NUEVA YORK.- El U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) alcanzó un récord de arrestos durante el mes de junio al detener a 39,563 inmigrantes, la cifra mensual más alta registrada desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump.
De acuerdo con los datos publicados por la agencia, el incremento forma parte de una intensificación de las operaciones migratorias en todo el país.
Las estadísticas también revelan que más de 65,000 personas permanecen bajo custodia del ICE, lo que representa un aumento aproximado del 9% en comparación con abril.
La agencia difundió estos datos tras varios meses sin actualizar públicamente sus cifras, pese a que el Congreso exige reportes periódicos sobre la población detenida.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) atribuyó el retraso en la publicación de la información al cierre gubernamental que afectó a la dependencia durante varias semanas. Según un portavoz, una vez reanudadas las operaciones, ICE comenzó a actualizar los reportes pendientes mientras continuaba con el aumento de los operativos migratorios.
El fuerte incremento en los arrestos coincide con una política migratoria más estricta impulsada por la Administración Trump.
En las últimas semanas, diversas fuentes han informado que ICE ha superado en algunos días las 2,000 detenciones diarias, una cifra muy superior a los promedios registrados anteriormente y que refleja la aceleración de las acciones de cumplimiento migratorio.
Mientras el Gobierno sostiene que las operaciones buscan reforzar el cumplimiento de las leyes migratorias y priorizar la detención de personas consideradas una amenaza para la seguridad pública, organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han expresado preocupación por el impacto de estas medidas.
Algunos grupos cuestionan que una parte importante de los detenidos no tenga antecedentes penales y denuncian un aumento del temor entre las comunidades inmigrantes.
El nuevo récord de arrestos confirma una tendencia de endurecimiento en la política migratoria de Estados Unidos, con un crecimiento sostenido tanto en el número de personas detenidas como en la capacidad de los centros de detención. Analistas consideran que las cifras de los próximos meses serán determinantes para evaluar el alcance de esta estrategia y su impacto en el sistema migratorio del país.
