HARTFORD.- El programa de bonos para bebés en Connecticut, lanzado oficialmente en julio de 2023, fue aprobado en 2021 como una política innovadora para subordinados del programa de asistencia médica estatal, HUSKY (Medicaid).
La idea central consiste en depositar, en una cuenta libre de impuestos, (3,200 dólares) en nombre de cada bebé elegible, fondos que permanecerán invertidos hasta que el niño cumpla 18 años.
El programa busca contrarrestar la desigualdad económica y racial en el Estado.
Según el ex tesorero estatal Shawn Wooden, la iniciativa pretende ayudar a los niños más desfavorecidos, especialmente aquellos en hogares de bajos ingresos, a consolidar una base económica sólida para su futuro.
Para financiar el programa, se destinó aproximadamente 400 millones de dólares desde un fondo de reserva estatal, lo que permite cubrir entre 12 años de inversiones sin requerir asignaciones fiscales adicionales.
Son elegibles todos los bebés nacidos a partir del 1º de julio de 2023, siempre que su nacimiento haya sido cubierto por HUSKY. No se necesita realizar ninguna solicitud: la inscripción se hace automáticamente.
En 2025, una familia de cuatro personas cuyo ingreso es menos de aproximadamente 64,622 dólares, o hasta 84,555 dólares si hay una persona embarazada en el hogar, es elegible para HUSKY, y por ende, para el programa de bonos.
Los fondos pueden ser reclamados por el beneficiario entre los 18 y 30 años, siempre que completen un curso aprobado de educación financiera y demuestren residencia en Connecticut en el momento de reclamar el dinero.
Se espera que los 3,200 dólares iniciales crezcan, gracias a las inversiones, hasta un rango de 10,000 a 24,000 dólares para cuando el beneficiario cumpla la mayoría de edad. Estos fondos pueden destinarse a gastos como el pago inicial de una vivienda, educación, formación laboral, emprendimiento o jubilación.
Connecticut fue el primer estado en los Estados Unidos en aprobar, financiar e implementar completamente este tipo de programa estatal de “baby bonds”.
Desde entonces, varias versiones piloto han surgido en otros estados, y el programa ha colocado a Connecticut como referente dentro de un movimiento que busca abordar la pobreza infantil, la inequidad racial y la acumulación generacional de riqueza.
