
Los afroamericanos e hispanos están dando positivo por COVID-19 en números mayores que las demás etnias y los afroamericanos mueren a tasas desproporcionadamente más altas que los blancos
NEW HAVEN.- Poco después de que Minerva Cuapio, una inmigrante mexicana de 48 años que vive en esta ciudad, fuera despedida de su trabajo en una tintorería en marzo pasado, desarrolló dolor de cabeza, picazón en la garganta y tos seca.
Luego vino la falta de aire que comenzó a preocupar a su hija, Izarelli Mendieta, de 29 años, de New Haven.
Mientras intentaba atender a su madre, Izarelli relató que Minerva fue trasladada de un médico de la línea directa de COVID-19 del Estado a una visita de telemedicina a la línea directa, luego a un centro de pruebas y a una visita a la sala de emergencias.
La familia esperó nueve días para obtener los resultados positivos de la prueba de Cuapio.
El padre de Izarelli, Pedro Mendieta, de 55 años, que perdió un pie a causa de la diabetes, también dio positivo, pero tenía síntomas leves.
Minerva Cuapio y Pedro Mendieta se han recuperado, pero su hija, que traduce para sus padres porque ellos solo hablan español, dijo que si pudiera conocer al gobernador Ned Lamont, le pediría que facilitara el proceso para familias como la suya.
“Fue aterrador y confuso. Honestamente, si ellos no me hubieran tenido a mí, no sé cómo lo habrían hecho solos”, declaró Izarelli.
Semanas después de la propagación de la pandemia en Connecticut, los datos del Departamento de Salud Pública de Connecticut muestran que los residentes afroamericanos e hispanos están dando positivo por COVID-19 en números mayores que las demás etnias y que las personas afroamericanas mueren a tasas desproporcionadamente más altas que los blancos
“Al no hacer de esto un imperativo nacional, la respuesta COVID-19 ha descubierto el problema actual de las disparidades raciales y étnicas”, indicó Patricia Baker, presidenta y directora ejecutiva de la Connecticut Health Foundation.
Las estadísticas de Departamento de Salud de Connecticut carecen de detalles demográficos para muchos casos de COVID-19.
Aun así, hasta esta semana en los casos para los que hay datos demográficos disponibles, los afroamericanos constituían el 18 por ciento de los que contrajeron el virus y el 15 por ciento de aquellos cuyas muertes estaban relacionadas con el virus. Constituyen el 12 por ciento de la población de Connecticut.
Por su parte, los hispanos representan el 16.5 por ciento de la población de Connecticut, pero constituyen el 24 por ciento de los que han dado positivo.
Representan solo el 11 por ciento de aquellos cuyas muertes se han relacionado con COVID-19, según el estudio.
Las disparidades de salud son marcadas en New Haven, donde el alcalde Justin Elicker ha informado que los afroamericanos representan el 43 por ciento de los hospitalizados y el 44 por ciento de los que han muerto por el virus.
Los residentes hispanos de la Ciudad representan el 28 por ciento de las hospitalizaciones y el 19 por ciento de las muertes.
Mientras varios defensores y expertos elogiaron al gobernador Ned Lamont por su manejo de la pandemia, algunos criticaron al gobierno federal por no actuar antes.
Población vulnerable
Expertos como Tekisha Dwan Everette, que durante mucho tiempo han sido testigos de tasas más altas de afecciones crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas y asma en comunidades afroamericanas e hispanas, no están sorprendidos por las aparentes disparidades de COVID-19.
Everette, directora ejecutiva de Health Equity Solutions, ha hecho una carrera en la lucha contra las disparidades de salud debido a la inequidad que enfrentó.
Cuando era niña en Hampton, Virginia, cuya familia estaba en Medicaid, Everette, ahora de 43 años, indicó que su asma fue diagnosticada erróneamente durante dos años.
Everette escribió al gobernador Lamont el 2 de abril pasado, pidiendo un desglose racial y étnico de los casos de COVID-19. Ella le dijo que el racismo estructural y las desigualdades históricas significan que las personas de color tienen más probabilidades de sufrir enfermedades crónicas como el asma y la diabetes, trabajar en empleos con salarios bajos y vivir en barrios densamente poblados.
El patrón, establecido durante generaciones, ha sentado las bases para la susceptibilidad al COVID-19 entre las personas de color, señaló.
Wizdom Powell, director del Health Disparities Institute de UConn Health, teme que las disparidades empeoren.
Agregó que el sesgo racial encubierto y subconsciente, incluso entre los proveedores de atención médica bien intencionados, probablemente esté afectando las pruebas y el tratamiento de las personas de color.
Los mayores riesgos para los afroamericanos y los hispanos se combinan con tasas más bajas de cobertura de seguro de salud en comparación con los blancos, lo que puede limitar el acceso a la atención médica.
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