STAMFORD.- El U.S. Immigration And Customs Enforcement (ICE) confirmó que 118 personas fueron arrestadas durante una operación de cuatro días realizada en el sur de Connecticut durante las últimas semanas.
La agencia informó los resultados el 11 de septiembre pasado, señalando que el operativo estuvo dirigido a personas que, según ICE, tenían antecedentes criminales o cargos pendientes.
De acuerdo con el ICE, entre los delitos relacionados con algunos de los arrestados figuran agresión sexual contra un menor, abuso infantil, delitos con armas, distribución de drogas y agresión.
La agencia destacó varios casos individuales y afirmó que algunos de los detenidos habían sido liberados previamente de cárceles locales después de que las autoridades no cumplieran solicitudes de retención migratoria de ICE.
La operación se concentró principalmente en el sur de Connecticut, incluyendo Danbury y otras comunidades cercanas a la frontera con Nueva York. La presencia de agentes federales provocó preocupación y críticas entre funcionarios locales, organizaciones defensoras de los inmigrantes y miembros de la comunidad, especialmente por la manera en que se realizaron algunos de los arrestos.
Uno de los casos que generó mayor controversia ocurrió en Danbury, donde autoridades locales y defensores denunciaron que un hombre fue detenido cerca de una parada de autobús escolar después de que su hijo abordara el autobús.
Videos de cámaras del sistema escolar publicados posteriormente parecen mostrar un arresto ocurrido a poca distancia del lugar, aunque el Departamento de Seguridad Nacional ha ofrecido una versión diferente de los hechos.
Entre los arrestados mencionados por el ICE se encuentra Harvin Rivera-Guardado, de Honduras, quien, según la agencia, fue condenado por un delito de agresión sexual que involucraba a un menor y recibió una sentencia de 15 años.
ICE también identificó a personas procedentes de Ecuador, República Dominicana y Guatemala, entre otros países, señalando que algunos enfrentaban cargos criminales pendientes.
El anuncio vuelve a colocar a Connecticut en el centro del debate nacional sobre la aplicación de las leyes migratorias.
Mientras ICE sostiene que sus operativos buscan detener a personas que representan una amenaza para la seguridad pública, organizaciones de inmigrantes y algunos funcionarios estatales cuestionan las tácticas utilizadas y advierten sobre el impacto que estas acciones tienen en las familias y comunidades inmigrantes.
Además, una detención migratoria no significa automáticamente que una persona será deportada, ya que cada caso continúa sujeto a procedimientos legales individuales.
