Demandan a Gobernador por orden ejecutiva que obliga a usar máscaras

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Lindy Urso, abogada y residente de Greenwich, desafía la orden ejecutiva de Lamont que exige que las personas usen coberturas faciales en espacios públicos donde “el contacto cercano es inevitable”.

 Es una medida que infringe las libertades individuales, señala la demandante

 STAMFORD.- Una abogada de esta ciudad presentó una demanda contra el gobernador Ned Lamont alegando que la orden ejecutiva del funcionario para frenar la propagación del COVID-19 infringe las libertades individuales.

En su demanda, Lindy Urso, residente de Greenwich, desafía la orden ejecutiva de Lamont que exige que las personas usen coberturas faciales en espacios públicos donde “el contacto cercano es inevitable”.

La medida, que Lamont  entró en vigencia esta semana.

La orden tiene la intención de fomentar las estrategias de mitigación que retrasen la transmisión del virus, según la Oficina del Gobernador.

Max Reiss, portavoz del gobernador, dijo que Lamont no hará comentarios sobre la demanda de Urso.

En general, Urso desaprueba la extensión de cierre del Estado.

“Esta medida de obligar a todos a usar máscaras me ha llevado al límite porque yo no he usado nunca un cubrebocas y no creo que deba forzarme en usar uno porque esa no es una solución para frenar la propagación de este virus”, ndicó

La demanda alega que las órdenes ejecutivas de Lamont representan “invasiones cada vez mayores” a las “libertades  individuales” y exige que el Tribunal del Distrito de Connecticut dictamine la orden de usar la máscara como inconstitucional.

El Estado confirmó nuevas muertes de COVID-19, lo que eleva el número de fallecimientos de Connecticut a mas de mil 100, según la oficina de Lamont.

La cantidad de residentes que dieron positivo para COVID-19 continúa aumentando, según datos estatales, que muestran que llegó a casi 19 mil.

Sin embargo, las hospitalizaciones estatales relacionadas con COVID-19 disminuyeron, según muestran los datos estatales.

Fue la primera vez desde el inicio de la pandemia que el número bajó, dijo Lamont en Twitter, y agregó que la disminución proporcionó algo de esperanza.

Cuando Lamont declaró una emergencia de salud pública y preparación civil el 10 de marzo pasado, invocó las secciones 19a-131a y 28-9 de los estatutos generales de Connecticut.

La primera sección permite al Estado poner en cuarentena o aislar a las personas que razonablemente cree que han estado expuestas a una enfermedad contagiosa, de acuerdo con el lenguaje del estatuto.

La Sección 28-9 no aborda específicamente las medidas de cuarentena, pero sí dice que “el Gobernador puede tomar otras medidas que sean razonablemente necesarias a la luz de la emergencia para proteger la salud, la seguridad y el bienestar de la gente del Estado”.

La demanda de Urso sostiene que la última parte de la sección 28-9 es demasiado amplia y le pide al tribunal que la declare inconstitucional.

Además, Urso argumentó que ninguno de los estatutos autoriza la cuarentena de personas sanas y sostiene que, como demandante, es una persona sano.

Urso considera que exigir que las personas sanas usen una máscara y poner a aquellas que no han adquirido el virus en cuarentena, infringe las libertades individuales.

La demanda de Urso argumenta que la orden de Lamont es una violación del derecho a tomar decisiones médicas personales, alegando que ser forzado a usar una máscara restringe su acceso al aire fresco.

La demanda de Urso también cita un informe de la CBS, publicado el 3 de marzo pasado. En el informe, un funcionario de Salud y Servicios Humanos advirtió que si su máscara no está bien ajustada, podría manipularla y tocarse la cara, lo que aumenta el riesgo de contraer el virus .

Sin embargo, la orientación oficial sobre el uso de máscaras ha cambiado drásticamente desde entonces.

Ryan Steele, inmunólogo y alergólogo de la Facultad de Medicina de Yale, dijo que las máscaras básicas pueden ayudar a frenar la propagación del coronavirus, pero solo si suficientes personas las usan.

Además, no funcionan al proteger a la persona que lo usa. En cambio, evitan que el usuario infecte a otros.

En comparación con las máscaras N95, las cubiertas de tela y quirúrgicas para la cara no proporcionan protección suficiente para el usuario porque no filtran las partículas de coronavirus en aerosol, según Steele.

Pero eso no hace que las máscaras sean inútiles. En cambio, ayudan a evitar que el usuario transmita el virus a otros al atrapar la mayoría de las gotas que expulsa, agregó el experto.

Además del aspecto médico de la orden, Urso sostuvo que viola su derecho a la privacidad, su derecho a moverse libremente y su derecho a la expresión.

http://www.bradygoldberglaw.com/web/

 

 

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