
Expertos recomiendan no bajar la guardia y seguir las pautas de salud
STAMFORD.- Desde que el devastador brote de COVID-19 azotó y cerró el Estado en la primavera pasada, los expertos y funcionarios advirtieron que incluso después de “aplanar la curva” en el verano, Connecticut podría experimentar una segunda ola de la pandemia de coronavirus en el otoño.
Ahora que se acerca el otoño, los expertos locales advirtieron que la reapertura de las escuelas, la fatiga pandémica y las reuniones en interiores podrían contribuir a un aumento en las infecciones de Connecticut que coincide peligrosamente con la temporada de la gripe.
“Anticipo que habrá un aumento de los casos en el otoño, que avanzará mucho más hacia el invierno”, señaló David Banach, epidemiólogo de UConn Health. “Aún se desconoce la trayectoria, si será un aumento lento o si será más rápido, similar a lo que vimos durante los primeros meses de COVID-19”, agregó Banach.
“Si miramos lo que ha sucedido en otros estados, entonces es claro que debemos estar preparados. Puede haber una eventualidad en la que haya un segundo aumento, por lo que la preparación es crucial para poder superarla”, comentó el doctor Syed Hussein, director clínico de Trinity Health of New England.
Pero como sucede con muchos aspectos del COVID-19, todo sigue siendo incierto. “¿Habrá otra ola?, ¿Qué tan grave podría ser?, ¿Se verá obligado el Estado a cerrar escuelas y volver a imponer restricciones?”, son preguntas que por ahora no pueden responder los expertos.
Si los residentes continúan usando máscaras y mantienen la distancia social, es probable que Connecticut evite el terrible brote que experimentó a principios de este año, cuando el Estado a veces reportó más de 100 muertes por día y los hospitales se preocuparon por el espacio en sus unidades de cuidados intensivos.
“Estoy seguro de que si continuamos con la disciplina social que hemos tenido hasta ahora, con el uso de las máscaras y cumpliendo con las otras pautas de salud, no alcanzaremos el nivel de la pandemia que experimentamos en marzo y abril”, expresaron los expertos.
Hussein dijo que evitar grandes reuniones también es crucial para esquivar los eventos de “superdifusión” del virus.
Si los residentes de Connecticut continúan practicando esas medidas básicas de salud pública, cualquier segundo aumento que ocurra podría ser degradado de un tsunami a una ola, aseguró Tom Balcezak, director clínico del sistema de salud del Yale New Haven Hospital.
“Tengo la esperanza de que no habrá una segunda ola, sino que habrá una especie de contagios de pocos pacientes. Pero depende de las comunidades y de nuestros ciudadanos asegurarse de que esa segunda ola no llegue”, añadió Balcezak.
¿Por qué podría ser un problema la temporada de influenza?
A medida que Connecticut avanza hacia un clima más frío, un aumento de COVID-19 podría coincidir con la temporada anual de influenza.
Balcezak dijo que eso podría causar un “doble golpe”, complicado por las similitudes entre la gripe y el COVID-19.
“Tenemos dos enfermedades respiratorias diferentes y tendremos que hacer pruebas para asegurarnos de tener claro qué virus tiene cada persona”, indicó Balcezak.
Identificar la enfermedad de cada persona es fundamental para agrupar correctamente a los pacientes, de modo que las enfermedades no se propaguen a nuevos pacientes, explicó el experto.
La doctora Jessica Abrantes-Figueiredo, jefa de enfermedades infecciosas del Saint Francis Hospital de Hartford, dijo que las dos enfermedades son lo suficientemente similares como para que los proveedores no puedan distinguirlas sin pruebas.
“Será muy difícil para mí, incluso como médico, observar a un paciente y decir, sin pruebas, que es gripe o COVID-19”, señaló Abrantes-Figueiredo.
Debido a que los pacientes con gripe pueden enfermarse gravemente y requerir un tratamiento intenso, como ventilación mecánica, las dos enfermedades superpuestas podrían volver a estresar a los sistemas de atención médica y a los trabajadores.




(Reuters)
El laboratorio Moderna en Cambridge, Massachusetts (Reuters)