BRIDGEPORT.- Desde que Nydia Rodríguez conoció a Wanda Santiago hace aproximadamente un año, la residente de New London ha perdido 20 libras y ha logrado controlar su diabetes tipo 2.
Eso se debe a que Santiago, educadora bilingüe en diabetes del Lawrence + Memorial Hospital, le ha enseñado a Rodríguez, una ex enfermera de Puerto Rico, sobre el control de las porciones, los sustitutos del azúcar y cómo reducir el consumo de pan y pasta.
Santiago, quien también era enfermera en Puerto Rico, incluso ha conectado a Rodríguez con bancos de alimentos que ofrecen frutas y verduras frescas.
La diabetes es la séptima causa principal de muerte en los Estados Unidos y la principal causa de insuficiencia renal, amputaciones de miembros inferiores y ceguera en adultos.
La mayoría de las personas con diabetes tienen el tipo 2, en el que el cuerpo no usa bien la insulina. Entre el 5 y el 10% tiene diabetes tipo 1, en la que el cuerpo deja de producir insulina.
El cuerpo necesita insulina para llevar la glucosa del torrente sanguíneo a las células del cuerpo.
Reflejando una tendencia nacional, la diabetes entre los adultos de Connecticut ha aumentado de 6.9% en 2009 a 9.7% en 2018, según el Departamento de Salud Pública del Estado (DPH).
Cindy Kozak, coordinadora del Programa de Control y Prevención de la Diabetes del Departamento de Salud Pública, dijo que el Estado está trabajando para reducir esa tasa, pero es un desafío.
“La diabetes es una enfermedad muy costosa, tanto en términos económicos como en el dolor y el sufrimiento personal, por lo que hay esfuerzos para realmente doblar esa curva”, dijo Kozak.
Según un informe del Departamento de Salud, de octubre de 2020 sobre la diabetes en Connecticut, se diagnostican aproximadamente 19 mil 500 nuevos casos de diabetes, o 7.5 por cada mil adultos, por año.
La incidencia de diabetes diagnosticada es más alta entre los adultos de 45 a 64 años.
Según el informe, los adultos representados por los distritos de salud en el este de Connecticut tenían más probabilidades de tener una mayor prevalencia de diabetes diagnosticada en comparación con el promedio estatal.
Además, los adultos representados por los departamentos de salud en Waterbury, New Britain, Hartford y Bridgeport tienen una mayor prevalencia de diabetes diagnosticada en comparación con el promedio estatal.
El Estado gasta 153 mil en programas gratuitos Live Well With Diabetes en muchas comunidades, entre sus muchos esfuerzos para frenar la diabetes.
Los residentes de Connecticut también reciben clases de especialistas certificados en educación y cuidado de la diabetes de todo el Estado en centros de educación sobre diabetes.
Se ha comprobado que estos programas reducen el A1C, una medida de tres meses del control del azúcar en sangre, explicó Kozak.
Una enfermedad peligrosa
El Lawrence + Memorial Hospital contrató a Santiago en 2019 como parte de un esfuerzo concertado del hospital, la Ciudad, los médicos locales, los educadores en diabetes y el Ledge Light Health District para mejorar la salud de los residentes con diabetes.
La necesidad es urgente en la Ciudad, donde el 12% de los adultos tiene diabetes, en comparación con el 9.7% en todo el Estado y el 11% en el área de New London.
Un informe de 2019 encontró que en el área metropolitana de New London, el 25% de los afroamericanos y el 23% de las personas mayores de 65 años tienen diabetes. El 46% por ciento de los latinos son obesos, lo que los pone en riesgo de tener diabetes tipo 2.
La diabetes y otras enfermedades cobran un alto precio en los barrios más pobres de New London, donde los datos del censo muestran que la esperanza de vida es de 69 años. En la cercana Stonington, es de 86.
La doctora Mae Whelan, endocrinóloga del Northeast Medical Group Diabetes and Endocrine Center en New London, dijo que sus pacientes enfrentan inseguridad alimentaria, pocos lugares seguros para hacer ejercicio, barreras del idioma y acceso limitado al transporte. Sus problemas se han agravado durante la pandemia de COVID-19.
El Ledge Light Health District, el New London Senior Center, el hospital y el consultorio Whelan ofrecen educación sobre la diabetes, incluso por teléfono durante la pandemia.

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oño Mauri niega que la donación de los pulmones que le trasplantaron, haya sido resultado de influyentismo, y asegura que se le trató como a un paciente más.

En su primera visita al lugar instaló una bandera roja y amarilla para identificarlo. Al poco tiempo la idea le llegó de golpe: ¿Por qué no convertir el área en una nación soberana con su nombre? Y así fue como nació Zaqistan.
“Compré la tierra luego del huracán Katrina. Eran tiempos difíciles en nuestro país”, contó Zaq. “Y en ese momento pensé: “Yo puedo gobernar un país mucho mejor que estos payasos”. Así que creé algo a partir de la nada en el desierto.” Y ese se convirtió en el lema de la nación: “algo de la nada”.
Zaq visita Zaqistan un par de veces al año, creando monumentos artísticos en cada visita. La nació tiene hasta ahora un arco de la victoria, una cama de flores de plástico, y un domo que se deshizo con el viento.
También tiene una casilla de vigilancia con barrera, y vende auténticos pasaportes por 40 dólares a través de su sitio web. Zaq no tiene pensado construir viviendas por el momento, porque no hay ninguna fuente de agua cerca. El pueblo más cercano queda a 60 millas.