BOGOTA.- Al menos 117 personas han muerto tras el fuerte terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el occidente de Colombia, de acuerdo con los primeros reportes de las autoridades. La emergencia ha dejado además personas heridas, edificios destruidos y numerosos daños materiales en varias ciudades del país.
La mayor cantidad de víctimas mortales se concentra en Pereira, donde las autoridades locales confirmaron inicialmente 18 fallecidos. La ciudad, ubicada en el departamento de Risaralda, fue una de las zonas más golpeadas por el movimiento telúrico y continúa bajo evaluación de los organismos de emergencia.
En Manizales también se registraron víctimas. Los primeros balances reportaron dos personas fallecidas, mientras los equipos de emergencia inspeccionaban diferentes estructuras que pudieron haber sufrido daños como consecuencia del terremoto.
Sin embargo, las cifras continuaban cambiando durante las primeras horas posteriores al terremoto. Un reporte posterior elevó el balance a 22 fallecidos, al contabilizar tres víctimas en Manizales y una en Buenaventura, por lo que las autoridades mantienen la evaluación de la tragedia y advierten que el número podría modificarse.
El sismo ocurrió alrededor de las 7:34 de la mañana, hora local, y tuvo su epicentro en las cercanías de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. El movimiento tuvo una magnitud de 7.4 y fue percibido en amplias zonas de Colombia, provocando alarma entre millones de habitantes.
En Pereira, la gravedad de la situación llevó a los organismos de socorro a desplegar equipos para atender a los afectados y verificar posibles personas atrapadas. Las autoridades municipales comenzaron además a evaluar los daños estructurales provocados por el terremoto.
Manizales también sufrió importantes afectaciones. Entre ellas se encuentra el daño registrado en una de las torres de su Catedral, además de otros inmuebles que tuvieron que ser revisados para determinar si representaban un peligro para la población.
Aunque Cali no aparece entre las ciudades con el mayor número de fallecidos en los primeros balances, sí sufrió daños importantes. Las autoridades reportaron el colapso de al menos una veintena de estructuras y desplegaron equipos de rescate ante la posibilidad de que hubiera personas atrapadas bajo los escombros.
La tragedia se extendió a otras zonas del occidente colombiano. En Quibdó, capital del Chocó, se reportaron personas heridas y daños en edificaciones, mientras que otras ciudades también registraron afectaciones en sus infraestructuras y evacuaciones preventivas.
El terremoto provocó además preocupación por la posibilidad de réplicas, mientras residentes de las zonas afectadas permanecían fuera de sus viviendas y edificios. Las autoridades recomendaron evitar el ingreso a estructuras que presentaran grietas, daños visibles u otras señales de inestabilidad.
El Gobierno colombiano activó mecanismos de coordinación para responder a la emergencia y atender a las comunidades afectadas. Los equipos de rescate y las autoridades locales continuaban trabajando para determinar la magnitud real de los daños y establecer si existían más víctimas.
La cifra de fallecidos permanece en evaluación, debido a que las labores de búsqueda, rescate y revisión de estructuras continúan. Lo que ya está confirmado es que el terremoto dejó una tragedia humana especialmente grave en Pereira y Manizales, mientras Colombia enfrenta las consecuencias de uno de los sismos más fuertes registrados en el país en los últimos años.
