NORWALK.- La variante altamente contagiosa del COVID-19, ómicron, está interrumpiendo las cadenas de suministro de alimentos ya estresadas en los Estados Unidos, incluyendo Connecticut y Nueva York, enfermando a tantos trabajadores que es casi seguro que haya más escasez en las tiendas de comestibles.
De acuerdo con el informe, los supermercados han estado luchando por mantener los alimentos completamente abastecidos durante la pandemia como resultado de la escasez de mano de obra en cada parte del sistema alimentario, desde las granjas hasta los fabricantes y los distribuidores.
Pero ahora ómicron está llevando el problema a un nuevo nivel.
La variante está causando estragos en los Estados Unidos y suscita preocupaciones de salud a las que muchos pensaron que las vacunas habían puesto fin.
Las escuelas y las guarderías están viendo cierres nuevamente, lo que impide que más estadounidenses trabajen.
Según los expertos, todo eso ayudará a impulsar aumentos salariales y aumentos repentinos de precios para los consumidores, así como cortes de alimentos al estilo de lo que se vivió en 2020.
“Ya estamos viendo los estantes vacíos. La escasez de mano de obra debido a ómicron agravará el problema”, declaró Bindiya Vakil, directora ejecutiva de la consultora de cadena de suministro Resilinc.
El distribuidor de comestibles y operador de tiendas SpartanNash, con sede en Grand Rapids, Michigan, se ha triplicado en las últimas semanas entre su personal.
Aproximadamente el 1% de su fuerza laboral de 18 mil personas informó haber tenido el virus en las últimas semanas, en comparación con aproximadamente un tercio de un porcentaje hace un par de meses.
La empresa ha podido cumplir con los pedidos, pero con retrasos. Los empleados que están disponibles están trabajando más, se dio a conocer.
“Es más difícil porque le pedimos a la gente que trabaje horas extras. Nos estamos esforzando”, expresó el director ejecutivo Tony Sarsam.
En el lado de los receptores, la compañía tiene problemas para obtener suministros de los fabricantes de alimentos, especialmente artículos procesados como cereales y sopa. “Los fabricantes no pueden conseguir mano de obra”, señaló Sarsam.
El mismo problema se está viviendo en Connecticut y Nueva York.
Las empresas cárnicas están en el centro de atención porque los grandes brotes en las plantas en 2020 provocaron escasez y picos en los precios.
Actualmente, los productores de carne de res y de cerdo no informan problemas operativos importantes, pero hay signos de disminución de la productividad.
Por ejemplo, el número de cerdos sacrificados en lo que va de la semana se redujo un 5.5 por ciento con respecto al año anterior, y el sacrificio de ganado bajó un 3.6 por ciento, según los datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
