Más de 40 mil niños cruzaron selva del Darién rumbo a Estados Unidos

Los menores se han expuesto a los peligros de ríos caudalosos, jaguares y serpientes venenosas

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STAMFORD.- Más de 40 mil niños migrantes han atravesado este año la peligrosa selva del Darién, la frontera natural entre Panamá y Colombia, algunos abandonados y otros hallados junto al cadáver de su madre, según cifras y testimonios recabados por las autoridades panameñas.

Un informe del Servicio Nacional de Migración (SNM) divulgado esta semana por el Ministerio de Seguridad Pública (MINSEG) de Panamá, detalla que en lo que va del año 40 mil 458 niños migrantes (21 mil 135 niños y 19 mil 323 niñas) han pasado en tránsito por la selva del Darién.

Los menores se han expuesto a los “peligros de ríos caudalosos, lomas empinadas, barrancos y al hábitat de jaguares peligrosos y serpientes venenosas”, destacan las autoridades.

De igual forma, el MINSEG señaló que, de acuerdo con las cifras estadísticas proporcionadas por Migración, en los últimos cuatro años cruzaron por la frontera colombo-panameña 612 mil 705 personas, de los que el 20% son niños, es decir, 120 mil menores “forzados a migrar, algunos con sus padres, familiares e incluso solos”.

“Hay mucha preocupación porque son niños migrantes de su entorno social y sacados de sus escuelas para hacer una travesía peligrosa, en donde quedan expuestos a grupos criminales”, dijo el ministro de Seguridad Pública, José Manuel Pino.

“Algunos no se sientan en un centro educativo desde hace dos o tres años y otros, por este trayecto, son víctimas de delitos contra su integridad, sufren las inclemencias del tiempo, pasan hambre, frío, miedo o son separados de sus padres en la selva”, indicó por su parte, la directora del Servicio Nacional de Migración, Zamira Gozaine.

Gozaine indicó que hay testimonios que afirman haber encontrado “niños abandonados y otros junto al cadáver de sus madres”, y remarcó que en todas estas aseveraciones “queda patente que el crimen organizado es el único beneficiado, que aúpa y fomenta la migración irregular por la selva de Darién y por otros trayectos”.

La jefa del SNM afirmó en ese sentido que Panamá “no genera la migración irregular ni es partícipe de esta”, y dijo que a aquellos que están dentro de la frontera se les seguirá brindando un trato humanitario mientras se buscan otros medios alternos para que puedan llegar “a donde quieran ir, pero de una forma segura y digna”.

Las autoridades panameñas informaron esta semana que el número de migrantes que atravesaron la selva del Darién en lo que va de año supera ya los 200 mil, una cifra inédita y que multiplica por cuatro los 49 mil 452 que cruzaron esta frontera en el primer semestre de 2022.

Panamá recibe a los viajeros irregulares que se dirigen a Norteamérica en estaciones migratorias situadas cerca de su frontera sur con Colombia y en la norteña con Costa Rica, donde les ofrece asistencia sanitaria y alimentación, en un operativo único en el continente que involucra a una docena de organismos internacionales.

 

Experiencias traumáticas

Procedentes de países latinoamericanos, pero también africanos, estos niños enfrentan una travesía peligrosa, llena de ríos caudalosos, paisajes escarpados y animales salvajes.

El riesgo físico es evidente, pero igual de importante es el impacto psicológico que pueden sufrir, ya que viven “experiencias traumáticas, al presenciar la muerte de otros niños, ahogamientos, violencia, abusos, robos, abusos sexuales a mujeres, caídas mortales desde barrancos y la pérdida de sus propios familiares”, detalló David Arosemena, director nacional de Aldeas Infantiles en Panamá.

“Entonces, ¿Por qué los niños son separados de sus familias? Porque a veces las familias son personas muy mayores o con condiciones físicas que no son suficientes para atravesar la selva de Darién.  Esas personas, que temen no llegar a su destino, envían a sus hijos con otras personas desconocidas”, agregó Arosamena.

En muchos casos, al perder a sus familiares, estos menores son entregados a los conocidos “coyotes”, quienes les ayudan a cruzar la selva. Sin embargo, si sobreviven al trayecto, por lo general son entregados a las autoridades, que no siempre están preparadas para acoger a menores en esta situación.

 

Tratados como criminales

“Cuando los niños llegaban a Darién, eran recibidos por la policía de frontera, y esta policía tiene una unidad para la niñez, y los niños eran llevados principalmente a lugares de detención destinados a personas involucradas en delitos”, precisó Arosemena.

Esta situación, según él, va en contra de los derechos humanos. “No es exagerado decir que al ponerlos en una cárcel junto a personas que están en conflicto con la ley, se les está tratando como criminales”.

Como solución, Aldeas Infantiles ha creado hogares temporales, con un ambiente familiar, para que los niños puedan esperar allí hasta que un familiar los recoja.

Sin embargo, defienden que el objetivo final debe ser crear las condiciones necesarias en sus países de origen para evitar que se vean obligados a migrar.

 

La historia de Meiker Montaño

El pequeño Meiker Montaño cruzó junto con su familia la selva del Darién, siete países y el desierto mexicano para llegar a los Estados Unidos, donde espera recibir atención médica.

El niño de 10 años hizo el recorrido de miles de kilómetros acompañado por un tanque de oxígeno, necesario para su sobrevivencia, pues presenta problemas cardíacos desde su nacimiento y necesita un trasplante.

“Yo me sentí morir, pero mi mamá me decía que no, que no”, recordaba el pequeño a finales de mayo.

En Guatemala, la familia debió buscar cómo llenar su tanque de oxígeno y dónde recibir atención médica, debido a que estaba exhausto.

“Es un caso sinceramente complicado, porque él tiene problemas de nacimiento en el corazón”, señaló el medico Gustavo Monzón.

La familia cruzó el río Suchiate y llegó a Chihuahua, México, dos semanas después. La madre del pequeño, Sonia, explicaba las dificultades para llegar a este lugar.

En Chihuahua, la familia subió al techo de “La Bestia”, que los transportaría a la fronteriza Ciudad Juárez. A bordo del tren, que se ha cobrado la vida de tantos migrantes, Meiker dijo: “Me siento mejor, ahora un poquito asustado porque voy en este techo”.

La pasada semana, llegaron finalmente a los Estados a Unidos.

La familia logró llegar a El Paso, Texas. El padre, Cosme Damián Montaño Sierra, dijo que buscan lograr que Meiker reciba atención médica.

Los Montaño ingresaron a Estados Unidos a través de la aplicación CBP One, les dieron una cita en 10 días. Ahora esperan la respuesta de una organización con base en Boston, Massachusetts, que esperan pueda atender a Meiker.

(Con información de EFE, RFI y Univisión).

 

 

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