STAMFORD.- Más niños fueron hospitalizados con COVID-19 este mes que en cualquier otro momento del año pasado, lo que demuestra cuán seriamente la variante Delta puede afectar a cualquier grupo de edad.
De acuerdo con el informe, entre el 20 y el 26 de agosto, un promedio de 330 menores fueron ingresados en hospitales todos los días con COVID-19, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Esa es la tasa más alta de nuevas hospitalizaciones por COVID-19 entre niños en más de un año, un récord que se rompió varias veces en agosto, según datos de los CDC.
“Este virus con el que estamos lidiando ahora cambia las reglas del juego. Es tan fácil de transmitir de persona a persona. La mitad de los niños que hemos admitido han sido menores de 2 años”, manifestó Mark Kline, médico en jefe del Children’s Hospital New Orleans.
Los médicos expresaron que es crucial proteger a los niños contra la variante Delta, no solo por el bien de su salud y para mantener las clases presenciales, sino también para ayudar a evitar que variantes más agresivas hagan retroceder a todo el país.
Casi 204 mil nuevos casos pediátricos en una semana
Desde el último año escolar, una variante más contagiosa, la Alfa, ha sido reemplazada por una variante aún más contagiosa, la Delta, como la cepa dominante de coronavirus en los Estados Unidos.
En solo dos meses, Delta saltó del 3% a más del 93% de las muestras secuenciadas de coronavirus en los Estados Unidos, de acuerdo con los CDC.
Ahora, los casos de COVID-19 entre los niños han “aumentado exponencialmente”, indicó la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP).
Durante la semana que terminó el 26 de agosto, se informaron alrededor de más de 200 mil nuevos casos de COVID-19 en la niñez, señaló la AAP.
“Eso es un aumento de cinco veces con respecto al mes pasado, pasando de unos 38 mil casos la semana que finalizó el 22 de julio a casi 204 mil la semana pasada”, precisó la agencia.
Entre los niños hospitalizados con COVID-19, muchos estaban previamente sanos.
Casi la mitad (46.4%) de los niños hospitalizados con COVID-19 entre marzo de 2020 y junio de 2021 no tenían ninguna afección subyacente conocida, según datos de los CDC de casi 100 condados de los Estados Unidos.
El MIS-C y el COVID-19 pueden dejar impactos duraderos
Las complicaciones del COVID-19 a largo plazo pueden ser importantes para los niños, incluso para algunos que inicialmente tenían síntomas leves o ningún síntoma, aseguró la Academia Estadounidense de Pediatría.
Todos los pacientes pediátricos que dieron positivo deben tener al menos un examen de seguimiento con un pediatra.
Los pediatras deben estar atentos a los problemas de COVID-19 residuales o a largo plazo, como los síntomas respiratorios, que pueden durar tres meses o más, problemas cardíacos, incluido un tipo de inflamación cardíaca conocida como miocarditis, problemas cognitivos como “niebla mental”; dolor de cabeza, fatiga y problemas de salud mental, explicaron los expertos.
Los niños que tenían COVID-19 moderado o grave pueden tener un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca posterior, comentó el grupo de pediatras.
En algunos casos, los niños que comienzan con síntomas leves o incluso sin síntomas de COVID-19 terminan hospitalizados semanas o meses después con una afección llamada MIS-C, síndrome inflamatorio multisistémico en niños.
Según los CDC, el MIS-C es “una condición poco común pero grave asociada con el COVID-19 en la cual diferentes partes del cuerpo se inflaman, incluyendo el corazón, pulmones, riñones, cerebro, piel, ojos u órganos gastrointestinales”.
“Sucede cuando el virus induce a tu cuerpo a producir una respuesta inmunitaria contra tus propios vasos sanguíneos, lo que puede causar inflamación de los vasos sanguíneos”, expuso el pediatra Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia.
A menudo, los niños con MIS-C no comienzan muy enfermos con COVID-19.
“Por lo general, los niños son detectados incidentalmente por tener coronavirus. Alguien de la familia estaba infectado o un amigo presentaba síntomas, por lo que se hicieron una prueba de PCR. Y dieron positivo. Como los niños no presentan síntomas se cree que están bien”, precisó Offit.
“Luego pasa un mes, y desarrollan fiebre alta. Y evidencia de daño pulmonar, hepático, renal o cardíaco. Ahí es cuando vienen a nuestro hospital”, agregó el experto.
Se habían reportado al menos 4 mil 404 casos de MIS-C entre febrero de 2020 y julio de 2021, incluidas 37 muertes.
Los CDC señalaron que el 99% de los pacientes con MIS-C habían dado positivo por coronavirus y el otro 1% había tenido contacto con alguien con COVID-19.
La mediana de edad de los pacientes con MIS-C fue de 9 años.
“Los CDC están trabajando para aprender más sobre por qué algunos niños y adolescentes desarrollan MIS-C después de tener COVID-19 o de tener contacto con alguien con COVID-19, mientras que otros no”, precisaron los CDC.
Offit declaró que “según lo que sabemos ahora sobre el MIS-C, la mejor manera de proteger a su hijo es tomar medidas diarias para evitar que su hijo y toda la familia contraigan el virus que causa COVID-19”.
Proteger a los niños es fundamental para mantenerlos en las escuelas
Los mejores pasos que los padres pueden tomar incluyen vacunarse y vacunar a los niños de 12 años en adelante, indicó Rochelle Walensky, directora de los CDC.
E incluso si uno de los padres está completamente vacunado, existe una pequeña posibilidad de que contraiga una infección posvacunación asintomática y transmita el virus a sus hijos.
“Por eso es una buena idea que todos los padres de niños pequeños usen máscaras en espacios públicos cerrados. Pero la mejor manera de proteger a los niños no vacunados, es rodearlos de personas vacunadas”, finalizó Walensky.
Con la variante Delta altamente contagiosa, los CDC recomiendan que los estudiantes desde el jardín de infantes hasta la secundaria, junto con los maestros y visitantes, usen mascarillas en la escuela.
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda el uso de mascarillas en las escuelas para todas las personas mayores de 2 años.
“Nuestros niños merecen tener un aprendizaje seguro y presencial a tiempo completo con medidas de prevención implementadas. Y eso incluye el uso de mascarilla para todos en las escuelas”, comentó Walensky. .
Algunos estudiantes están regresando a las escuelas por primera vez en un año. Pero el aprendizaje en el aula tan esperado puede descarrilarse rápidamente por una infección o un brote.
