Al menos 160 personas murieron y cientos permanecen desaparecidas después de que enormes inundaciones repentinas azotaran zonas fronterizas de Nepal y China, causando graves daños a comunidades, carreteras y puentes. En Nepal, las autoridades reportaron al menos 157 fallecidos, mientras que en la región del Tíbet, en China, se registraron otras tres muertes y cientos de personas desaparecidas.
La emergencia se concentró en algunos de los valles montañosos del Himalaya, donde las aguas arrasaron viviendas, vehículos e infraestructura. En el distrito nepalí de Nuwakot, imágenes mostraron edificios cubiertos de lodo y grandes cantidades de escombros después del paso de la corriente. Al menos 19 puentes fueron destruidos, mientras varios proyectos hidroeléctricos también resultaron afectados.
Entre los desaparecidos se encuentran turistas, trabajadores y habitantes locales. Las autoridades de Nepal informaron que 403 personas estaban desaparecidas, entre ellas 341 extranjeros. Un número importante se encontraba en peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet, considerado un lugar sagrado para los hindúes. También se reportó la desaparición de ciudadanos de Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá, Corea del Sur, Malasia y Rusia.
Los expertos consideran que una avalancha de hielo y rocas procedente de un glaciar pudo haber provocado la enorme crecida. Los especialistas señalaron que el nivel del río Trishuli aumentó aproximadamente nueve metros en apenas media hora, una muestra de la extraordinaria rapidez y fuerza con la que llegó el agua. Las autoridades emitieron alertas y pidieron a la población mantenerse alejada de varios ríos debido al riesgo de nuevas inundaciones.
El desastre también generó una respuesta internacional. Nepal solicitó ayuda a India y China para las labores de rescate, mientras que Naciones Unidas comenzó a movilizar organismos para atender las necesidades humanitarias. India ofreció asistencia y varios países expresaron preocupación por sus ciudadanos desaparecidos o afectados en la zona. Las autoridades continúan trabajando para localizar a las personas que permanecen incomunicadas.
El episodio vuelve a poner el foco sobre los efectos del cambio climático en la región del Himalaya. Los científicos advierten que esta zona se está calentando más rápidamente que gran parte del planeta, provocando un acelerado derretimiento de los glaciares y aumentando el riesgo de inundaciones, deslaves y otros fenómenos extremos. La misma región sufrió inundaciones similares el año pasado, lo que refuerza la preocupación por la vulnerabilidad de las comunidades y la necesidad de mejorar los sistemas de alerta temprana y preparación ante desastres.
