
Por lo general los hispanos trabajan en industrias de servicios que han resultado fuertemente afectadas por la situación, como la de restaurantes, hoteles, agrícola y de procesamiento de carnes, que han registrado numerosos casos de enfermos
Redacción EL SOL News
STAMFORD.- Muchas familias inmigrantes no tienen el apoyo con el que cuentan las familias estadounidenses o con un estatus legal en el país, ya que no pueden solicitar el pago por desempleo o beneficiarse del paquete de ayuda de emergencia que emitió el gobierno recientemente, manifestó Julia Gelatt, una analista del Migration Policy Institute.
En enero de 2020, un 52 por ciento de las mujeres inmigrantes hispanas trabajaba, mientras que en abril, en plena pandemia de COVID-19, la cifra cayó al 38 por ciento, indicó la experta.
“En casas con inmigrantes, y especialmente con inmigrantes hispanas, se suelen registrar niveles más bajos de participación en el mercado laboral. Así que si el esposo fallecido era el principal sustento, eso es por supuesto un desafío económico enorme”, explicó Gelatt.
Aunque no existen por ahora estadísticas oficiales sobre el impacto económico de la pandemia en los inmigrantes indocumentados, muchos analistas señalaron que son el grupo más afectado por la pandemia, ya que no reciben los beneficios que si gozan otros grupos más privilegiados.
Por lo general los hispanos trabajan en industrias de servicios que han resultado fuertemente afectadas por la situación, como la de restaurantes y hoteles, o bien la de alimentos, como la agrícola y de procesamiento de carnes, que han registrado numerosos casos de enfermos.
Testimonio de inmigrantes afectados
Dora, una inmigrante sin documentación legal, no sabe cómo hará para pagar la renta, el agua, la luz y el teléfono. Tampoco sabe cómo alimentará a sus tres niñas. Su padre, que la ayudaba a sostener económicamente a la familia después que su esposo fue deportado a El Salvador, está enfermo de COVID-19, inconsciente y conectado a un respirador.
Ella se ha contagiado del virus y tampoco puede trabajar.
“No sé ni cómo voy a salir adelante”, dijo la salvadoreña de 34 años que pidió no ser identificada por su apellido por las amenazas de golpes de sus vecinos que tienen miedo a contagiarse.
“Estoy preocupada. No hallo ni cómo hacer para pagar los bills (las cuentas). No sé ni qué pensar”, dijo desde su casa después de explicar que cada vez que ha pedido ayuda a organismos públicos se la han negado porque no tiene permiso de trabajo ni documentos legales.
Mientras hay zonas de Estados Unidos que empiezan a abrir muchos de sus comercios tras superar lo peor de la pandemia, cientos de familias inmigrantes siguen paralizadas por el nuevo coronavirus: han perdido a la persona que aportaba el mayor sueldo en su casa. Su vulnerabilidad es aún mayor cuando no pueden acceder a ayuda federal debido a su condición migratoria.
Sin recursos, ahorros o la posibilidad de trabajar, viven en una especie de limbo e incertidumbre diaria, sin saber cómo pagarán las cuentas o si tendrán algún tipo de ayuda para alimentarse.
Otra inmigrante afectada es Sara Cruz, de Nueva York, que perdió a su esposo Raúl Luis López el 18 de abril pasado.
El inmigrante mexicano era su único sustento en el apartamento que ambos compartían en el barrio de Queens.
Tras su muerte por coronavirus, Sara, una inmigrante de 30 años que no trabajaba, se mudó al apartamento donde viven sus hermanos y está buscando empleo.
Los hermanos no han podido pagar la renta durante la pandemia porque se quedaron sin trabajo y Sara sale cada día a la calle a hacer fila para recoger comida que reparten grupos de ayuda.
“Él (Raúl) lo pagaba todo”, dijo. “Está bien duro. Está muy difícil desde que él se fue”.
Lucha por repatriación de fallecidos, otro problema por afrontar
El proceso de repatriación de un mexicano muerto por COVID-19 en Estados Unidos o de cualquier inmigrante no es un trámite nada fácil, que en muchos casos no ha sido exitoso.
Según el gobierno mexicano, hasta la fecha son aproximadamente más de mil 100 inmigrantes mexicanos que han muerto a causa del coronavirus en territorio estadounidense.
Si el proceso antes no era fácil, por la pandemia se ha vuelto casi imposible por los trámites burocráticos en Estados Unidos, en México y dentro de algunos estados mexicanos.
El Consulado de México en Los Ángeles instó a sus connacionales a buscar otras opciones, como la cremación en lugar de enviar todo el cuerpo a México.
Pero la cremación es una de las últimas opciones para muchos mexicanos, especialmente para aquellos sin estatus legal en los Estados Unidos, ya que después de décadas fuera de su tierra natal, al menos podrá regresar a descansar al lugar que dejó, cerca de los seres queridos con los que alguna vez convivió.
Kristin Norget, una profesora de antropología de McGill University en Montreal, Canadá, dijo que para los católicos mexicanos es importante tener el cuerpo de los familiares fallecidos para darles una “buena sepultura”.
Entre los afectados por esta situación se encuentra la familia de los inmigrantes fallecidos Javier Morales, de 48 años, y su hermano Martín, de 39.
La familia trató de repatriar los dos cadáveres a Santa Catarina Yosonotú, un pueblo del estado mexicano de Oaxaca.
Ambos murieron en Nueva Jersey con un día de diferencia, en la primera semana de abril. Los dos se habían ido de su pueblo cuando eran adolescentes y la familia quería enterrarlos en tierra mexicana.
Pero después de haber cumplido con las regulaciones estadounidenses y mexicanas, la familia dijo que tropezó con obstáculos de las autoridades sanitarias del estado de Oaxaca. Finalmente se cansaron y decidieron cremar a los hermanos.
Ahora están intentando enviar las cenizas, lo que estiman les llevará varias semanas.
Además de las dificultades burocráticas la familia ha gastado más de 12 mil dólares por el tiempo que los cadáveres han permanecido en la funeraria y la cremación.
Sigue aumentando el desempleo en EEUU
Las peticiones semanales de subsidio por desempleo en Estados Unidos registraron un millón 508 mil de nuevos demandantes de ayuda, los según los datos publicados este jueves por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos.
De ellos, los analistas indicaron que al menos más del 60 por ciento son inmigrantes que han perdido su empleo a causa del COVID-19.
De esta forma, sumando los datos de las últimas catorce semanas, desde que el Departamento comenzó a informar de que las peticiones estaban siendo afectadas por la pandemia del COVID-19, un total de 46 millones de estadounidenses han solicitado este tipo de prestación.
Por estados, la región que más peticiones registró durante la pasada semana fue California, con 243 mil 344 solicitudes, por delante de Georgia (130 mil 766) y Nueva York (96 mil 229), estados que curiosamente tienen un alta fuerza laboral integrada por inmigrantes.
“El virus Covid-19 sigue impactando en el número de peticiones de subsidio de desempleo”, explicó el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos.
El número de desempleados receptores del subsidio de desempleo en la semana que finalizó el pasado 6 de junio experimentó un ligero descenso, hasta situarse en los 20 millones 544 mil de beneficiarios.
Se trata del segundo descenso consecutivo registrado por el Departamento de Trabajo, tras casi tres meses de alzas continuas y representa una caída semanal de 62 mil personas.
Las peticiones semanales de desempleo vuelven a ser un quebradero de cabeza para los Estados Unidos.
