
RIDGEFIELD.- Si no se aprueba el Dream Act, una ley que reemplazaría la Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA), miles de jóvenes que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran niños ya no podrían ser protegidos de la deportación.
El 5 de marzo es la fecha límite para que se apruebe el Dream Act y los jóvenes inmigrantes en Connecticut anunciaron que no descansarán hasta que se apruebe una nueva ley, aunque no negaron que sienten angustia porque el plazo se acerca y no hay señales en el congreso federal de avanzar en el tema.
Después del 5 de marzo, ya no se podrá renovar DACA.
Miles de inmigrantes que dependen de la aprobación del Dream Act se han estado movilizando y presionando a los legisladores en Washington DC durante meses para buscar una solución tras la cancelación de DACA.
“Mi libertad todavía está limitada por la fecha de vencimiento, se acerca el plazo y no se ve ningún avance, debemos seguir presionando para que se encuentre una solución definitiva”, declaró a EL SOL News, Carolina Bortolleto, de CT Students for a Dream (C4D).
La DACA para la joven originaria de Brasil, expira en marzo de 2019.
Bortolleto precisó que la Acción Diferida le brinda protección contra la deportación, un permiso de trabajo y un sentido personal de pertenencia en un país que llama “su hogar”.
“Nuestras vidas desde septiembre, han sido un plazo tras otro, y los plazos siguen avanzando. Es como una publicación de objetivo móvil. La palabra ‘Dreamer‘ me dio mucha identidad porque finalmente encontré un lugar al que pertenecer”, comentó Bortolleto.
Con el fin de ayudar a las personas atrapadas en una situación similar, Bortolleto fue cofundadora de CT Students for a Dream, que está compuesto por docenas de personas que han estado presionando a los legisladores en Washington DC desde septiembre para que busquen una solución permanente para los jóvenes soñadores.
“Los demócratas en el Senado nos decepcionaron un poco, porque podrían haber presionado por algo”, declaró Bortolleto a este semanario.
La política de inmigración se ha convertido en un tema polémico en la Cámara de Representantes y el Senado, además en Connecticut.
Carlos Cabrera, un soñador de Danbury, se preguntó que “¿Les gustaría que las personas ingresen a su hogar de la forma que quieran, por el tiempo que quieran? De alguna manera, eso no parece correcto”.
Ahora, muchos de estos jóvenes inmigrantes han expresado que sienten como si estuvieran tomados como rehenes a cambio de políticas que creen que podrían terminar lastimando a sus seres queridos.
“Al final, todos merecemos vivir en dignidad y seguridad”, comentó Bortolleto a este semanario.
La administración Trump estableció una fecha límite estricta para que DACA caduque para el 5 de marzo, después de esa fecha ya no podrá renovarse el beneficio migratorio.
Los funcionarios federales estiman que 690 mil jóvenes inmigrantes tienen el estatus de DACA, pero alrededor de 1.8 millones son elegibles.
