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CT podría experimentar una segunda ola de COVID-19 cuando llegue el clima frío, advierten expertos

Ahora que se acerca el clima frío, los expertos advirtieron que Connecticut podría experimentar una segunda ola de la pandemia de coronavirus en el otoño.

Expertos recomiendan no bajar la guardia y seguir las pautas de salud

STAMFORD.- Desde que el devastador brote de COVID-19 azotó y cerró el Estado en la primavera pasada, los expertos y funcionarios advirtieron que incluso después de “aplanar la curva” en el verano, Connecticut podría experimentar una segunda ola de la pandemia de coronavirus en el otoño.

Ahora que se acerca el otoño, los expertos locales advirtieron que la reapertura de las escuelas, la fatiga pandémica y las reuniones en interiores podrían contribuir a un aumento en las infecciones de Connecticut que coincide peligrosamente con la temporada de la gripe.

“Anticipo que habrá un aumento de los casos en el otoño, que avanzará mucho más hacia el invierno”, señaló David Banach, epidemiólogo de UConn Health. “Aún se desconoce la trayectoria, si será un aumento lento o si será más rápido, similar a lo que vimos durante los primeros meses de COVID-19”, agregó Banach.

“Si miramos lo que ha sucedido en otros estados, entonces es claro que debemos estar preparados. Puede haber una eventualidad en la que haya un segundo aumento, por lo que la preparación es crucial para poder superarla”, comentó el doctor Syed Hussein, director clínico de Trinity Health of New England.

Pero como sucede con muchos aspectos del COVID-19, todo sigue siendo incierto. “¿Habrá otra ola?, ¿Qué tan grave podría ser?, ¿Se verá obligado el Estado a cerrar escuelas y volver a imponer restricciones?”, son preguntas que por ahora no pueden responder los expertos.

Si los residentes continúan usando máscaras y mantienen la distancia social, es probable que Connecticut evite el terrible brote que experimentó a principios de este año, cuando el Estado a veces reportó más de 100 muertes por día y los hospitales se preocuparon por el espacio en sus unidades de cuidados intensivos.

“Estoy seguro de que si continuamos con la disciplina social que hemos tenido hasta ahora, con el uso de las máscaras y cumpliendo con las otras pautas de salud, no alcanzaremos el nivel de la pandemia que experimentamos en marzo y abril”, expresaron los expertos.

Hussein dijo que evitar grandes reuniones también es crucial para esquivar los eventos de “superdifusión” del virus.

Si los residentes de Connecticut continúan practicando esas medidas básicas de salud pública, cualquier segundo aumento que ocurra podría ser degradado de un tsunami a una ola, aseguró Tom Balcezak, director clínico del sistema de salud del Yale New Haven Hospital.

“Tengo la esperanza de que no habrá una segunda ola, sino que habrá una especie de contagios de pocos pacientes. Pero depende de las comunidades y de nuestros ciudadanos asegurarse de que esa segunda ola no llegue”, añadió Balcezak.

¿Por qué podría ser un problema la temporada de influenza?

A medida que Connecticut avanza hacia un clima más frío, un aumento de COVID-19 podría coincidir con la temporada anual de influenza.

Balcezak dijo que eso podría causar un “doble golpe”, complicado por las similitudes entre la gripe y el COVID-19.

“Tenemos dos enfermedades respiratorias diferentes y tendremos que hacer pruebas para asegurarnos de tener claro qué virus tiene cada persona”, indicó Balcezak.

Identificar la enfermedad de cada persona es fundamental para agrupar correctamente a los pacientes, de modo que las enfermedades no se propaguen a nuevos pacientes, explicó el experto.

La doctora Jessica Abrantes-Figueiredo, jefa de enfermedades infecciosas del Saint Francis Hospital de Hartford, dijo que las dos enfermedades son lo suficientemente similares como para que los proveedores no puedan distinguirlas sin pruebas.

“Será muy difícil para mí, incluso como médico, observar a un paciente y decir, sin pruebas, que es gripe o COVID-19”, señaló Abrantes-Figueiredo.

Debido a que los pacientes con gripe pueden enfermarse gravemente y requerir un tratamiento intenso, como ventilación mecánica, las dos enfermedades superpuestas podrían volver a estresar a los sistemas de atención médica y a los trabajadores.

 

 

CT podría experimentar una segunda ola de COVID-19 cuando llegue el clima frío, advierten expertos

Ahora que se acerca el clima frío, los expertos advirtieron que Connecticut podría experimentar una segunda ola de la pandemia de coronavirus en el otoño.

Expertos recomiendan no bajar la guardia y seguir las pautas de salud

STAMFORD.- Desde que el devastador brote de COVID-19 azotó y cerró el Estado en la primavera pasada, los expertos y funcionarios advirtieron que incluso después de “aplanar la curva” en el verano, Connecticut podría experimentar una segunda ola de la pandemia de coronavirus en el otoño.

Ahora que se acerca el otoño, los expertos locales advirtieron que la reapertura de las escuelas, la fatiga pandémica y las reuniones en interiores podrían contribuir a un aumento en las infecciones de Connecticut que coincide peligrosamente con la temporada de la gripe.

“Anticipo que habrá un aumento de los casos en el otoño, que avanzará mucho más hacia el invierno”, señaló David Banach, epidemiólogo de UConn Health. “Aún se desconoce la trayectoria, si será un aumento lento o si será más rápido, similar a lo que vimos durante los primeros meses de COVID-19”, agregó Banach.

“Si miramos lo que ha sucedido en otros estados, entonces es claro que debemos estar preparados. Puede haber una eventualidad en la que haya un segundo aumento, por lo que la preparación es crucial para poder superarla”, comentó el doctor Syed Hussein, director clínico de Trinity Health of New England.

Pero como sucede con muchos aspectos del COVID-19, todo sigue siendo incierto. “¿Habrá otra ola?, ¿Qué tan grave podría ser?, ¿Se verá obligado el Estado a cerrar escuelas y volver a imponer restricciones?”, son preguntas que por ahora no pueden responder los expertos.

Si los residentes continúan usando máscaras y mantienen la distancia social, es probable que Connecticut evite el terrible brote que experimentó a principios de este año, cuando el Estado a veces reportó más de 100 muertes por día y los hospitales se preocuparon por el espacio en sus unidades de cuidados intensivos.

“Estoy seguro de que si continuamos con la disciplina social que hemos tenido hasta ahora, con el uso de las máscaras y cumpliendo con las otras pautas de salud, no alcanzaremos el nivel de la pandemia que experimentamos en marzo y abril”, expresaron los expertos.

Hussein dijo que evitar grandes reuniones también es crucial para esquivar los eventos de “superdifusión” del virus.

Si los residentes de Connecticut continúan practicando esas medidas básicas de salud pública, cualquier segundo aumento que ocurra podría ser degradado de un tsunami a una ola, aseguró Tom Balcezak, director clínico del sistema de salud del Yale New Haven Hospital.

“Tengo la esperanza de que no habrá una segunda ola, sino que habrá una especie de contagios de pocos pacientes. Pero depende de las comunidades y de nuestros ciudadanos asegurarse de que esa segunda ola no llegue”, añadió Balcezak.

¿Por qué podría ser un problema la temporada de influenza?

A medida que Connecticut avanza hacia un clima más frío, un aumento de COVID-19 podría coincidir con la temporada anual de influenza.

Balcezak dijo que eso podría causar un “doble golpe”, complicado por las similitudes entre la gripe y el COVID-19.

“Tenemos dos enfermedades respiratorias diferentes y tendremos que hacer pruebas para asegurarnos de tener claro qué virus tiene cada persona”, indicó Balcezak.

Identificar la enfermedad de cada persona es fundamental para agrupar correctamente a los pacientes, de modo que las enfermedades no se propaguen a nuevos pacientes, explicó el experto.

La doctora Jessica Abrantes-Figueiredo, jefa de enfermedades infecciosas del Saint Francis Hospital de Hartford, dijo que las dos enfermedades son lo suficientemente similares como para que los proveedores no puedan distinguirlas sin pruebas.

“Será muy difícil para mí, incluso como médico, observar a un paciente y decir, sin pruebas, que es gripe o COVID-19”, señaló Abrantes-Figueiredo.

Debido a que los pacientes con gripe pueden enfermarse gravemente y requerir un tratamiento intenso, como ventilación mecánica, las dos enfermedades superpuestas podrían volver a estresar a los sistemas de atención médica y a los trabajadores.

 

 

Miles siguen esperando recibir compensación por desempleo debido al COVID-19

Durante la segunda semana de agosto, 8 mil 653 personas esperaban audiencia para recibir sus beneficios de desempleo debido a la pandemia de COVID-19.

NEW HAVEN.- Cuando Jamie Kelo perdió su trabajo de 20 mil dólares al año como recepcionista en una peluquería en New London, después de que el COVID-19 azotó en Connecticut, pensó que podía confiar en los beneficios de desempleo para ayudar a cubrir algunas de sus facturas.

Pero ella estaba equivocada.

Después de dos meses de vivir sin ingresos, finalmente consiguió configurar sus beneficios. Unas semanas más tarde, sin embargo, tuvo que solicitar que se modificara la cantidad porque su empleador reabrió su negocio, pero solo le ofreció a Kelo horas de medio tiempo.

Luego le cortaron los beneficios y ha estado esperando meses para que el Departamento de Trabajo de Connecticut escuche su caso.

Kelo se encuentra entre las miles de personas en Connecticut cuya solicitud de desempleo no fue aprobada de inmediato porque el Departamento de Trabajo ha determinado que necesita más información antes de determinar si califican, o porque el empleador de la persona está desafiando las circunstancias de su partida.

Durante la segunda semana de agosto, 8 mil 653 personas esperaban audiencia. La espera es de 10 semanas, siete semanas más que antes de que el COVID-19 llegara al Estado. Otros 7 mil 300 están esperando conocer el resultado de su audiencia.

Aproximadamente una de cada 50 personas que buscan pago por desempleo desde que la pandemia cerró la economía está en la cola para una audiencia.

No está claro con qué frecuencia los solicitantes que completan una audiencia son finalmente aprobados por desempleo, porque el Departamento de Trabajo no pudo proporcionar esos datos la semana pasada.

Aquellos a quienes se les niegan los beneficios pueden apelar la decisión y enfrentar otra espera de 10 semanas para una audiencia de apelación.

Incluso antes del COVID-19, Connecticut tenía el segundo tiempo de espera más largo del país para una audiencia de apelación.

Con una tasa de desempleo que actualmente ronda el 10% en Connecticut, y con el Departamento de Trabajo que estima una gran demanda al menos para el próximo año, la agencia ya ha reasignado a cinco empleados y llevado a un jubilado reciente para realizar audiencias de apelación.

El Departamento también ha contratado a más de ocho empleados para manejar las audiencias, pero un portavoz de la agencia señaló que los nuevos empleados reciben capacitación durante meses antes de que puedan comenzar a escuchar los casos. El Departamento no reveló cuándo comenzarán.

La agencia estima que para fin de año, la espera para una audiencia aumentará de 10 a 12 semanas. La espera para apelar una decisión podría aumentar de 10 a 18 semanas.

“El impacto de la pandemia en la división de apelaciones apenas ha comenzado”, dijo recientemente a los legisladores Daryle Dudzinski, subcomisionado de la agencia.

“Dado el tiempo que lleva presentar y procesar los reclamos, celebrar audiencias y adjudicar apelaciones, es probable que el Departamento de Trabajo de Connecticut experimente los efectos adversos del COVID-19 durante al menos los próximos 12 a 18 meses”, reveló el comisionado Kurt Westby.

Si bien se han resuelto las fallas en el obsoleto sistema informático que impidieron que algunas solicitudes se procesaran al principio de la pandemia, el sistema de 40 años de antigüedad todavía está ralentizando la capacidad del personal para procesar los reclamos.

Un nuevo sistema más fácil de usar no se implementará hasta mayo de 2022.

 

Miles siguen esperando recibir compensación por desempleo debido al COVID-19

Durante la segunda semana de agosto, 8 mil 653 personas esperaban audiencia para recibir sus beneficios de desempleo debido a la pandemia de COVID-19.

NEW HAVEN.- Cuando Jamie Kelo perdió su trabajo de 20 mil dólares al año como recepcionista en una peluquería en New London, después de que el COVID-19 azotó en Connecticut, pensó que podía confiar en los beneficios de desempleo para ayudar a cubrir algunas de sus facturas.

Pero ella estaba equivocada.

Después de dos meses de vivir sin ingresos, finalmente consiguió configurar sus beneficios. Unas semanas más tarde, sin embargo, tuvo que solicitar que se modificara la cantidad porque su empleador reabrió su negocio, pero solo le ofreció a Kelo horas de medio tiempo.

Luego le cortaron los beneficios y ha estado esperando meses para que el Departamento de Trabajo de Connecticut escuche su caso.

Kelo se encuentra entre las miles de personas en Connecticut cuya solicitud de desempleo no fue aprobada de inmediato porque el Departamento de Trabajo ha determinado que necesita más información antes de determinar si califican, o porque el empleador de la persona está desafiando las circunstancias de su partida.

Durante la segunda semana de agosto, 8 mil 653 personas esperaban audiencia. La espera es de 10 semanas, siete semanas más que antes de que el COVID-19 llegara al Estado. Otros 7 mil 300 están esperando conocer el resultado de su audiencia.

Aproximadamente una de cada 50 personas que buscan pago por desempleo desde que la pandemia cerró la economía está en la cola para una audiencia.

No está claro con qué frecuencia los solicitantes que completan una audiencia son finalmente aprobados por desempleo, porque el Departamento de Trabajo no pudo proporcionar esos datos la semana pasada.

Aquellos a quienes se les niegan los beneficios pueden apelar la decisión y enfrentar otra espera de 10 semanas para una audiencia de apelación.

Incluso antes del COVID-19, Connecticut tenía el segundo tiempo de espera más largo del país para una audiencia de apelación.

Con una tasa de desempleo que actualmente ronda el 10% en Connecticut, y con el Departamento de Trabajo que estima una gran demanda al menos para el próximo año, la agencia ya ha reasignado a cinco empleados y llevado a un jubilado reciente para realizar audiencias de apelación.

El Departamento también ha contratado a más de ocho empleados para manejar las audiencias, pero un portavoz de la agencia señaló que los nuevos empleados reciben capacitación durante meses antes de que puedan comenzar a escuchar los casos. El Departamento no reveló cuándo comenzarán.

La agencia estima que para fin de año, la espera para una audiencia aumentará de 10 a 12 semanas. La espera para apelar una decisión podría aumentar de 10 a 18 semanas.

“El impacto de la pandemia en la división de apelaciones apenas ha comenzado”, dijo recientemente a los legisladores Daryle Dudzinski, subcomisionado de la agencia.

“Dado el tiempo que lleva presentar y procesar los reclamos, celebrar audiencias y adjudicar apelaciones, es probable que el Departamento de Trabajo de Connecticut experimente los efectos adversos del COVID-19 durante al menos los próximos 12 a 18 meses”, reveló el comisionado Kurt Westby.

Si bien se han resuelto las fallas en el obsoleto sistema informático que impidieron que algunas solicitudes se procesaran al principio de la pandemia, el sistema de 40 años de antigüedad todavía está ralentizando la capacidad del personal para procesar los reclamos.

Un nuevo sistema más fácil de usar no se implementará hasta mayo de 2022.

 

Unidad de Responsabilidad Policial podría tardar un año en estar completamente operativa

Según los líderes legislativos, la unidad creada por la nueva ley de responsabilidad policial para investigar de forma independiente el uso de fuerza letal por parte de la policía, probablemente no estará completamente financiada ni estará operativa hasta dentro de un año.

La unidad investigará todos los incidentes relacionados con el uso letal de la fuerza por parte de la policía y las muertes bajo custodia

NEW HAVEN.- La unidad creada por la nueva ley de responsabilidad policial para investigar de forma independiente el uso de fuerza letal por parte de la policía, probablemente no estará completamente financiada ni estará operativa hasta dentro de un año, según los líderes legislativos.

“No va a suceder todo de una vez. Probablemente nos llevará más de un año dada la naturaleza de lo que estamos tratando de hacer”, declaró la representante estatal Toni Walker, demócrata de New Haven, copresidente del Comité de Apropiaciones que favorece un enfoque de “introducción gradual”.

La unidad, que estará encabezada por el puesto recién creado de inspector general, investigaría todos los incidentes relacionados con el uso letal de la fuerza por parte de la policía y las muertes bajo custodia.

El puesto de inspector general se puede cubrir a partir del 1º de octubre, que es el plazo establecido por la ley.

Pero hay más de unos pocos obstáculos que superar, incluido quién está pagando la cuenta estimada de 1.1 millones de dólares para crear la unidad especializada y cuánto tiempo llevará conseguir el suficiente personal a bordo para comenzar a investigar.

“Esta es una posición importante para recuperar la confianza de la comunidad y responsabilizar a los agentes por sus acciones”, manifestó el fiscal del Estado, Richard Colangelo.

La unidad depende de la División de Justicia Penal, que dirige Colangelo, pero se considerará independiente para garantizar la integridad de las investigaciones. Los candidatos que soliciten el puesto deben estar trabajando dentro de la división y enviar su solicitud antes del 10 de septiembre.

Hasta el martes pasado, Colangelo y Walker no saben cómo se pagará el costo de creación y mantenimiento de la unidad.

La Oficina de Análisis Fiscal del Estado fijó el costo de funcionamiento de la unidad en 2021 en 1.1 millones de dólares.

Eso incluye 167 mil 183 dólares para el salario del inspector general.

También será necesario que haya inspectores y fiscales dentro de la unidad y el espacio de oficinas donde funcionará la unidad, agregó Colangelo.

La Oficina de Análisis Fiscal estimó que la unidad necesitará nueve empleados.

Por su parte, Colangelo, estimó que se necesitarían 11 empleados, incluido el personal legal.

Puede absorber dos posiciones de las 11 dentro de la división, pero por lo demás, “no tengo idea de dónde vendrán las posiciones o el dinero”, comentó Colangelo.

La división de Colangelo tiene cierta flexibilidad para cubrir los puestos, pero la unidad puede estar buscando obtener 500 mil dólares en fondos mientras el inspector general determina los parámetros de cómo funcionará la unidad, precisó Walker.

No está claro si los 500 mil dólares provendrían del presupuesto de Colangelo o del presupuesto estatal.

Walker dijo que podría tomar hasta la próxima sesión legislativa para que la unidad esté totalmente financiada. Quiere que la unidad “se planifique y diseñe para que sea eficaz”, finalizó la congresista estatal.

 

 

Unidad de Responsabilidad Policial podría tardar un año en estar completamente operativa

Según los líderes legislativos, la unidad creada por la nueva ley de responsabilidad policial para investigar de forma independiente el uso de fuerza letal por parte de la policía, probablemente no estará completamente financiada ni estará operativa hasta dentro de un año.

La unidad investigará todos los incidentes relacionados con el uso letal de la fuerza por parte de la policía y las muertes bajo custodia

NEW HAVEN.- La unidad creada por la nueva ley de responsabilidad policial para investigar de forma independiente el uso de fuerza letal por parte de la policía, probablemente no estará completamente financiada ni estará operativa hasta dentro de un año, según los líderes legislativos.

“No va a suceder todo de una vez. Probablemente nos llevará más de un año dada la naturaleza de lo que estamos tratando de hacer”, declaró la representante estatal Toni Walker, demócrata de New Haven, copresidente del Comité de Apropiaciones que favorece un enfoque de “introducción gradual”.

La unidad, que estará encabezada por el puesto recién creado de inspector general, investigaría todos los incidentes relacionados con el uso letal de la fuerza por parte de la policía y las muertes bajo custodia.

El puesto de inspector general se puede cubrir a partir del 1º de octubre, que es el plazo establecido por la ley.

Pero hay más de unos pocos obstáculos que superar, incluido quién está pagando la cuenta estimada de 1.1 millones de dólares para crear la unidad especializada y cuánto tiempo llevará conseguir el suficiente personal a bordo para comenzar a investigar.

“Esta es una posición importante para recuperar la confianza de la comunidad y responsabilizar a los agentes por sus acciones”, manifestó el fiscal del Estado, Richard Colangelo.

La unidad depende de la División de Justicia Penal, que dirige Colangelo, pero se considerará independiente para garantizar la integridad de las investigaciones. Los candidatos que soliciten el puesto deben estar trabajando dentro de la división y enviar su solicitud antes del 10 de septiembre.

Hasta el martes pasado, Colangelo y Walker no saben cómo se pagará el costo de creación y mantenimiento de la unidad.

La Oficina de Análisis Fiscal del Estado fijó el costo de funcionamiento de la unidad en 2021 en 1.1 millones de dólares.

Eso incluye 167 mil 183 dólares para el salario del inspector general.

También será necesario que haya inspectores y fiscales dentro de la unidad y el espacio de oficinas donde funcionará la unidad, agregó Colangelo.

La Oficina de Análisis Fiscal estimó que la unidad necesitará nueve empleados.

Por su parte, Colangelo, estimó que se necesitarían 11 empleados, incluido el personal legal.

Puede absorber dos posiciones de las 11 dentro de la división, pero por lo demás, “no tengo idea de dónde vendrán las posiciones o el dinero”, comentó Colangelo.

La división de Colangelo tiene cierta flexibilidad para cubrir los puestos, pero la unidad puede estar buscando obtener 500 mil dólares en fondos mientras el inspector general determina los parámetros de cómo funcionará la unidad, precisó Walker.

No está claro si los 500 mil dólares provendrían del presupuesto de Colangelo o del presupuesto estatal.

Walker dijo que podría tomar hasta la próxima sesión legislativa para que la unidad esté totalmente financiada. Quiere que la unidad “se planifique y diseñe para que sea eficaz”, finalizó la congresista estatal.

 

 

Escuela cierra después que empleado da positivo por COVID-19

Después de que un miembro del personal dio positivo para COVID-19, las clases en la Somers Elementary School fueron canceladas.

SOMERS – Las clases en la Somers Elementary School fueron canceladas después de que un miembro del personal dio positivo para COVID-19.

Como muchos distritos escolares de Connecticut, Somers abrió el martes pasado por primera vez desde marzo.

El miembro del personal que dio positivo para el virus trabaja con los estudiantes de prejardín de infantes en la escuela primaria, según Brian Czapla, superintendente de las escuelas públicas de Somers.

Informó que la escuela permanecerá cerrada por varios días “como medida de precaución”.

“Pido disculpas por la notificación tardía y el impacto en las familias y los estudiantes. La salud y el bienestar de nuestros estudiantes, personal y familias sigue siendo nuestra primera prioridad”, escribió Czapla en una carta a las familias, el martes por la noche.

Durante los próximos días, se desinfectará el edificio, se iniciará el rastreo de contactos y se comunicará a las familias afectadas.

Czapla apuntó que se enviará información adicional a las familias esta semana.

 

 

Escuela cierra después que empleado da positivo por COVID-19

Después de que un miembro del personal dio positivo para COVID-19, las clases en la Somers Elementary School fueron canceladas.

SOMERS – Las clases en la Somers Elementary School fueron canceladas después de que un miembro del personal dio positivo para COVID-19.

Como muchos distritos escolares de Connecticut, Somers abrió el martes pasado por primera vez desde marzo.

El miembro del personal que dio positivo para el virus trabaja con los estudiantes de prejardín de infantes en la escuela primaria, según Brian Czapla, superintendente de las escuelas públicas de Somers.

Informó que la escuela permanecerá cerrada por varios días “como medida de precaución”.

“Pido disculpas por la notificación tardía y el impacto en las familias y los estudiantes. La salud y el bienestar de nuestros estudiantes, personal y familias sigue siendo nuestra primera prioridad”, escribió Czapla en una carta a las familias, el martes por la noche.

Durante los próximos días, se desinfectará el edificio, se iniciará el rastreo de contactos y se comunicará a las familias afectadas.

Czapla apuntó que se enviará información adicional a las familias esta semana.

 

 

Cómo se distribuirá la vacuna contra el COVID-19 en Estados Unidos

 

El esfuerzo estará a cargo del Centro de Control de Enfermedades del país norteamericano, que coordinará la logística con los departamentos de salud de cada estado. Ya existe un protocolo que indica quiénes tendrán prioridad para recibirla

WASHINGTON DC.- El Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) publicó en los últimos días los primeros lineamientos del gobierno federal para la distribución inicial de la vacuna contra el Covid-19. Y su contenido explicita que el esfuerzo no será sencillo.

Quizás el punto más saliente de los documentos publicados es que las autoridades sanitarias indicaron a los estados que estén preparados para distribiur la vacuna a trabajadores de la salud y personas que componen los grupos de riesgo para finales de octubre o principios de noviembre.

Las autoridades esperan suministrar una cantidad de dosis limitada este año, pero indicaron que esta aumentaría considerablemente hacia comienzos de 2021. Concretamente, se menciona al próximo enero como fecha posible de distribución masiva.

El 100 por ciento de las dosis -independientemente del laboratorio que las produzca- va a ser distribuido por el CDC, de la misma manera que ocurre con gran parte de las vacunas de esta naturaleza. Por ejemplo, la agencia gubernamental operó de la misma manera a la hora de aplicar aquella contra la influenza H1N1 en 2009.

Considerando que el gobierno se ha asegurado al menos 100 millones de dosis de las dos vacunas más avanzadas -la producida por Moderna y la del esfuerzo conjunto entre Pfizer y BioNtech- la vacuna será gratuita.

Lo que aún no está claro, no obstante, es si las clínicas y farmacias podrán cobrar por la aplicación de las dosis. De todas maneras, si como se espera que suceda la administración de la vacuna quede amparada bajo la ley de autorización de uso de emergencia, los seguros estarían obligados a cubrir cualquier gasto relacionado con la vacuna.

Se sabe que hay docenas de vacunas en desarrollo, siete de las cuales han sido financiadas (al menos parcialmente) por el gobierno de Estados Unidos. Todas estas vacunas, a excepción de una, requieren la suministración de dos dosis. En la mayoría se deben esperar entre 21 y 28 días entre la primera y la segunda dosis. El CDC planea dar una tarjeta de inmunidad en la que se establezca qué vacuna se le colocó a esa persona, en qué fecha y cuándo le corresponde la segunda dosis. Esta tarjeta podría jugar un rol relevante en la normalización de actividades sociales.

(Reuters)(Reuters)

Las vacunas de Pfizer y la de Moderna deben ser almacenadas a distintas temperaturas: la primera requiere una temperatura de -94° Farenheit, o -70 grados celcius, mientras que la segunda es de “solo” -4 grados. Debido a los requisitos de infraestructura, las autoridades sanitarias se deben asegurar que los centros que las vayan a distribuir estén capacitados para hacerlo de manera segura.

Los médicos, clínicas, hospitales y farmacias que quieran suministrar la vacuna del Covid-19 deben inscribirse en el programa de vacunación del CDC. El primer paso consistirá en firmar un acuerdo de responsabilidad legal con el organismo gubernamental y demostrar que tienen el espacio, la maquinaria y el personal suficiente para la vacunación.

Como la manipulación y aplicación de la vacuna es muy sensible, el CDC va a dar prioridad a entidades de gran envergadura para la vacunación como hospitales y cadenas de farmacias establecidas en todo el país. Las prioridades geográficas estarán en los grandes centros de población, donde el virus tiene mayores tasas de proliferación dada la alta densidad de población.

Para organizarse federalmente, el CDC trabajará con los departamentos de salud de cada uno de los 50 estados. Si bien el organismo federal será el que determine cómo y cuándo distribuir la vacuna, las instituciones estatales llevarán a cabo la logística local. Nuevamente están pensando en replicar el protocolo ya utilizado en 2009 con el H1N1.

Una vez aprobada la distribución de la vacuna se espera que en sólo 24 horas lleguen las primeras dosis a todo el país. Después cada jurisdicción deberá implementar su propia estrategia local. Junto con la vacuna, el CDC distribuirá jeringas, agujas, algodones embebidos en alcohol y máscaras de protección para quienes coloquen las vacunas.

Diferencias entre las vacunas de Moderna y Pfizer

La diferencia de temperatura que requiere cada una de las vacunas en desarrollo hace que el proceso para ambas sea distinto.

El laboratorio Moderna en Cambridge, Massachusetts (Reuters)El laboratorio Moderna en Cambridge, Massachusetts (Reuters)

La de Pfizer requiere un proceso logístico más complejo. Debe ser transportada en contenedores especiales llenos de hielo seco. Estas cajas especiales pueden tener las dosis dentro por hasta cinco días. Cada muestra tendrá cinco dosis sin conservantes. Cada vacuna puede ser almacenada un máximo de 48 horas en un refrigerador y una vez que entra en contacto con la temperatura ambiente, dura sólo seis horas. Pfizer ya ha diseñado el modo de transportarla, con unas cajas que mantienen la temperatura ideal. Para poder colocársela a una persona, la vacuna debe ser mezclada con algún tipo de líquido, como agua estéril, que se transportará por separado. Esta vacuna requiere dos dosis que deben ser administradas con 21 días de diferencia.

Los militares tendrán su propio sistema de distribución de la vacuna, organizado por el Departamento de Defensa.

Cómo se distribuirá la vacuna contra el COVID-19 en Estados Unidos

 

El esfuerzo estará a cargo del Centro de Control de Enfermedades del país norteamericano, que coordinará la logística con los departamentos de salud de cada estado. Ya existe un protocolo que indica quiénes tendrán prioridad para recibirla

WASHINGTON DC.- El Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) publicó en los últimos días los primeros lineamientos del gobierno federal para la distribución inicial de la vacuna contra el Covid-19. Y su contenido explicita que el esfuerzo no será sencillo.

Quizás el punto más saliente de los documentos publicados es que las autoridades sanitarias indicaron a los estados que estén preparados para distribiur la vacuna a trabajadores de la salud y personas que componen los grupos de riesgo para finales de octubre o principios de noviembre.

Las autoridades esperan suministrar una cantidad de dosis limitada este año, pero indicaron que esta aumentaría considerablemente hacia comienzos de 2021. Concretamente, se menciona al próximo enero como fecha posible de distribución masiva.

El 100 por ciento de las dosis -independientemente del laboratorio que las produzca- va a ser distribuido por el CDC, de la misma manera que ocurre con gran parte de las vacunas de esta naturaleza. Por ejemplo, la agencia gubernamental operó de la misma manera a la hora de aplicar aquella contra la influenza H1N1 en 2009.

Considerando que el gobierno se ha asegurado al menos 100 millones de dosis de las dos vacunas más avanzadas -la producida por Moderna y la del esfuerzo conjunto entre Pfizer y BioNtech- la vacuna será gratuita.

Lo que aún no está claro, no obstante, es si las clínicas y farmacias podrán cobrar por la aplicación de las dosis. De todas maneras, si como se espera que suceda la administración de la vacuna quede amparada bajo la ley de autorización de uso de emergencia, los seguros estarían obligados a cubrir cualquier gasto relacionado con la vacuna.

Se sabe que hay docenas de vacunas en desarrollo, siete de las cuales han sido financiadas (al menos parcialmente) por el gobierno de Estados Unidos. Todas estas vacunas, a excepción de una, requieren la suministración de dos dosis. En la mayoría se deben esperar entre 21 y 28 días entre la primera y la segunda dosis. El CDC planea dar una tarjeta de inmunidad en la que se establezca qué vacuna se le colocó a esa persona, en qué fecha y cuándo le corresponde la segunda dosis. Esta tarjeta podría jugar un rol relevante en la normalización de actividades sociales.

(Reuters)(Reuters)

Las vacunas de Pfizer y la de Moderna deben ser almacenadas a distintas temperaturas: la primera requiere una temperatura de -94° Farenheit, o -70 grados celcius, mientras que la segunda es de “solo” -4 grados. Debido a los requisitos de infraestructura, las autoridades sanitarias se deben asegurar que los centros que las vayan a distribuir estén capacitados para hacerlo de manera segura.

Los médicos, clínicas, hospitales y farmacias que quieran suministrar la vacuna del Covid-19 deben inscribirse en el programa de vacunación del CDC. El primer paso consistirá en firmar un acuerdo de responsabilidad legal con el organismo gubernamental y demostrar que tienen el espacio, la maquinaria y el personal suficiente para la vacunación.

Como la manipulación y aplicación de la vacuna es muy sensible, el CDC va a dar prioridad a entidades de gran envergadura para la vacunación como hospitales y cadenas de farmacias establecidas en todo el país. Las prioridades geográficas estarán en los grandes centros de población, donde el virus tiene mayores tasas de proliferación dada la alta densidad de población.

Para organizarse federalmente, el CDC trabajará con los departamentos de salud de cada uno de los 50 estados. Si bien el organismo federal será el que determine cómo y cuándo distribuir la vacuna, las instituciones estatales llevarán a cabo la logística local. Nuevamente están pensando en replicar el protocolo ya utilizado en 2009 con el H1N1.

Una vez aprobada la distribución de la vacuna se espera que en sólo 24 horas lleguen las primeras dosis a todo el país. Después cada jurisdicción deberá implementar su propia estrategia local. Junto con la vacuna, el CDC distribuirá jeringas, agujas, algodones embebidos en alcohol y máscaras de protección para quienes coloquen las vacunas.

Diferencias entre las vacunas de Moderna y Pfizer

La diferencia de temperatura que requiere cada una de las vacunas en desarrollo hace que el proceso para ambas sea distinto.

El laboratorio Moderna en Cambridge, Massachusetts (Reuters)El laboratorio Moderna en Cambridge, Massachusetts (Reuters)

La de Pfizer requiere un proceso logístico más complejo. Debe ser transportada en contenedores especiales llenos de hielo seco. Estas cajas especiales pueden tener las dosis dentro por hasta cinco días. Cada muestra tendrá cinco dosis sin conservantes. Cada vacuna puede ser almacenada un máximo de 48 horas en un refrigerador y una vez que entra en contacto con la temperatura ambiente, dura sólo seis horas. Pfizer ya ha diseñado el modo de transportarla, con unas cajas que mantienen la temperatura ideal. Para poder colocársela a una persona, la vacuna debe ser mezclada con algún tipo de líquido, como agua estéril, que se transportará por separado. Esta vacuna requiere dos dosis que deben ser administradas con 21 días de diferencia.

Los militares tendrán su propio sistema de distribución de la vacuna, organizado por el Departamento de Defensa.