
La tasa de mortalidad de los hispanos es un 67 por ciento más alta que la de los residentes blancos
NEW HAVEN.- A medida que los funcionarios estatales consideran reformas para frenar y prevenir la brutalidad policial, las protestas que han estallado en todo el país por la muerte de George Floyd y las inequidades expuestas por la pandemia de COVID-19, han dejado al descubierto la necesidad de abordar también el racismo estructural en el sistema de salud pública, manifestaron los defensores.
“Las protestas que han estallado en todo el país en respuesta al asesinato de George Floyd y otros ciudadanos, nos han permitido ver que el racismo estructural aparece a medida que la gente navega socialmente en nuestro sistema de salud”, declaró Wizdom Powell, directora del Health Disparities Institute de UConn Health.
“Llevamos mucho tiempo defendiendo un cambio de sistemas en torno al acceso a la atención médica y al seguro”, agregó Powell.
En Connecticut, los residentes afroamericanos tienen 2 veces y media más probabilidades de morir por una infección por coronavirus que los blancos.
La tasa de mortalidad de los hispanos es un 67 por ciento más alta que la de los residentes blancos.
Esos abismos han estado presentes durante mucho tiempo en otras áreas de la salud, desde las tasas de asma hasta las disparidades en la cobertura del seguro, señalaron los defensores.
Las personas de color en Connecticut también tienen más probabilidades de trabajar en labores “esenciales” de alto riesgo, como en hogares de ancianos, supermercados y tiendas minoristas.
Muchos viven en comunidades densamente pobladas y tienen tasas más altas de afecciones preexistentes como diabetes y asma causadas o empeoradas por el racismo sistémico, precisó Powell.
Durante la pandemia, los residentes de vecindarios de bajos ingresos, predominantemente minoritarios, han enfrentado barreras más grandes para las pruebas y otros servicios.
Hasta mayo, dos tercios de los sitios de pruebas del Estado requerían una nota del médico, y muchas personas que viven en estas comunidades no tienen un seguro o un médico de atención primaria para derivarlos.
Los defensores que durante años han estado presionando por una reforma en el sistema de salud indicaron que los legisladores deberían considerar los cambios al convocar una sesión especial este verano.
Las propuestas que han adquirido una nueva urgencia incluyen una expansión de Medicaid, conocida como HUSKY en Connecticut, una mejor recopilación de datos que refleje más razas y etnias, abrir la cobertura de Medicaid a los residentes indocumentados y medidas de responsabilidad para garantizar que se sigan las propuestas de equidad en las agencias estatales, agregaron los defensores.
“Exigimos que nuestro gobierno sea activamente intencional para centrarse en la equidad racial a través del cambio de políticas. Eso significa primero declarar que el racismo es una crisis de salud pública que debe abordarse y requiere nuestra atención”, declaró Tekisha Dwan Everette, directora ejecutiva de Health Equity Solutions.
Los defensores instaron al Estado a expandir sus informes al exigir más especificidad en raza y etnia. También han recomendado recopilar datos basados en los muchos idiomas que se hablan en Connecticut. La reforma en esta área podría incluir incentivos financieros para que los departamentos o agencias intensifiquen sus esfuerzos.
