
HARTFORD.- Un sindicato de trabajadores de la salud pidió la renuncia de Barbara Cass, una jefa de sección que supervisa la calidad y seguridad de la atención médica en el Departamento de Salud Pública de Connecticut.
La petición para remover a Cass, una enfermera de mucho tiempo que trabajaba para el Departamento de Salud, fue rechazada por la oficina del gobernador Ned Lamont.
La campaña de petición organizada por el sindicato, SEIU 1199 New England, afirma que Cass “fracasó miserablemente” en su trabajo como jefa de sección de la división de calidad y seguridad de la salud de la agencia, y alega que “ignoró regularmente las demandas de los trabajadores” de equipo de protección durante la crisis.
La oficina del Gobernador rechazó las aseveraciones de los trabajadores.
“Barbara Cass y el equipo del Departamento de Salud han estado trabajando incansablemente para abordar problemas de calidad y seguridad en nuestras instalaciones de enfermería”, comentó Paul Mounds, jefe de personal de Lamont.
“Barbara Cass es una enfermera dedicada y una servidora público que, sin duda, ha ayudado a salvar vidas durante esta pandemia de salud pública”, agregó Mounds.
La principal de las cuestiones planteadas por el sindicato fue un comentario hecho por Cass en una reunión el 24 de abril pasado, en la que dijo que los trabajadores de los hogares de ancianos usaban batas protectoras hechas de bolsas de basura a la “preferencia del empleado, no la preferencia del empleador”.
Se refería a dos quejas presentadas ante el Departamento de Salud y a la respuesta que los inspectores recibieron cuando preguntaron a los empleados por qué llevaban bolsas de basura en lugar del equipo de protección adecuado.
La petición distribuida por el sindicato caracterizó esa declaración y las acciones de Cass como una “evidencia de racismo sistémico”.
La semana pasada, los miembros del sindicato encabezaron una manifestación para entregar la petición pidiendo su expulsión en la sede del Departamento de Salud, en Capitol Avenue en Hartford.
Mounds dijo que Cass ha trabajado con los trabajadores y los operadores de los hogares de ancianos en la distribución de suministros de equipos de protección y ha inspeccionado numerosas instalaciones.
“Barbara Cass fue instrumental en el desarrollo del programa de los centros de recuperación de COVID-19, reconocido a nivel nacional, y Connecticut tiene la suerte de contar con su ayuda para guiar la toma de decisiones del Estado durante esta crisis de salud pública”, finalizó Mounds.
