STAMFORD.- La cantidad de ubicaciones de prueba de COVID-19 y las horas de prueba disponibles se expandirán durante la próxima semana o más a medida que Connecticut continúe viendo más casos positivos, impulsados en parte por la variante ómicron de rápida propagación y una mayor demanda de las pruebas.
Si bien actualmente hay alrededor de 400 ubicaciones de prueba estatales y privadas en todo el Estado, el gobernador Ned Lamont informó que se agregarán siete sitios estatales más, incluido un nuevo sitio de prueba de saliva en New Haven Green que está programado para abrir este semana.
“Estamos ampliando el horario de muchos de nuestros sitios para que sea más fácil para las personas, antes y después del trabajo. Estamos agregando sitios adicionales. He tenido buenas conversaciones con las farmacias y van a expandir las pruebas también”, indicó Lamont, quien agregó que los hospitales también están ampliando su capacidad de pruebas públicas.
Desde el viernes pasado, ha habido más de 6 mil 200 casos positivos adicionales, según las cifras publicadas el lunes pasado.
El número de hospitalizaciones aumentó en 101 llegando a 837, el nivel más alto desde principios de febrero.
La doctora Manisha Juthani, comisionada de salud pública del Estado, dijo que la compañía de atención médica Sema4 acordó continuar brindando servicios de pruebas en los sitios de Connecticut hasta fines de enero, lo que le da al Estado algo más de tiempo para encontrar proveedores de reemplazo después de que la empresa anunció que estaba terminando su programa de pruebas de COVID-19.
“Hicimos una oferta competitiva por proveedores que están listos y dispuestos a elegir esos sitios”, precisó Juthani.
Con las siete nuevas ubicaciones en línea, se necesitarán nuevos proveedores para 30 sitios de prueba administrados por el Estado en todo Connecticut.
Sema4, con sede en Stamford, cuyos inversionistas incluyen una firma de capital de riesgo dirigida por la esposa de Lamont, Annie, dijo recientemente a sus inversionistas y funcionarios estatales que planeaba abandonar sus pruebas de COVID-19 a mediados de enero y regresar a su negocio principal, las pruebas genómicas.
Mientras tanto, para ayudar a aliviar la demanda de servicios de pruebas, Lamont anunció, el lunes pasado, que habrá una “pausa” temporal de dos semanas en la aplicación de los mandatos de vacunación para ciertos trabajadores no vacunados que se someten a pruebas para cumplir.
La breve pausa en la aplicación de la ley no afecta a los trabajadores del hospital ni a los empleados en entornos colectivos como las cárceles, donde las pruebas aún estarán disponibles.
“Para todos los demás, trabajadores de oficina, educadores, muchos de los cuales estarán de vacaciones durante algunas de las próximas dos semanas de todos modos, vamos a detener la aplicación”, manifestó Josh Geballe, director de operaciones de Lamont.
“Lo que esperamos que haga es liberar un poco de capacidad adicional para otros residentes del Estado que en realidad tienen síntomas o que están expuestos para que puedan tener un acceso un poco más rápido a las pruebas”, agregó el funcionario.
Además, el Estado anunció que los residentes ahora pueden almacenar sus registros personales de vacunación COVID-19 en sus teléfonos inteligentes mediante el programa voluntario de SMART Health Cards.
Permite que un residente vacunado muestre un código QR que confirma su estado de vacunación, un estándar que ya se está utilizando en Nueva York, California y Canadá.
Asimismo, se espera que Massachusetts, Rhode Island y otros estados lancen programas utilizando el mismo estándar.
