entre Trump y Biden, parecía que ambos candidatos habían perdido. Pero luego las críticas se decantaron, en buena medida, según la ubicación ideológica de sitios, canales y periódicos
WASHINGTON DC.- En los primeros momentos posteriores al primer debate entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que busca la reelección por el Partido Republicano, y Joe Biden, el ex vicepresidente que quiere ganarle por el Partido Demócrata, en los medios de un extremo al otro del arco político pareció establecerse un acuerdo que rara vez se ve: ambos candidatos habían perdido.
“Un descarrilamiento”, fue el primer titular de Politico. “Primer debate lleno de intercambios exaltados e insultos”, el de Fox News. “Debate demente”, eligió Breitbart News; “Agudos ataques personales e insultos en el primer caótico debate”, The New York Times, y “Ataques personales e intercambios afilados marcan el turbulento primer debate presidencial”, The Washington Post. Algo similar sucedió en las redes sociales: en Twitter, por ejemplo, las primeras publicaciones celebraron, como un gran alivio, que los políticos no pronunciaran discursos de cierre.
La cobertura que los medios estadounidenses ofrecieron, en tiempo real y con análisis posterior, del primer debate presidencial de las elecciones 2020, que se celebrarán el 3 de noviembre, pareció también cubrir con la misma crítica a Chris Wallace. El moderador, periodista de la cadena Fox e hijo del legendario Mike Wallace de 60 Minutes, fue criticado porque no pudo impedir las sucesivas interrupciones mutuas entre Trump y Biden. “En las redes sociales, algunos espectadores pidieron que le cerrara el micrófono al presidente, pero Wallace no tenía ese poder: ninguna de las dos campañas hubiera accedido a tal mecanismo de antemano”, resumió The New York Times.
Donald Trump y Joe Biden completaron el primero de tres debates que realizarán antes de las elecciones del 3 de noviembre en EEUU
Una hora más tarde muchos medios comenzaron a publicar encuestas informales sobre la opinión del público. En general, mostraron una suerte de empate técnico, con una diferencia leve, de entre 3% y 5%, a favor del presidente. Pero varios otros —la cadena ABC, por ejemplo— mostraron cifras que levemente favorecían al demócrata, sostenidas por el argumento de que fue el único que, aun en los peores momentos, se separó del intercambio, miró a cámara y le recordó al televidente que el debate no se trataba sobre demócratas o republicanos, sino sobre el ciudadano común.
Entre otras encuestas, las de C-SPAN y Telemundo dieron por triunfador al presidente, del mismo modo que el analista Doug Schoen en Fox News: “Aunque, en términos de estilo, el presidente Trump fue el claro ganador: tuvo el control de la conversación y de la discusión, y si acaso no resultó presidencial, ciertamente estuvo más al mando”.
Lo cual, desde la perspectiva de Fox, fue lo central, ya que no hubo mucho más que estilo en la noche del 29 de septiembre: “Si bien el debate fue contencioso, y en ocasiones se puso personal, careció de sustancia real que pudiera cambiar las actitudes de alguna forma significativa”.
En un choque de ideas sobre la crisis del coronavirus, los impuestos, el cambio climático, el racismo, la Corte Suprema y la integridad del inminente proceso electoral, los dos candidatos de los partidos principales parecieron encontrar un lenguaje común que, paradójicamente, dejó fuera a buena parte de los votantes. “Ambos acertaron algunos golpes. Ambos interrumpieron demasiado y actuaron como niños”, dijo Matt Mackowiak, un estratega republicano y titular del partido en Austin, Texas, aThe New York Post.
En el mismo medio, otra estratega republicana, Leticia Remauro le otorgó una ventaja “de un pelito” a Trump: “Fue enérgico y solidificó su base, pero perdió puntos por interrumpir. Biden no pareció tan fuerte pero transmitió compasión, lo cual alimenta a su base”. Un poco más generoso que ella, Sean Hannity, columnista de Fox News, recurrió a su cuenta de Twitter para dar por ganador al presidente con un 60% sobre el 30% de Biden.
También entre los medios favorables a la actual gestión de la Casa Blanca, National Review ironizó: “Es una pena que Joe Biden no pudiera asistir al debate del martes por la noche. Bueno, Biden estaba presente pero durante los 90 minutos apenas si pareció que terminaba una frase”. Si bien para el medio no hubo una clara victoria de Trump, en el sentido original de estos debates —cambiar la intención de voto de los espectadores—, con “sus incesantes abucheos y sus constantes interrupciones, Trump volvió imposible que Biden presentara sus argumentos”.
Las críticas al primer debate presidencial de las elecciones 2020 llegaron también a Chris Wallace, el moderador, porque no pudo impedir las sucesivas interrupciones mutuas entre Trump y Biden (Reuters/ Jonathan Ernst)
El medio subrayó que “unas cuantas veces, Biden perdió la calma”: en efecto, le preguntó a Trump si se podía callar, lo alentó a seguir ladrando y lo llamó payaso. “En otras circunstancias, al retador que asumiera ese tono con el presidente de los Estados Unidos le saldría el tiro por la culata. Pero Trump es diferente a cualquier otro presidente: dado que no reconoce decoro, restricción o reglas, es poco probable que Biden sufra mucho por sus propios arrebatos”.
Del otro lado del espectro político, CNN habló de “un horrendo debate entre Trump y Biden”, hizo una serie de verificaciones de datos (según las cuales muchas de las afirmaciones del presidente fueron falsas) citó a dos republicanos, Rick Santorum y Scott Jennings, que criticaron la intervención de Trump. Según la encuesta instantánea de la cadena, Biden ganó el debate con el 60% del favor de los consultados, más del doble del 28% que Trump mereció para ellos.
Uno de los presentadores más conocidos de la señal, Jake Tapper, abundó: “Eso fue un desastre dentro de un incendio en un contenedor de basura que viajara en un tren que descarrilara. No fue un debate, fue una desgracia“. También Rachel Maddow, de NBC, fue lapidaria: “Esta clase de debate no debería suceder en una democracia”, dijo la presentadora, para quien Trump pronunció “una sucesión de mentiras cada vez más locas y obscenas”, para concluir que Trump no luchaba contra Biden, “sino contra la elección”.
CBS News publicó una encuesta, realizada con YouGov, que dio por ganador a Biden, con el 48%, sobre Trump, a quien los encuestados otorgaron el 41%, cifras que —señaló el director de sondeos de CBS, Anthony Salvanto— “se acercan bastante al apoyo que obtiene cada candidato” hasta el momento.
Desde luego, los analistas de The New York Times, criticaron fuertemente al presidente: “Trump hizo durante el debate del martes lo que ha hecho en la vida política del país en sus cuatro años”, escribieron Matt Flegenheimer y Maggie Haberman. “Se negó a condenar a los supremacistas blancos y echó a volar oscuras conspiraciones sobre el proceso de votación”, además de perturbar el desarrollo de los argumentos de su opositor “con sus inveteradas interrupciones y sus quejas bien ensayadas”.
Por último, mientras algunos medios, como The Boston Globe, simplificaron la interpretación del debate en términos de calificaciones (Biden obtuvo una C, es decir, una aprobación con lo justo, mientras que Trump recibió una F, o reprobado), otros como la radio pública NPR, se detuvieron en detalles de importancia semiótica, como que Biden utilizara la expresión árabe inshallah (“si dios quiere”) al preguntarle al presidente cuándo mostrará sus declaraciones de impuestos (algunas de las cuales se filtraron esta semana), o que Trump se dirigiera al grupo supremacista Proud Boys y dijera “Den un paso atrás y esperen. Alguien tiene que hacer algo con Antifa y con la izquierda”.
Minutos después del debate, de un extremo al otro del arco político, los medios parecieron establecer un acuerdo inusual: que ambos candidatos habían perdido (Reuters/ Brian Snyder)
A juzgar por las reacciones inmediatas al primer intercambio entre Trump y Biden, parecía que ambos candidatos habían perdido. Pero luego las críticas se decantaron, en buena medida, según la ubicación ideológica de sitios, canales y periódicos
WASHINGTON DC.- En los primeros momentos posteriores al primer debate entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que busca la reelección por el Partido Republicano, y Joe Biden, el ex vicepresidente que quiere ganarle por el Partido Demócrata, en los medios de un extremo al otro del arco político pareció establecerse un acuerdo que rara vez se ve: ambos candidatos habían perdido.
“Un descarrilamiento”, fue el primer titular de Politico. “Primer debate lleno de intercambios exaltados e insultos”, el de Fox News. “Debate demente”, eligió Breitbart News; “Agudos ataques personales e insultos en el primer caótico debate”, The New York Times, y “Ataques personales e intercambios afilados marcan el turbulento primer debate presidencial”, The Washington Post. Algo similar sucedió en las redes sociales: en Twitter, por ejemplo, las primeras publicaciones celebraron, como un gran alivio, que los políticos no pronunciaran discursos de cierre.
La cobertura que los medios estadounidenses ofrecieron, en tiempo real y con análisis posterior, del primer debate presidencial de las elecciones 2020, que se celebrarán el 3 de noviembre, pareció también cubrir con la misma crítica a Chris Wallace. El moderador, periodista de la cadena Fox e hijo del legendario Mike Wallace de 60 Minutes, fue criticado porque no pudo impedir las sucesivas interrupciones mutuas entre Trump y Biden. “En las redes sociales, algunos espectadores pidieron que le cerrara el micrófono al presidente, pero Wallace no tenía ese poder: ninguna de las dos campañas hubiera accedido a tal mecanismo de antemano”, resumió The New York Times.
Donald Trump y Joe Biden completaron el primero de tres debates que realizarán antes de las elecciones del 3 de noviembre en EEUU
Una hora más tarde muchos medios comenzaron a publicar encuestas informales sobre la opinión del público. En general, mostraron una suerte de empate técnico, con una diferencia leve, de entre 3% y 5%, a favor del presidente. Pero varios otros —la cadena ABC, por ejemplo— mostraron cifras que levemente favorecían al demócrata, sostenidas por el argumento de que fue el único que, aun en los peores momentos, se separó del intercambio, miró a cámara y le recordó al televidente que el debate no se trataba sobre demócratas o republicanos, sino sobre el ciudadano común.
Entre otras encuestas, las de C-SPAN y Telemundo dieron por triunfador al presidente, del mismo modo que el analista Doug Schoen en Fox News: “Aunque, en términos de estilo, el presidente Trump fue el claro ganador: tuvo el control de la conversación y de la discusión, y si acaso no resultó presidencial, ciertamente estuvo más al mando”.
Lo cual, desde la perspectiva de Fox, fue lo central, ya que no hubo mucho más que estilo en la noche del 29 de septiembre: “Si bien el debate fue contencioso, y en ocasiones se puso personal, careció de sustancia real que pudiera cambiar las actitudes de alguna forma significativa”.
En un choque de ideas sobre la crisis del coronavirus, los impuestos, el cambio climático, el racismo, la Corte Suprema y la integridad del inminente proceso electoral, los dos candidatos de los partidos principales parecieron encontrar un lenguaje común que, paradójicamente, dejó fuera a buena parte de los votantes. “Ambos acertaron algunos golpes. Ambos interrumpieron demasiado y actuaron como niños”, dijo Matt Mackowiak, un estratega republicano y titular del partido en Austin, Texas, aThe New York Post.
En el mismo medio, otra estratega republicana, Leticia Remauro le otorgó una ventaja “de un pelito” a Trump: “Fue enérgico y solidificó su base, pero perdió puntos por interrumpir. Biden no pareció tan fuerte pero transmitió compasión, lo cual alimenta a su base”. Un poco más generoso que ella, Sean Hannity, columnista de Fox News, recurrió a su cuenta de Twitter para dar por ganador al presidente con un 60% sobre el 30% de Biden.
También entre los medios favorables a la actual gestión de la Casa Blanca, National Review ironizó: “Es una pena que Joe Biden no pudiera asistir al debate del martes por la noche. Bueno, Biden estaba presente pero durante los 90 minutos apenas si pareció que terminaba una frase”. Si bien para el medio no hubo una clara victoria de Trump, en el sentido original de estos debates —cambiar la intención de voto de los espectadores—, con “sus incesantes abucheos y sus constantes interrupciones, Trump volvió imposible que Biden presentara sus argumentos”.
Las críticas al primer debate presidencial de las elecciones 2020 llegaron también a Chris Wallace, el moderador, porque no pudo impedir las sucesivas interrupciones mutuas entre Trump y Biden (Reuters/ Jonathan Ernst)
El medio subrayó que “unas cuantas veces, Biden perdió la calma”: en efecto, le preguntó a Trump si se podía callar, lo alentó a seguir ladrando y lo llamó payaso. “En otras circunstancias, al retador que asumiera ese tono con el presidente de los Estados Unidos le saldría el tiro por la culata. Pero Trump es diferente a cualquier otro presidente: dado que no reconoce decoro, restricción o reglas, es poco probable que Biden sufra mucho por sus propios arrebatos”.
Del otro lado del espectro político, CNN habló de “un horrendo debate entre Trump y Biden”, hizo una serie de verificaciones de datos (según las cuales muchas de las afirmaciones del presidente fueron falsas) citó a dos republicanos, Rick Santorum y Scott Jennings, que criticaron la intervención de Trump. Según la encuesta instantánea de la cadena, Biden ganó el debate con el 60% del favor de los consultados, más del doble del 28% que Trump mereció para ellos.
Uno de los presentadores más conocidos de la señal, Jake Tapper, abundó: “Eso fue un desastre dentro de un incendio en un contenedor de basura que viajara en un tren que descarrilara. No fue un debate, fue una desgracia“. También Rachel Maddow, de NBC, fue lapidaria: “Esta clase de debate no debería suceder en una democracia”, dijo la presentadora, para quien Trump pronunció “una sucesión de mentiras cada vez más locas y obscenas”, para concluir que Trump no luchaba contra Biden, “sino contra la elección”.
CBS News publicó una encuesta, realizada con YouGov, que dio por ganador a Biden, con el 48%, sobre Trump, a quien los encuestados otorgaron el 41%, cifras que —señaló el director de sondeos de CBS, Anthony Salvanto— “se acercan bastante al apoyo que obtiene cada candidato” hasta el momento.
Desde luego, los analistas de The New York Times, criticaron fuertemente al presidente: “Trump hizo durante el debate del martes lo que ha hecho en la vida política del país en sus cuatro años”, escribieron Matt Flegenheimer y Maggie Haberman. “Se negó a condenar a los supremacistas blancos y echó a volar oscuras conspiraciones sobre el proceso de votación”, además de perturbar el desarrollo de los argumentos de su opositor “con sus inveteradas interrupciones y sus quejas bien ensayadas”.
Por último, mientras algunos medios, como The Boston Globe, simplificaron la interpretación del debate en términos de calificaciones (Biden obtuvo una C, es decir, una aprobación con lo justo, mientras que Trump recibió una F, o reprobado), otros como la radio pública NPR, se detuvieron en detalles de importancia semiótica, como que Biden utilizara la expresión árabe inshallah (“si dios quiere”) al preguntarle al presidente cuándo mostrará sus declaraciones de impuestos (algunas de las cuales se filtraron esta semana), o que Trump se dirigiera al grupo supremacista Proud Boys y dijera “Den un paso atrás y esperen. Alguien tiene que hacer algo con Antifa y con la izquierda”.
Según datos publicados esta semana por el FBI, los delitos violentos en Connecticut disminuyeron un 12.5% entre 2018 y 2019, la mayor caída en el país además de New Hampshire.
NEW HAVEN.- Los delitos violentos en Connecticut disminuyeron un 12.5% entre 2018 y 2019, la mayor caída en el país además de New Hampshire, según datos publicados esta semana por el FBI.
El programa Uniform Crime Reporting de la agencia contiene información sobre los delitos denunciados por las agencias policiales sobre delitos violentos como asesinato y homicidio no negligente, violación, robo y asalto con agravantes, además de delitos contra la propiedad como robo, hurto, robo de vehículos motorizados e incendio provocado.
Connecticut experimentó disminuciones en todas las categorías, excepto en el asesinato y el homicidio involuntario no negligente, que aumentaron en un 20% entre 2018 y 2019, con 104 casos reportados en 2019.
Las caídas más pronunciadas se produjeron en robos y delitos contra la propiedad, que se encuentran entre las mayores reducciones en el país.
El informe federal no contiene información sobre el crimen durante la pandemia. No existe una base de datos mantenida uniformemente sobre los delitos en todo el Estado que se actualice en tiempo real, pero los arrestos y las admisiones a las prisiones y cárceles han disminuido significativamente desde el inicio de COVID-19.
Michael Lawlor, ex subsecretario de política y planificación de justicia penal del ex gobernador Dannel Malloy y actual profesor asociado en la Universidad de New Haven, dijo que los nuevos datos son el resultado de las reformas aprobadas en los últimos años para reducir el sistema de justicia penal y la delincuencia, incluido el aumento de la edad para ser incluido en el sistema de justicia penal para adultos.
Eso significó que los jóvenes de 16 y 17 años fueron retirados del sistema de adultos, lo que redujo las penas por posesión de drogas y ofreció programas alternativos para personas con problemas de salud mental.
“Lo que está viendo es una combinación de las mejores prácticas que se han empleado durante los últimos 10 años, todas las cuales se enfocaron en reducir el crimen”, precisó Lawlor.
“Es solo el efecto acumulativo de todas estas reformas, prácticas y financiación basadas en datos y basadas en pruebas”, finalizó el funcionario.
Según datos publicados esta semana por el FBI, los delitos violentos en Connecticut disminuyeron un 12.5% entre 2018 y 2019, la mayor caída en el país además de New Hampshire.
NEW HAVEN.- Los delitos violentos en Connecticut disminuyeron un 12.5% entre 2018 y 2019, la mayor caída en el país además de New Hampshire, según datos publicados esta semana por el FBI.
El programa Uniform Crime Reporting de la agencia contiene información sobre los delitos denunciados por las agencias policiales sobre delitos violentos como asesinato y homicidio no negligente, violación, robo y asalto con agravantes, además de delitos contra la propiedad como robo, hurto, robo de vehículos motorizados e incendio provocado.
Connecticut experimentó disminuciones en todas las categorías, excepto en el asesinato y el homicidio involuntario no negligente, que aumentaron en un 20% entre 2018 y 2019, con 104 casos reportados en 2019.
Las caídas más pronunciadas se produjeron en robos y delitos contra la propiedad, que se encuentran entre las mayores reducciones en el país.
El informe federal no contiene información sobre el crimen durante la pandemia. No existe una base de datos mantenida uniformemente sobre los delitos en todo el Estado que se actualice en tiempo real, pero los arrestos y las admisiones a las prisiones y cárceles han disminuido significativamente desde el inicio de COVID-19.
Michael Lawlor, ex subsecretario de política y planificación de justicia penal del ex gobernador Dannel Malloy y actual profesor asociado en la Universidad de New Haven, dijo que los nuevos datos son el resultado de las reformas aprobadas en los últimos años para reducir el sistema de justicia penal y la delincuencia, incluido el aumento de la edad para ser incluido en el sistema de justicia penal para adultos.
Eso significó que los jóvenes de 16 y 17 años fueron retirados del sistema de adultos, lo que redujo las penas por posesión de drogas y ofreció programas alternativos para personas con problemas de salud mental.
“Lo que está viendo es una combinación de las mejores prácticas que se han empleado durante los últimos 10 años, todas las cuales se enfocaron en reducir el crimen”, precisó Lawlor.
“Es solo el efecto acumulativo de todas estas reformas, prácticas y financiación basadas en datos y basadas en pruebas”, finalizó el funcionario.
Las pruebas de COVID-19, del tamaño de una tarjeta de crédito, se utilizarán para ayudar a garantizar que las escuelas permanezcan abiertas.
HARTFORD.- El gobernador Ned Lamont informó que Connecticut espera recibir alrededor de un millón de nuevas pruebas rápidas de coronavirus del gobierno federal.
Las pruebas las utilizará para ayudar a garantizar que las escuelas permanezcan abiertas.
El funcionario indicó que el Estado espera recibir 69 mil de las pruebas la próxima semana.
Las pruebas también se utilizarán en entornos como hogares de ancianos, guarderías, prisiones y para que el equipo de respuesta rápida del Estado se ocupe de cualquier brote de virus.
Provendrán de un suministro nacional previamente anunciado de 150 millones solicitados a Abbott Laboratories.
La prueba rápida de la empresa, del tamaño de una tarjeta de crédito, es la primera que no requiere equipo informático especializado para su procesamiento. Entrega resultados en unos 15 minutos.
Lamont explicó que las pruebas se pueden administrar a estudiantes y maestros que pueden tener síntomas o haber estado en contacto con el virus, eliminando la necesidad de que se pongan en cuarentena o que sus escuelas cierren.
Agregó que las pruebas también podrían ser utilizadas por equipos deportivos para evitar una mayor cancelación de las temporadas deportivas de la escuela secundaria.
Josh Geballe, director de operaciones de Lamont, comentó que el Estado será estratégico en la implementación de las pruebas.
El gobernador también anunció que Connecticut utilizará una nueva aplicación telefónica de rastreo de contactos desarrollada por Google y Apple.
El programa hará un seguimiento de quién entra en contacto cercano con el teléfono y notificará a esas personas automáticamente en caso de que el usuario sea diagnosticado con COVID-19.
Lamont dijo que las empresas están teniendo en cuenta las preocupaciones de privacidad, prometieron que los datos serían anónimos y no se utilizarían para ningún otro propósito.
“El anonimato es realmente importante. Debido a que no se trata simplemente de que esté disponible, es 10 veces más efectivo si 10 veces más personas se sienten cómodas con esta aplicación en su teléfono inteligente”, finalizó el Gobernador.
Las pruebas de COVID-19, del tamaño de una tarjeta de crédito, se utilizarán para ayudar a garantizar que las escuelas permanezcan abiertas.
HARTFORD.- El gobernador Ned Lamont informó que Connecticut espera recibir alrededor de un millón de nuevas pruebas rápidas de coronavirus del gobierno federal.
Las pruebas las utilizará para ayudar a garantizar que las escuelas permanezcan abiertas.
El funcionario indicó que el Estado espera recibir 69 mil de las pruebas la próxima semana.
Las pruebas también se utilizarán en entornos como hogares de ancianos, guarderías, prisiones y para que el equipo de respuesta rápida del Estado se ocupe de cualquier brote de virus.
Provendrán de un suministro nacional previamente anunciado de 150 millones solicitados a Abbott Laboratories.
La prueba rápida de la empresa, del tamaño de una tarjeta de crédito, es la primera que no requiere equipo informático especializado para su procesamiento. Entrega resultados en unos 15 minutos.
Lamont explicó que las pruebas se pueden administrar a estudiantes y maestros que pueden tener síntomas o haber estado en contacto con el virus, eliminando la necesidad de que se pongan en cuarentena o que sus escuelas cierren.
Agregó que las pruebas también podrían ser utilizadas por equipos deportivos para evitar una mayor cancelación de las temporadas deportivas de la escuela secundaria.
Josh Geballe, director de operaciones de Lamont, comentó que el Estado será estratégico en la implementación de las pruebas.
El gobernador también anunció que Connecticut utilizará una nueva aplicación telefónica de rastreo de contactos desarrollada por Google y Apple.
El programa hará un seguimiento de quién entra en contacto cercano con el teléfono y notificará a esas personas automáticamente en caso de que el usuario sea diagnosticado con COVID-19.
Lamont dijo que las empresas están teniendo en cuenta las preocupaciones de privacidad, prometieron que los datos serían anónimos y no se utilizarían para ningún otro propósito.
“El anonimato es realmente importante. Debido a que no se trata simplemente de que esté disponible, es 10 veces más efectivo si 10 veces más personas se sienten cómodas con esta aplicación en su teléfono inteligente”, finalizó el Gobernador.
Algunos distritos escolares de Connecticut han enviado a los estudiantes a casa debido al aumento de los casos de COVID-19 en las escuelas.
BRIDGEPORT.- Los estudiantes han regresado a las escuelas pero por un corto período de tiempo, después de que los centros educativos cerraron en marzo pasado debido a la pandemia de COVID-19.
Algunos distritos escolares de Connecticut han enviado a los estudiantes a casa debido al aumento de los casos en los edificios escolares.
La mayoría están cambiando al aprendizaje remoto, mientras que otras permanecen abiertas y envían pequeños grupos a casa para ponerlos en cuarentena.
SITUACION DE VARIAS ESCUELAS
Bridgeport
La Paul Laurence Dunbar School de Bridgeport estará cerrada para el aprendizaje en persona esta semana, según el sitio web del distrito. Todas las clases se están brindando de forma remota durante este tiempo.
Fairfield
De acuerdo con los funcionarios de la ciudad en Fairfield, hasta 100 personas podrían tener que ponerse en cuarentena después de que seis personas vinculadas a la escuela secundaria dieron positivo por COVID-19.
La primera concejal Brenda Kupchick informó que hay seis casos positivos vinculados a las escuelas secundarias: cinco en la Fairfield Ludlowe High School y uno en Fairfield Prep.
Todas las personas infectadas se encuentran actualmente aisladas.
Durante el rastreo de contactos, el Departamento de Salud descubrió que hubo al menos seis reuniones durante el fin de semana de estudiantes de secundaria que podrían haber llevado a estos casos.
A cuatro de los eventos asistieron estudiantes que luego dieron positivo por el virus.
Hamden
Un estudiante de la Hamden High School dio positivo por COVID-19, según la superintendente Jody Goeler.
El distrito escolar se ha comunicado con cualquier persona que haya tenido un contacto cercano con el estudiante y les ha proporcionado instrucciones sobre los pasos a seguir, escribió Goeler en un correo electrónico enviado a los padres.
Los estudiantes y el personal que no hayan estado en contacto cerrado permanecerán en la escuela.
La Helen StreetSchool en Hamden también informó de un caso positivo a principios de este mes.
New Canaan
En New Canaan, 53 estudiantes están en cuarentena en casa después de que cuatro compañeros de clase dieron positivo por coronavirus.
Se determinó que los estudiantes que están en cuarentena tienen un contacto cercano con los estudiantes que dieron positivo. Esos cuatro estudiantes no están incluidos en el recuento de cuarentena, según las autoridades.
Un miembro del personal de la escuela secundaria también está en cuarentena.
Tres de los cuatro casos en la escuela secundaria parecen estar conectados a través de actividades deportivas juveniles, según el superintendente Bryan Luizzi.
Un miembro del personal de la West Elementary School también está en cuarentena.
Stratford
La Bunnell High School está cerrada por 14 días después de que dos personas adicionales dieron positivo por COVID-19.
Los funcionarios escolares dijeron en una carta que los estudiantes recibirán educación a distancia durante las próximas dos semanas.
El viernes pasado, los funcionarios escolares dijeron que fueron notificados de dos casos positivos adicionales de COVID-19 dentro de la comunidad de Bunnell High School.
Cualquiera que haya estado en contacto directo con cualquiera de las personas que dieron positivo será contactado y debe permanecer en cuarentena durante 14 días, dijeron.
El plan es reanudar el modelo híbrido el 12 de octubre, agregaron los funcionarios escolares.
Trumbull
La Hillcrest High School está cerrada para todos los estudiantes debido a un caso de COVID-19 y la escuela estará remota mientras la escuela esté cerrada.
Los estudiantes de la Cohorte B podrán volver a ingresar al edificio esta semana, según un comunicado del director.
Algunos distritos escolares de Connecticut han enviado a los estudiantes a casa debido al aumento de los casos de COVID-19 en las escuelas.
BRIDGEPORT.- Los estudiantes han regresado a las escuelas pero por un corto período de tiempo, después de que los centros educativos cerraron en marzo pasado debido a la pandemia de COVID-19.
Algunos distritos escolares de Connecticut han enviado a los estudiantes a casa debido al aumento de los casos en los edificios escolares.
La mayoría están cambiando al aprendizaje remoto, mientras que otras permanecen abiertas y envían pequeños grupos a casa para ponerlos en cuarentena.
SITUACION DE VARIAS ESCUELAS
Bridgeport
La Paul Laurence Dunbar School de Bridgeport estará cerrada para el aprendizaje en persona esta semana, según el sitio web del distrito. Todas las clases se están brindando de forma remota durante este tiempo.
Fairfield
De acuerdo con los funcionarios de la ciudad en Fairfield, hasta 100 personas podrían tener que ponerse en cuarentena después de que seis personas vinculadas a la escuela secundaria dieron positivo por COVID-19.
La primera concejal Brenda Kupchick informó que hay seis casos positivos vinculados a las escuelas secundarias: cinco en la Fairfield Ludlowe High School y uno en Fairfield Prep.
Todas las personas infectadas se encuentran actualmente aisladas.
Durante el rastreo de contactos, el Departamento de Salud descubrió que hubo al menos seis reuniones durante el fin de semana de estudiantes de secundaria que podrían haber llevado a estos casos.
A cuatro de los eventos asistieron estudiantes que luego dieron positivo por el virus.
Hamden
Un estudiante de la Hamden High School dio positivo por COVID-19, según la superintendente Jody Goeler.
El distrito escolar se ha comunicado con cualquier persona que haya tenido un contacto cercano con el estudiante y les ha proporcionado instrucciones sobre los pasos a seguir, escribió Goeler en un correo electrónico enviado a los padres.
Los estudiantes y el personal que no hayan estado en contacto cerrado permanecerán en la escuela.
La Helen StreetSchool en Hamden también informó de un caso positivo a principios de este mes.
New Canaan
En New Canaan, 53 estudiantes están en cuarentena en casa después de que cuatro compañeros de clase dieron positivo por coronavirus.
Se determinó que los estudiantes que están en cuarentena tienen un contacto cercano con los estudiantes que dieron positivo. Esos cuatro estudiantes no están incluidos en el recuento de cuarentena, según las autoridades.
Un miembro del personal de la escuela secundaria también está en cuarentena.
Tres de los cuatro casos en la escuela secundaria parecen estar conectados a través de actividades deportivas juveniles, según el superintendente Bryan Luizzi.
Un miembro del personal de la West Elementary School también está en cuarentena.
Stratford
La Bunnell High School está cerrada por 14 días después de que dos personas adicionales dieron positivo por COVID-19.
Los funcionarios escolares dijeron en una carta que los estudiantes recibirán educación a distancia durante las próximas dos semanas.
El viernes pasado, los funcionarios escolares dijeron que fueron notificados de dos casos positivos adicionales de COVID-19 dentro de la comunidad de Bunnell High School.
Cualquiera que haya estado en contacto directo con cualquiera de las personas que dieron positivo será contactado y debe permanecer en cuarentena durante 14 días, dijeron.
El plan es reanudar el modelo híbrido el 12 de octubre, agregaron los funcionarios escolares.
Trumbull
La Hillcrest High School está cerrada para todos los estudiantes debido a un caso de COVID-19 y la escuela estará remota mientras la escuela esté cerrada.
Los estudiantes de la Cohorte B podrán volver a ingresar al edificio esta semana, según un comunicado del director.
La denuncia, presentada en nombre de los padres en cinco ciudades, sostiene que el Estado carecía de autoridad para crear el mandato sobre el uso de las máscaras en las escuelas y violó los derechos constitucionales de los estudiantes.
HARTFORD – Un juez de la Corte Superior de Connecticut está sopesando si incluir el testimonio de dos médicos que el Estado considera “ideólogos” en una demanda que desafía el requisito de que los estudiantes usen máscaras en las escuelas.
El juez Thomas Moukawsher escuchó los argumentos, el lunes pasado, sobre una moción de emergencia para evitar que los funcionarios de educación de Connecticut hagan cumplir el requisito de que los estudiantes usen cubiertas para la cara mientras están en la escuela.
La moción surge de una demanda que busca derogar un requisito estatal y evitar que las juntas locales de educación promulguen sus propios mandatos acerca del uso de las máscaras.
La denuncia, presentada en nombre de los padres en cinco ciudades, sostiene que el Estado carecía de autoridad para crear el mandato y violó los derechos constitucionales de los estudiantes al imponerlo.
Durante la audiencia, los abogados de los padres trataron de presentar el testimonio de dos médicos de otros estados que afirman que las máscaras son peligrosas para los niños.
El Secretario de Justicia Auxiliar, Darren Cunningham, sugirió que ambos médicos eran demasiado ideológicamente radicales para servir como testigos expertos.
“Un experto que se convierte en defensor de una causa no es un experto propiamente dicho”, señaló Cunningham.
Entre los testigos que los demandantes pidieron presentar estaba el doctor Andrew Kaufman, psiquiatra forense de Syracuse, Nueva York.
Doug Dubitsky, un representante estatal republicano y uno de los dos abogados que representan a los demandantes, dijo que Kaufman hablaría sobre el impacto psicológico de las máscaras en los niños.
Kaufman describió sus calificaciones, incluida la experiencia en la realización de evaluaciones de riesgo de suicidio, el trabajo con niños y el servicio como testigo experto en casos legales civiles y penales.
En el contrainterrogatorio, Kaufman reconoció que veía la pandemia como una “crisis fabricada”, diseñada para aumentar la dependencia de las “limosnas del gobierno”.
Dijo que había perdido un contrato de trabajo por negarse a usar una máscara. Kaufman estuvo de acuerdo en que se había referido a las vacunas como algo así como “jeringas llenas de veneno” y sugirió que no cree que los virus causen enfermedades en humanos.
Mientras Cunningham enumeró dolencias como la poliomielitis, el VIH, la influenza y el resfriado común, Kaufman negó que los virus fueran los culpables.
Los demandantes también presentaron al doctor James Meehan, un oftalmólogo de Tulsa, Oklahoma.
Meehan dijo que también se especializó en inmunología y que anteriormente había sido editor médico de la revista Ocular Immunologyand Inflammation. Meehan expresó que había testificado ante la legislatura de Oklahoma sobre el tema del uso de las máscaras. Dijo que las personas sanas no deberían usarlas.
Cunningham también se opuso a la inclusión de Meehan como testigo experto, citando entradas en su blog que abogaban por la inmunidad colectiva como la única forma de prevenir las pandemias y sugirió que los mandatos sobre el uso de las máscaras eran “siempre sobre simbolismo, miedo y operaciones psicológicas para controlar a la población”.
El blog también recomendó a los lectores tomar suplementos para estimular su sistema inmunológico “en lugar de usar una mascarilla”.
Meehan reconoció que recibió financiación cuando los lectores compraron los suplementos utilizando un código de su sitio.
Durante gran parte de la audiencia, el juez Moukawsher trató de centrar el procedimiento en si el caso merecía una orden judicial inmediata.
“Esta no es una audiencia para decidir que, en general, las máscaras son buenas o son malas. La razón por la que estamos aquí es el argumento de que hay un daño inminente e irreparable. Que a menos que haga algo ahora mismo, tenemos un problema”, finalizó el magistrado.