BRIDGEPORT.- La familia de un estudiante de odontología de la Universidad de Connecticut (UConn) presentó una demanda por muerte injusta contra el Bridgeport Hospital’s Milford Campus, alegando que su hijo murió mientras estaba en una unidad de cuidados intensivos (UCI) que era supervisada únicamente por un médico remoto, a través de telemedicina, en lugar de contar con médicos presentes en el lugar.
El joven, identificado como Conor Hylton, de 26 años, ingresó al hospital en agosto de 2024 después de experimentar dolor abdominal intenso, vómitos y otros síntomas asociados con pancreatitis, deshidratación y complicaciones relacionadas con la abstinencia alcohólica, según el documento de la demanda y reportes médicos citados en la presentación.
Según la queja legal, una vez Hylton fue trasladado a la UCI, no fue examinado por médicos en persona durante gran parte de su estancia, y el cuidado clínico fue gestionado mayoritariamente a través de un sistema “tele‑ICU” en el que un médico remoto supervisaba la atención.
La familia sostiene que el hospital violó sus propias políticas al no asegurarse de que un médico estuviera físicamente presente mientras su condición empeoraba.
La situación se agravó durante la noche, cuando Hylton se volvió inconsciente, presentó actividad similar a convulsiones, comenzó a vomitar y su frecuencia cardíaca cayó, lo que llevó al llamado de un código de emergencia. Fue intubado, pero no pudo ser resucitado y fue declarado muerto, con el pronunciamiento de su fallecimiento realizado por un médico que solo estaba presente a través de un monitor de video.
Los documentos de la demanda también señalan que la familia nunca fue informada de que Hylton había sido trasladado a la UCI ni de que la atención estaría a cargo de médicos remotos, lo que, según sus abogados, constituye una grave falla en la comunicación y en la atención al paciente en una situación crítica.
En respuesta, el hospital, que forma parte de Yale New Haven Health, ha dicho en declaraciones públicas que está al tanto de la demanda y que utiliza servicios de telemedicina para complementar la atención en sus unidades, insistiendo en que combina monitoreo virtual con equipos clínicos en el lugar para brindar “atención de alta calidad”.
Sin embargo, los abogados de la familia sostienen que esta combinación no fue suficiente en este caso y que contribuyó a una muerte que podría haberse evitado.
