WALLINGFORD.- Esta semana se celebra el Día Mundial del Hambre, y mientras los Estados Unidos se recupera de la pandemia, los bancos de alimentos en estados como Connecticut advirtieron que ahora hay una mayor conciencia de la prevalencia de la inseguridad alimentaria, aunque era un problema que ya se presentaba mucho antes del COVID-19.
Los datos de 2019 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos muestran que la tasa de inseguridad alimentaria de Connecticut, del 13%, ya era más alta que el promedio nacional del 10.5%.
Pero en los últimos 15 meses, la cantidad de personas atendidas por Foodshare y el Connecticut Food Bank (CFB) se ha disparado, según el presidente del CFB, Jason Jakubowski.
“Eso es algo que definitivamente hemos visto durante esta pandemia. Hay muchas personas que pasaron por nuestras líneas de repartición de alimentos y dijeron: ‘Nunca en un millón de años pensé que tendría que utilizar este servicio’”, indicó Jakubowski.
Estimó que la inseguridad alimentaria ha aumentado alrededor del 32% en Connecticut durante la pandemia.
Una proyección para este año de la organización sin fines de lucro Feeding America coloca a Connecticut en el número diez entre los estados con “las tasas de seguridad alimentaria muy bajas”.
Jakubowski señaló que todavía existen conceptos erróneos sobre la seguridad alimentaria del Estado.
“La gente nos mira desde un punto de vista nacional y nos ve como un Estado extremadamente rico, y concluye erróneamente que no hay mucha inseguridad alimentaria aquí. Eso no es correcto”, comentó Jakubowski.
Agregó que la red de bancos de alimentos ayuda a las poblaciones desatendidas a través de su servicio de camiones móviles.
También organizan distribuciones de emergencia desde el automóvil, que son especialmente necesarias durante el verano cuando las escuelas están cerradas.
Feeding America señaló que muchos hogares estadounidenses que experimentan inseguridad alimentaria dependen de las despensas de alimentos ya que no califican para los programas federales de nutrición.
Jakubowski agregó que su grupo espera que la administración del presidente Joe Biden tome más medidas para expandir esos programas.
“Todos estamos de acuerdo en instar al Congreso y al Presidente a que aumenten los beneficios del Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP) y la elegibilidad de los cupones de alimentos para los estadounidenses. Vemos que es absolutamente la primera línea de defensa contra la inseguridad alimentaria”, precisó Jakubowski.
El paquete de alivio contra el COVID-19 de diciembre incluyó un aumento del 15% en el beneficio máximo del SNAP.
Ese aumento estaba programado para expirar el próximo mes, pero se ha extendido hasta septiembre en virtud de la American Rescue Plan Act.
