El Condado vio su primera muerte por COVID-19 después de dos semanas, elevando el número de fallecimientos desde que comenzó la pandemia a mil 453.
Siguen aumentando casos activos de coronavirus en el Condado
WHITE PLAINS.- El número de casos activos de COVID-19 en Westchester es “significativamente más alto” que en los últimos meses, reconoció el ejecutivo del condado George Latimer.
Hay 587 casos activos en el Condado, lo que es notablemente más que a principios de este verano cuando los casos activos llegaron a los 420, expresó Latimer durante su sesión informativa semanal.
“Hay más personas a las que hay que vigilar (casos activos) de las que teníamos hace un par de semanas cuando ese número estaba en el rango de 400, así que eso es una preocupación”, indicó el funcionario.
El Condado también vio su primera muerte por COVID-19 después de dos semanas, elevando el número de fallecimientos desde que comenzó la pandemia a mil 453.
Es la primera vez que el Condado pasa dos semanas sin una muerte desde que la infección comenzó a propagarse, destacó Latimer.
Desde marzo pasado, 37 mil 571 residentes han dado positivo por el virus de 591 mil 914 pruebas administradas.
Las hospitalizaciones aumentaron a 38, hasta el sábado, en comparación con un número que era tan bajo como 21 a principios de este mes, precisó Latimer.
Latimer dijo que los casos no están aumentando en una parte particular del Condado y la tasa de positividad de las personas a las que se les hizo la prueba de la enfermedad se mantiene alrededor del 1%.
Los estudiantes universitarios infectados que van a la escuela fuera de Westchester, pero que tienen una dirección permanente en el Condado, también podrían estar contribuyendo al número de casos positivos, pero no de manera dramática, explicó el funcionario.
“No están alcanzando porcentajes que nos preocupen mucho”, comentó Latimer sobre las pruebas positivas.
“No creemos que provengan de una o dos regiones o fuentes en particular”, finalizó el Ejecutivo.
El Condado vio su primera muerte por COVID-19 después de dos semanas, elevando el número de fallecimientos desde que comenzó la pandemia a mil 453.
Siguen aumentando casos activos de coronavirus en el Condado
WHITE PLAINS.- El número de casos activos de COVID-19 en Westchester es “significativamente más alto” que en los últimos meses, reconoció el ejecutivo del condado George Latimer.
Hay 587 casos activos en el Condado, lo que es notablemente más que a principios de este verano cuando los casos activos llegaron a los 420, expresó Latimer durante su sesión informativa semanal.
“Hay más personas a las que hay que vigilar (casos activos) de las que teníamos hace un par de semanas cuando ese número estaba en el rango de 400, así que eso es una preocupación”, indicó el funcionario.
El Condado también vio su primera muerte por COVID-19 después de dos semanas, elevando el número de fallecimientos desde que comenzó la pandemia a mil 453.
Es la primera vez que el Condado pasa dos semanas sin una muerte desde que la infección comenzó a propagarse, destacó Latimer.
Desde marzo pasado, 37 mil 571 residentes han dado positivo por el virus de 591 mil 914 pruebas administradas.
Las hospitalizaciones aumentaron a 38, hasta el sábado, en comparación con un número que era tan bajo como 21 a principios de este mes, precisó Latimer.
Latimer dijo que los casos no están aumentando en una parte particular del Condado y la tasa de positividad de las personas a las que se les hizo la prueba de la enfermedad se mantiene alrededor del 1%.
Los estudiantes universitarios infectados que van a la escuela fuera de Westchester, pero que tienen una dirección permanente en el Condado, también podrían estar contribuyendo al número de casos positivos, pero no de manera dramática, explicó el funcionario.
“No están alcanzando porcentajes que nos preocupen mucho”, comentó Latimer sobre las pruebas positivas.
“No creemos que provengan de una o dos regiones o fuentes en particular”, finalizó el Ejecutivo.
Funcionarios de la Jettie S. Tisdale School y la Park City Magnet School se vieron obligadas a enviar temporalmente a los estudiantes a casa debido a casos positivos de COVID-19.
BRIDGEPORT.- Un par de escuelas en el área se vieron obligadas a enviar temporalmente a los estudiantes a casa debido a casos positivos de COVID-19.
El lunes pasado, se cancelaron las clases en la Jettie S. Tisdale School en Bridgeport y los estudiantes pasaron al aprendizaje remoto cuando un miembro del personal reportó una prueba de COVID-19 positiva.
El superintendente escolar Michael Testani anunció más tarde que un estudiante de la Park City Magnet School en Bridgeport había dado positivo por el virus, lo que obligó a los estudiantes a faltar a las clases presenciales.
Después de las pruebas positivas, el distrito comenzó a limpiar y desinfectar los edificios, mientras se iniciaba el rastreo de contactos.
El miembro del personal, el estudiante y cualquier persona con la que hayan entrado en contacto han recibido instrucciones de ponerse en cuarentena durante los 14 días exigidos por el Estado antes de tomar otra prueba de COVID-19 para poder regresar al edificio escolar.
La Tisdale School permanecerá cerrada durante el resto de la semana, con los estudiantes y el personal en transición al plan de aprendizaje remoto del distrito.
“La escuela hará arreglos para que los dispositivos se distribuyan a todos los estudiantes. Todos los profesores comenzaron el aprendizaje remoto, el martes pasado”, agregó Testani.
“Estoy coordinando con el director del Departamento de Salud Pública de Bridgeport para abrir un sitio de pruebas en la Tisdale School para permitir que todos sean evaluados antes de reabrir la escuela”, precisó el superintendente.
Otro caso de COVID-19 fue confirmado en Trumbull. El director de la Hillcrest Middle School, Bryan Rickert, confirmó que había un diagnóstico confirmado de COVID-19, aunque no reveló si era un estudiante o un miembro del personal, citando leyes de privacidad.
La persona con COVID-19 estuvo en el edificio de la escuela por última vez el martes 15 de septiembre.
Funcionarios de la Jettie S. Tisdale School y la Park City Magnet School se vieron obligadas a enviar temporalmente a los estudiantes a casa debido a casos positivos de COVID-19.
BRIDGEPORT.- Un par de escuelas en el área se vieron obligadas a enviar temporalmente a los estudiantes a casa debido a casos positivos de COVID-19.
El lunes pasado, se cancelaron las clases en la Jettie S. Tisdale School en Bridgeport y los estudiantes pasaron al aprendizaje remoto cuando un miembro del personal reportó una prueba de COVID-19 positiva.
El superintendente escolar Michael Testani anunció más tarde que un estudiante de la Park City Magnet School en Bridgeport había dado positivo por el virus, lo que obligó a los estudiantes a faltar a las clases presenciales.
Después de las pruebas positivas, el distrito comenzó a limpiar y desinfectar los edificios, mientras se iniciaba el rastreo de contactos.
El miembro del personal, el estudiante y cualquier persona con la que hayan entrado en contacto han recibido instrucciones de ponerse en cuarentena durante los 14 días exigidos por el Estado antes de tomar otra prueba de COVID-19 para poder regresar al edificio escolar.
La Tisdale School permanecerá cerrada durante el resto de la semana, con los estudiantes y el personal en transición al plan de aprendizaje remoto del distrito.
“La escuela hará arreglos para que los dispositivos se distribuyan a todos los estudiantes. Todos los profesores comenzaron el aprendizaje remoto, el martes pasado”, agregó Testani.
“Estoy coordinando con el director del Departamento de Salud Pública de Bridgeport para abrir un sitio de pruebas en la Tisdale School para permitir que todos sean evaluados antes de reabrir la escuela”, precisó el superintendente.
Otro caso de COVID-19 fue confirmado en Trumbull. El director de la Hillcrest Middle School, Bryan Rickert, confirmó que había un diagnóstico confirmado de COVID-19, aunque no reveló si era un estudiante o un miembro del personal, citando leyes de privacidad.
La persona con COVID-19 estuvo en el edificio de la escuela por última vez el martes 15 de septiembre.
Los padres de familia comenzaron a solicitar que la Columbus Magnet School cambiara su nombre en julio pasado, después de que Norwalk retirara la estatua de Cristóbal Colón. Poco antes del inicio de clases, la organización Unidad Latina en Acción de Norwalk realizó una protesta frente a la escuela para exigir un cambio.
NORWALK – El recuerdo favorito de Juliette Ochoa de su tiempo en la Columbus Magnet School fue la Feria Cultural que celebró los diferentes orígenes del cuerpo estudiantil.
Ochoa, graduada del Center for Global Studies y ahora estudiante de la Universidad del Sagrado Corazón, dijo que disfrutaba compartir su herencia colombiana en la Feria Cultural.
Pero los recuerdos de ese día adquieren una nota más siniestra dado lo que sabe ahora sobre Cristóbal Colón, el homónimo de su escuela primaria que colonizó las Américas para Europa y según la historia, hizo mucho daño a los indígenas.
Ochoa y casi una docena de otros padres, miembros de la comunidad y ex alumnos de la Columbus Magnet School hablaron en la reunión de la Junta de Educación a favor de cambiar el nombre del edificio escolar.
“La Columbus Magnet School y las escuelas públicas de Norwalk fomentan las mentes de tantos estudiantes hispanos y afroamericanos jóvenes e impresionables”, comentó Ochoa.
“Les insto a cambiar el nombre de la escuela ahora más que nunca. Cristóbal Colón colonizó y cometió muchas atrocidades en tantas tierras diferentes, tierras de las que provienen muchos estudiantes. ¿Cómo podemos destacar y celebrar su diversidad cuando la escuela lleva el nombre de alguien que intenta despojar a las tradiciones?”, agregó la joven.
Los comentarios fueron el último impulso de este año para cambiar el nombre de la escuela. Los padres comenzaron a solicitar que la escuela cambiara su nombre en julio pasado, después de que Norwalk retirara la estatua de Cristóbal Colón. Poco antes del inicio de clases, la organización Unidad Latina en Acción de Norwalk realizó una protesta frente a la escuela para exigir un cambio.
Se unieron a personas de todo el país que pretenden eliminar el nombre de Columbus de todas las entidades públicas.
Alrededor del 61 por ciento de los estudiantes de la Columbus Magnet School son personas de color, muchos de ellos de origen latino.
Este fue un punto discutido en la reunión de por qué la escuela necesita cambiar su nombre.
Y el cambio vendrá, según la presidenta de la Junta de Educación, Sarah LeMieux.
“Estamos muy en la misma página, ya que es el momento de examinar esto y hacer que la comunidad de la Columbus Magnet School comience el proceso de elegir un nombre para ellos mismos”, indicó LeMieux.
Agregó que el distrito tendrá que pasar por el esquema de la política de cambio del nombre del edificio por parte de la Ciudad.
El código de la Ciudad dice que el nuevo nombre de un edificio debe ser aprobado por el Consejo Común luego de una audiencia pública por parte del Land Use and Building Management Committee.
Durante la reunión, la Junta de Educación también leyó un reconocimiento del Mes de la Herencia Hispana y reconoció el lanzamiento de un nuevo grupo durante el verano dedicado a examinar las desigualdades en las Escuelas Públicas de Norwalk.
El director de la Columbus Magnet School, Medard Thomas, dijo que el proceso de cambio de nombre comenzará a principios de octubre con una reunión del School Governance Council.
“Estoy muy consciente y emocionado de tener un diálogo sobre cambiar el nombre de nuestra escuela. Apoyo y aliento firmemente el diálogo”, finalizó Thomas.
Los padres de familia comenzaron a solicitar que la Columbus Magnet School cambiara su nombre en julio pasado, después de que Norwalk retirara la estatua de Cristóbal Colón. Poco antes del inicio de clases, la organización Unidad Latina en Acción de Norwalk realizó una protesta frente a la escuela para exigir un cambio.
NORWALK – El recuerdo favorito de Juliette Ochoa de su tiempo en la Columbus Magnet School fue la Feria Cultural que celebró los diferentes orígenes del cuerpo estudiantil.
Ochoa, graduada del Center for Global Studies y ahora estudiante de la Universidad del Sagrado Corazón, dijo que disfrutaba compartir su herencia colombiana en la Feria Cultural.
Pero los recuerdos de ese día adquieren una nota más siniestra dado lo que sabe ahora sobre Cristóbal Colón, el homónimo de su escuela primaria que colonizó las Américas para Europa y según la historia, hizo mucho daño a los indígenas.
Ochoa y casi una docena de otros padres, miembros de la comunidad y ex alumnos de la Columbus Magnet School hablaron en la reunión de la Junta de Educación a favor de cambiar el nombre del edificio escolar.
“La Columbus Magnet School y las escuelas públicas de Norwalk fomentan las mentes de tantos estudiantes hispanos y afroamericanos jóvenes e impresionables”, comentó Ochoa.
“Les insto a cambiar el nombre de la escuela ahora más que nunca. Cristóbal Colón colonizó y cometió muchas atrocidades en tantas tierras diferentes, tierras de las que provienen muchos estudiantes. ¿Cómo podemos destacar y celebrar su diversidad cuando la escuela lleva el nombre de alguien que intenta despojar a las tradiciones?”, agregó la joven.
Los comentarios fueron el último impulso de este año para cambiar el nombre de la escuela. Los padres comenzaron a solicitar que la escuela cambiara su nombre en julio pasado, después de que Norwalk retirara la estatua de Cristóbal Colón. Poco antes del inicio de clases, la organización Unidad Latina en Acción de Norwalk realizó una protesta frente a la escuela para exigir un cambio.
Se unieron a personas de todo el país que pretenden eliminar el nombre de Columbus de todas las entidades públicas.
Alrededor del 61 por ciento de los estudiantes de la Columbus Magnet School son personas de color, muchos de ellos de origen latino.
Este fue un punto discutido en la reunión de por qué la escuela necesita cambiar su nombre.
Y el cambio vendrá, según la presidenta de la Junta de Educación, Sarah LeMieux.
“Estamos muy en la misma página, ya que es el momento de examinar esto y hacer que la comunidad de la Columbus Magnet School comience el proceso de elegir un nombre para ellos mismos”, indicó LeMieux.
Agregó que el distrito tendrá que pasar por el esquema de la política de cambio del nombre del edificio por parte de la Ciudad.
El código de la Ciudad dice que el nuevo nombre de un edificio debe ser aprobado por el Consejo Común luego de una audiencia pública por parte del Land Use and Building Management Committee.
Durante la reunión, la Junta de Educación también leyó un reconocimiento del Mes de la Herencia Hispana y reconoció el lanzamiento de un nuevo grupo durante el verano dedicado a examinar las desigualdades en las Escuelas Públicas de Norwalk.
El director de la Columbus Magnet School, Medard Thomas, dijo que el proceso de cambio de nombre comenzará a principios de octubre con una reunión del School Governance Council.
“Estoy muy consciente y emocionado de tener un diálogo sobre cambiar el nombre de nuestra escuela. Apoyo y aliento firmemente el diálogo”, finalizó Thomas.
A raíz de la pandemia de COVID-19, las universidades de dos años de Connecticut buscan aumentar la matrícula de estudiantes hispanos después de una disminución en los últimos meses.
HARTFORD.- Hace un año, los pasillos del Capital Community College estaban llenos de actividad cuando más de 3 mil estudiantes a tiempo completo y parcial comenzaron el semestre de otoño en el campus, de once pisos, en el centro de Hartford.
La matrícula de Capital se encuentra entre las más diversas de la región y los hispanos comprenden casi un tercio de la población estudiantil.
La universidad de Hartford, que ocupa la mitad de los antiguos grandes almacenes G. Fox, fue la primera en Connecticut designada como Hispanic-Serving Institution (Institución al Servicio de los Hispanos), habiendo excedido el 25 por ciento de estudiantes hispanos hace varios años.
Hoy en día, el campus de Capital es mucho más silencioso debido a la pandemia de COVID-19, con acceso al edificio estrictamente monitoreado e instrucción en persona limitada a clases de paramédico, enfermería, biología y química.
En la primavera pasada, las universidades cambiaron rápidamente a clases solo en línea.
Aun así, con tiempo para planificar, Capital y otros han elegido un modelo híbrido, el 85 por ciento de las clases se imparten por computadora con instrucción en persona el 15 por ciento.
Los estudiantes a los que se les permite ingresar al campus, del centro de la ciudad, encuentran que el distanciamiento social es la regla, el tamaño de la clase es limitado, la cafetería está cerrada y el acceso a la librería es con cita previa.
“Se requiere que los estudiantes usen máscaras en todo momento en el campus. Se proporcionarán máscaras si un estudiante la olvida en su casa”, declaró Eduardo Miranda, decano asociado de operaciones del campus en Capital.
El cambio a la educación a distancia no ha sido fácil, pero los administradores dijeron que los estudiantes están emocionados de comenzar o continuar su educación con la nueva configuración.
Al mismo tiempo, los administradores evalúan continuamente la situación y están abiertos a posibles cambios.
“Todos los días definimos una nueva norma”, indicó Miranda.
Sin embargo, la inscripción general ha disminuido en Capital, y las otras once universidades de dos años son supervisadas por las Connecticut State Colleges & Universities.
Según cifras preliminares, la disminución ha estado en el rango del 10 al 13 por ciento. Las cifras finales no se esperan hasta finales de septiembre.
Para los latinos, así como la pandemia ha sido desproporcionadamente más desafiante tanto en el número de casos como en la economía, la disminución de la matrícula es mayor, estimada en alrededor del 17 por ciento.
Hay varias razones para la menor inscripción en la universidad de dos años del Estado más allá del temor de contraer el virus altamente contagioso.
Otros “escenarios” señalados en Capital incluyen una población de estudiantes mayores y la presencia de muchos padres solteros que enfrentan desafíos de cuidado infantil, señaló Miranda.
El panorama de la matrícula es diferente en las universidades de cuatro años, lo que refleja las tendencias nacionales que muestran aumentos de asistencia en las universidades de cuatro años y disminuciones en las universidades comunitarias.
La National Student Clearing House, comparando el verano de 2019 con el verano de 2020, encontró que la matrícula en los colegios comunitarios de los Estados Unidos cayó un seis por ciento, mientras que aumentó un 2.8 por ciento en las escuelas públicas de cuatro años y un 4 por ciento en las instituciones privadas.
La Universidad de Connecticut (UConn) proyecta un aumento del nueve por ciento en la inscripción de latinos este otoño, y la Eastern Connecticut State College (ECSC) ha visto un gran aumento en los estudiantes latinos por primera vez.
Históricamente, las universidades de dos años han contribuido de manera significativa al rápido aumento del número de hispanos que ingresan a la educación superior. A menudo se sienten atraídos por programas de menor costo, accesibilidad, horarios más flexibles y orientados al mercado laboral.
En Connecticut, las universidades de dos años juegan un papel esencial como primer paso hacia los títulos de posgrado y de cuatro años, preparando así a una población hispana relativamente más joven y en crecimiento para reemplazar una fuerza laboral blanca que envejece y se reduce.
El éxito de este proceso ha sido reconocido como esencial para que la economía del estado avance.
Para reforzar su inscripción, Capital ha empleado un enfoque proactivo que prioriza un entorno de aprendizaje seguro y enfatiza el apoyo, especialmente para el aprendizaje remoto.
Una forma en que Capital y otros colegios comunitarios están intentando reconstruir la inscripción es mediante la introducción de un semestre de inicio tardío que comenzará a finales de septiembre.
“Esta es una nueva opción, con cursos más cortos de ocho a diez semanas”, finalizó Miranda.
A raíz de la pandemia de COVID-19, las universidades de dos años de Connecticut buscan aumentar la matrícula de estudiantes hispanos después de una disminución en los últimos meses.
HARTFORD.- Hace un año, los pasillos del Capital Community College estaban llenos de actividad cuando más de 3 mil estudiantes a tiempo completo y parcial comenzaron el semestre de otoño en el campus, de once pisos, en el centro de Hartford.
La matrícula de Capital se encuentra entre las más diversas de la región y los hispanos comprenden casi un tercio de la población estudiantil.
La universidad de Hartford, que ocupa la mitad de los antiguos grandes almacenes G. Fox, fue la primera en Connecticut designada como Hispanic-Serving Institution (Institución al Servicio de los Hispanos), habiendo excedido el 25 por ciento de estudiantes hispanos hace varios años.
Hoy en día, el campus de Capital es mucho más silencioso debido a la pandemia de COVID-19, con acceso al edificio estrictamente monitoreado e instrucción en persona limitada a clases de paramédico, enfermería, biología y química.
En la primavera pasada, las universidades cambiaron rápidamente a clases solo en línea.
Aun así, con tiempo para planificar, Capital y otros han elegido un modelo híbrido, el 85 por ciento de las clases se imparten por computadora con instrucción en persona el 15 por ciento.
Los estudiantes a los que se les permite ingresar al campus, del centro de la ciudad, encuentran que el distanciamiento social es la regla, el tamaño de la clase es limitado, la cafetería está cerrada y el acceso a la librería es con cita previa.
“Se requiere que los estudiantes usen máscaras en todo momento en el campus. Se proporcionarán máscaras si un estudiante la olvida en su casa”, declaró Eduardo Miranda, decano asociado de operaciones del campus en Capital.
El cambio a la educación a distancia no ha sido fácil, pero los administradores dijeron que los estudiantes están emocionados de comenzar o continuar su educación con la nueva configuración.
Al mismo tiempo, los administradores evalúan continuamente la situación y están abiertos a posibles cambios.
“Todos los días definimos una nueva norma”, indicó Miranda.
Sin embargo, la inscripción general ha disminuido en Capital, y las otras once universidades de dos años son supervisadas por las Connecticut State Colleges & Universities.
Según cifras preliminares, la disminución ha estado en el rango del 10 al 13 por ciento. Las cifras finales no se esperan hasta finales de septiembre.
Para los latinos, así como la pandemia ha sido desproporcionadamente más desafiante tanto en el número de casos como en la economía, la disminución de la matrícula es mayor, estimada en alrededor del 17 por ciento.
Hay varias razones para la menor inscripción en la universidad de dos años del Estado más allá del temor de contraer el virus altamente contagioso.
Otros “escenarios” señalados en Capital incluyen una población de estudiantes mayores y la presencia de muchos padres solteros que enfrentan desafíos de cuidado infantil, señaló Miranda.
El panorama de la matrícula es diferente en las universidades de cuatro años, lo que refleja las tendencias nacionales que muestran aumentos de asistencia en las universidades de cuatro años y disminuciones en las universidades comunitarias.
La National Student Clearing House, comparando el verano de 2019 con el verano de 2020, encontró que la matrícula en los colegios comunitarios de los Estados Unidos cayó un seis por ciento, mientras que aumentó un 2.8 por ciento en las escuelas públicas de cuatro años y un 4 por ciento en las instituciones privadas.
La Universidad de Connecticut (UConn) proyecta un aumento del nueve por ciento en la inscripción de latinos este otoño, y la Eastern Connecticut State College (ECSC) ha visto un gran aumento en los estudiantes latinos por primera vez.
Históricamente, las universidades de dos años han contribuido de manera significativa al rápido aumento del número de hispanos que ingresan a la educación superior. A menudo se sienten atraídos por programas de menor costo, accesibilidad, horarios más flexibles y orientados al mercado laboral.
En Connecticut, las universidades de dos años juegan un papel esencial como primer paso hacia los títulos de posgrado y de cuatro años, preparando así a una población hispana relativamente más joven y en crecimiento para reemplazar una fuerza laboral blanca que envejece y se reduce.
El éxito de este proceso ha sido reconocido como esencial para que la economía del estado avance.
Para reforzar su inscripción, Capital ha empleado un enfoque proactivo que prioriza un entorno de aprendizaje seguro y enfatiza el apoyo, especialmente para el aprendizaje remoto.
Una forma en que Capital y otros colegios comunitarios están intentando reconstruir la inscripción es mediante la introducción de un semestre de inicio tardío que comenzará a finales de septiembre.
“Esta es una nueva opción, con cursos más cortos de ocho a diez semanas”, finalizó Miranda.
PIE DE FOTO El alcalde David Martin (tercero de izquierda a derecha) ha pedido a la Comisión de la Policía que ejerza más su considerable autoridad en virtud de los Estatutos de la Ciudad. En la foto, aparece junto a los miembros de la Comisión, el jefe de la Policía, Tim Shaw (centro), y otros funcionarios de la Ciudad.
STAMFORD – Durante muchos años, la Comisión de la Policía ha sido un cuerpo silencioso, aunque poderoso, de cinco voluntarios. Dicha junta está a punto de elevar su perfil.
El alcalde David Martin ha pedido a la Comisión que ejerza más plenamente su considerable autoridad en virtud de los Estatutos de la Ciudad.
“Es el momento de que tengan más poder”, declaró Martin.
“A raíz de las protestas nacionales y demandas de más supervisión civil de la policía, me sorprendió que ya contamos con una buena organización que puede funcionar más como una junta de revisión civil que en el pasado, por el bienestar de la población, la comunidad y policía”, expresó el Alcalde.
El tema lo discutió con el jefe de la policía, Tim Shaw, antes de nominarlo para el puesto en febrero pasado.
Shaw sugirió que “podría haber un papel más importante para la Comisión. Tenemos la estructura adecuada y las personas adecuadas, entonces, ¿Por qué no ampliamos esta función? Necesitamos hacer las cosas que fomenten la confianza en el gobierno”, comentó Martin.
Shaw dijo que es una buena idea y la apoya.
“Creo que la comunidad está buscando supervisión civil, un mandato que la Comisión de Policía ya tiene, y son una entidad separada, por lo que tiene mucho sentido que supervisen algunas de las preguntas que han surgido recientemente”, indicó Shaw.
“Creemos que ya somos bastante transparentes, pero basándonos en preguntas sobre la reforma y la responsabilidad policial, vemos lo que quiere la comunidad. Por tanto, se agradece un papel algo ampliado de la Comisión de la Policía”, agregó el jefe del Departamento.
Shaw se convirtió en jefe en marzo pasado, justo cuando golpeó la pandemia de coronavirus. Fue seguido por un incidente de mayo en Minneapolis, en el que el afroamericano, George Floyd, murió en la calle mientras un policía blanco se arrodillaba sobre su cuello”.
Tal hecho desató protestas por la justicia social en todo el país, incluidas más de una docena en Stamford.
La mayoría fueron pacíficas, pero uno el 8 de agosto resultó en una lucha entre la policía y los manifestantes, con varios heridos y arrestos.
La Comisión y el Departamento de Policía están investigando el incidente juntos, precisó Martin.
“Históricamente, la comisión no tendría ninguna participación en ese incidente a menos que el jefe diera medidas disciplinarias y un oficial la apelara. Los poderes que se le pide que ejerza la Comisión existen desde hace décadas. No sé por qué no se han ejercido en el pasado, pero quiero que la comisión sea más proactiva ahora”, aseguró Martin.
Los comisionados incluyen a cuatro hombres: Timothy Abbazia (presidente) Robert Figueroa, Frank Mercede y Rodney Bass, quien fue nombrado esta semana, y una mujer, Sukie McFadden.
Los miembros son blancos, afroamericanos y latinos.
Los comisionados, nombrados por el Alcalde y confirmados por la Junta de Representantes, se reúnen el primer lunes de cada mes en la sede de la policía en la Bedford Street.
Según la Carta de la ciudad, ellos pueden nombrar y promover a los agentes de policía, aprobar las reglas que rigen el funcionamiento del Departamento, revisar las decisiones disciplinarias del jefe, escuche las quejas contra el jefe, llevar a cabo investigaciones del Departamento, incluida la emisión de citaciones para obligar a los testigos a testificar, además de reprender, suspender, retener el pago, degradar o despedir a los oficiales declarados culpables de los cargos en su contra.
Abbazia dijo en una reunión reciente del comité de la Junta de Representantes que la Domisión se está moviendo en una nueva dirección que tomará dos vías principales.
“Primero, estamos haciendo alcance comunitario, compartiendo con la gente quiénes somos, qué hacemos y cómo podemos ayudarlos y la segunda es la revisión de quejas”, apuntó Abbazia.
PIE DE FOTO El alcalde David Martin (tercero de izquierda a derecha) ha pedido a la Comisión de la Policía que ejerza más su considerable autoridad en virtud de los Estatutos de la Ciudad. En la foto, aparece junto a los miembros de la Comisión, el jefe de la Policía, Tim Shaw (centro), y otros funcionarios de la Ciudad.
STAMFORD – Durante muchos años, la Comisión de la Policía ha sido un cuerpo silencioso, aunque poderoso, de cinco voluntarios. Dicha junta está a punto de elevar su perfil.
El alcalde David Martin ha pedido a la Comisión que ejerza más plenamente su considerable autoridad en virtud de los Estatutos de la Ciudad.
“Es el momento de que tengan más poder”, declaró Martin.
“A raíz de las protestas nacionales y demandas de más supervisión civil de la policía, me sorprendió que ya contamos con una buena organización que puede funcionar más como una junta de revisión civil que en el pasado, por el bienestar de la población, la comunidad y policía”, expresó el Alcalde.
El tema lo discutió con el jefe de la policía, Tim Shaw, antes de nominarlo para el puesto en febrero pasado.
Shaw sugirió que “podría haber un papel más importante para la Comisión. Tenemos la estructura adecuada y las personas adecuadas, entonces, ¿Por qué no ampliamos esta función? Necesitamos hacer las cosas que fomenten la confianza en el gobierno”, comentó Martin.
Shaw dijo que es una buena idea y la apoya.
“Creo que la comunidad está buscando supervisión civil, un mandato que la Comisión de Policía ya tiene, y son una entidad separada, por lo que tiene mucho sentido que supervisen algunas de las preguntas que han surgido recientemente”, indicó Shaw.
“Creemos que ya somos bastante transparentes, pero basándonos en preguntas sobre la reforma y la responsabilidad policial, vemos lo que quiere la comunidad. Por tanto, se agradece un papel algo ampliado de la Comisión de la Policía”, agregó el jefe del Departamento.
Shaw se convirtió en jefe en marzo pasado, justo cuando golpeó la pandemia de coronavirus. Fue seguido por un incidente de mayo en Minneapolis, en el que el afroamericano, George Floyd, murió en la calle mientras un policía blanco se arrodillaba sobre su cuello”.
Tal hecho desató protestas por la justicia social en todo el país, incluidas más de una docena en Stamford.
La mayoría fueron pacíficas, pero uno el 8 de agosto resultó en una lucha entre la policía y los manifestantes, con varios heridos y arrestos.
La Comisión y el Departamento de Policía están investigando el incidente juntos, precisó Martin.
“Históricamente, la comisión no tendría ninguna participación en ese incidente a menos que el jefe diera medidas disciplinarias y un oficial la apelara. Los poderes que se le pide que ejerza la Comisión existen desde hace décadas. No sé por qué no se han ejercido en el pasado, pero quiero que la comisión sea más proactiva ahora”, aseguró Martin.
Los comisionados incluyen a cuatro hombres: Timothy Abbazia (presidente) Robert Figueroa, Frank Mercede y Rodney Bass, quien fue nombrado esta semana, y una mujer, Sukie McFadden.
Los miembros son blancos, afroamericanos y latinos.
Los comisionados, nombrados por el Alcalde y confirmados por la Junta de Representantes, se reúnen el primer lunes de cada mes en la sede de la policía en la Bedford Street.
Según la Carta de la ciudad, ellos pueden nombrar y promover a los agentes de policía, aprobar las reglas que rigen el funcionamiento del Departamento, revisar las decisiones disciplinarias del jefe, escuche las quejas contra el jefe, llevar a cabo investigaciones del Departamento, incluida la emisión de citaciones para obligar a los testigos a testificar, además de reprender, suspender, retener el pago, degradar o despedir a los oficiales declarados culpables de los cargos en su contra.
Abbazia dijo en una reunión reciente del comité de la Junta de Representantes que la Domisión se está moviendo en una nueva dirección que tomará dos vías principales.
“Primero, estamos haciendo alcance comunitario, compartiendo con la gente quiénes somos, qué hacemos y cómo podemos ayudarlos y la segunda es la revisión de quejas”, apuntó Abbazia.