STAMFORD.- El Departamento de Transporte de Connecticut aprobó el plan de la ciudad de Stamford para instalar 14 cámaras de velocidad en zonas escolares, una medida que busca mejorar la seguridad vial alrededor de varios centros educativos.
Esta aprobación, otorgada el 5 de enero, convierte a Stamford en el undécimo municipio del Estado en implementar este tipo de tecnología tras la legalización de cámaras automáticas para hacer cumplir los límites de velocidad.
Las cámaras se ubicarán cerca de siete escuelas públicas: Stamford High School, Cloonan Middle School, Springdale Elementary School, Julia A. Stark Elementary School, K.T. Murphy Elementary School, Strawberry Hill School y Dolan Middle School.
Las ubicaciones fueron seleccionadas por funcionarios locales teniendo en cuenta el número de estudiantes que caminan al colegio, áreas donde se han producido varios choques y registros de velocidad excesiva en esas zonas.
Stamford firmó un contrato de 336,000 dólares por tres años con la empresa Sitestream, encargada de instalar y operar las cámaras.
El objetivo es que estos dispositivos estén funcionando para el inicio del año escolar 2026-2027, operando 24 horas al día, los siete días de la semana, y que detecten vehículos que superen el límite de 25 millas por hora por más de 10 millas por hora.
Durante un periodo inicial de 30 días, los conductores detectados serán advertidos con una notificación en lugar de una multa, y se colocarán múltiples señales para alertar sobre la presencia de cámaras.
Después de este periodo de gracia, la primera infracción tendrá una multa de 50 dólares, incrementándose a 75 dólares por violaciones subsecuentes, con un cargo de procesamiento de 15 dólares por citación.
La Ciudad sostiene que el propósito del programa no es generar ingresos, sino reducir la velocidad de los vehículos y disminuir choques y lesiones graves, dentro del marco de la estrategia de Stamford llamada Vision Zero, que busca eliminar todas las muertes y lesiones serias en el tránsito para el año 2032.
Stamford fue el primer municipio en Connecticut en comprometerse con este enfoque de seguridad vial.
A pesar de los objetivos de seguridad, el uso de las cámaras automáticas ha generado críticas de grupos de libertades civiles y asociaciones de automovilistas, que argumentan que las cámaras no siempre identifican al conductor real y pueden afectar injustamente a propietarios de vehículos, además de plantear preocupaciones sobre la vigilancia y aplicación automatizada.
