BRIDGEPORT.- Todos los empleados estatales, los maestros de K-12 y el personal de la primera infancia tendrán la obligación de vacunarse contra el COVID-19 antes del 27 de septiembre o tendrán que seguir una opción de prueba, anunció esta semana el gobernador Ned Lamont.
El nuevo mandato estatal se produce en medio de las nuevas preocupaciones sobre la variante Delta y el aumento del número de casos de coronavirus en el Estado, donde las tasas de infección y hospitalizaciones se encuentran en niveles no vistos desde la primavera.
Aquellos empleados elegibles que opten por realizarse la prueba en lugar de recibir la vacuna deberán hacerlo semanalmente, según el Gobernador.
Los empleados estatales en las instalaciones hospitalarias no tendrán una opción de prueba, indicó Lamont.
El mandato de la vacuna incluye a los empleados de atención a largo plazo, un mandato que se anunció previamente y entra en vigor el 7 de septiembre.
Los mandatos de la vacuna tienen adaptaciones para exenciones médicas o “creencias religiosas sinceras”, de acuerdo con la comisionada estatal interina de salud pública, Deidre Gifford.
Las exenciones médicas tendrían que ser documentadas por un profesional de la salud, agregó la Comisionada.
Los maestros de las escuelas públicas y privadas estarán sujetos al mandato de la vacuna, indicó la recién nombrada comisionada de educación estatal, Charlene Russell-Tucker.
Según Gifford, el plan de seguro médico actual para los empleados estatales no paga las pruebas de COVID-19 asintomáticas, por lo que aquellos que opten por la ruta de prueba deberán pagar de su bolsillo tal como está el sistema en la actualidad.
Lo que no está claro es lo que ocurrirá el 30 de septiembre cuando expire la autoridad del poder ejecutivo del Gobernador.
Según Lamont, con su autoridad sobre la crisis de COVID-19 programada para terminar a fin de mes, también lo hará este mandato de vacuna a menos que él y la legislatura puedan llegar a un acuerdo.
