
STAMFORD.- La pandemia de coronavirus en Connecticut ha creado un aumento en las llamadas a la línea directa de violencia doméstica del Estado, dejando a los defensores luchando por encontrar viviendas de emergencia para las víctimas y preocupados de que la crisis pueda estar impidiendo que otros busquen protección estatal.
A principios de abril se produjo un aumento del 52 por ciento en las llamadas directas a la violencia doméstica en comparación con un período similar a principios de marzo, de acuerdo con Karen Jarmoc, presidenta y directora ejecutiva de la Connecticut Coalition Against Domestic Violence (CCADV).
Las 227 camas de emergencia con licencia de Connecticut para personas que huyen de la violencia doméstica ahora están casi completamente llenas y otras 29 víctimas están siendo alojadas en hoteles para su protección, agregó Jarmoc.
La pandemia ha cerrado muchos tribunales estatales, y los activistas de violencia doméstica advierten que esos cierres pueden dificultar que las víctimas soliciten órdenes de restricción.
Además, se teme que las víctimas ahora estén bajo un estrés financiero adicional y se vean obligadas a quedarse en casa con sus abusadores porque muchas personas han perdido sus empleos durante esta crisis.
“Esto crea enormes implicaciones de seguridad para las víctimas. Continuamos viendo el impacto continuo de COVID-19 en las víctimas a medida que afrontan problemas como el desempleo y la disminución del acceso a las necesidades básicas”, agregó Jarmoc.
La coalición que encabeza representa a las 18 agencias de servicios de violencia doméstica del Estado.
Pero los funcionarios judiciales estatales insisten en que continúan procesando rápidamente las solicitudes de órdenes de restricción de violencia doméstica.
Los últimos informes policiales muestran que los pedidos de ayuda en casos de violencia familiar disminuyeron ligeramente durante las dos primeras semanas de abril en comparación con abril de 2019.
Según la información publicada el jueves pasado, la policía municipal y estatal registró 495 llamadas de ayuda por violencia familiar entre el 1º y el 15 de abril de este año, en comparación con las 519 llamadas del mismo período en 2019.
Jarmoc comentó que los últimos informes policiales no reflejan arrestos por violencia doméstica y pueden no ser un verdadero indicador de lo que está sucediendo en todo el Estado. “Eso es preocupante”, señaló.
Añadió que una preocupación adicional es que los funcionarios judiciales pueden ser reacios a retener a los acusados de abuso en la cárcel debido al mayor riesgo de infecciones por el COVID-19 en las instalaciones estatales.
Además, indicó que hay indicios de que algunos casos de abusadores acusados se posponen hasta julio o agosto debido a la pandemia.
Pero una portavoz del Departamento Judicial del Estado negó que los jueces hayan alterado su manejo de los casos de violencia doméstica o sean reacios a retener a algunos abusadores en la cárcel debido a la crisis del coronavirus.
“Los jueces están utilizando el mismo estándar de revisión que usaron antes de la pandemia de COVID-19. Los jueces determinan la fianza apropiada y algunos acusados permanecen detenidos bajo fianza”, precisó la portavoz Melissa Farley.
“En todos los casos que involucran violencia doméstica, se emiten órdenes de protección y los jueces pueden ordenar condiciones no financieras de liberación, tales como monitoreo de GPS con notificación a la víctima. Se hacen todos los esfuerzos para mantener a las víctimas a salvo”, expresó Farley.
Los registros del Departamento Judicial del Estado muestran que durante la semana del 6 de abril, solo se presentaron 76 solicitudes de órdenes de protección contra la violencia doméstica en Connecticut.
Según los promedios semanales de las órdenes de protección contra la violencia doméstica emitidas el año pasado, eso representa una caída de más del 45 por ciento, según Jarmoc.
A su criterio, el hecho de que numerosos tribunales estatales se hayan cerrado como resultado de la pandemia y que los tribunales restantes tienen un horario limitado de operación, casi con certeza ha tenido un impacto en la cantidad de solicitudes presentadas.
“Si usted siente que no está seguro en casa, se siente amedrentado, pueden llamar a la línea de CT Safe Connect al 1-888-774-2900 o visitar la web ctsafeconnect.com”, finalizó Jarmoc.
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