
Por Guadalupe Ramos
STAMFORD.- El inicio del año no ha sido fácil para los más de 200 jornaleros que llegan a la Elm Street, en la salida 8 de la carretera I-95, porque en las primeras semanas del presente año la escasez de trabajo impera por el clima gélido.
Sin embargo, la mayoría de los entrevistados revelaron que ahorraron durante el verano para pagar la renta, los servicios públicos y mandarle a sus familias a sus países de origen en el invierno.
Las temperaturas frías que han roto récord en este invierno les ha hecho más difícil conseguir trabajo, sin embargo, a pesar de las gélidas temperaturas muchos llegan desde las 6:00 de la mañana a esperar que alguien los contrate.
“Yo vengo todos los días “, declaró Bladimir a EL SOL News, un guatemalteco que prefiere estar en el puente que ir a Building One Community (B1C) a tomar clases de inglés y estar en lista de espera a que le den trabajo porque “más o menos entiendo el idioma y no voy a perder ese tiempo allá cuando en el puente me pueden contratar”.
El jornalero va solo en el invierno al puente porque tiene su trabajo en una compañía en el verano.
Por su parte, el nicaragüense Oscar va al puente desde hace 9 años todos los días. Dijo que los estadounidenses no quieren hacer el trabajo “duro” que él y sus compañeros hacen.
¨Venimos de países pobres y hemos luchado desde pequeños y traemos en la sangre ser trabajadores y luchadores”, comentó a este semanario.
Oscar consideró que el trabajo de los jornaleros es indispensable porque los patrones pagan menos, y la mano de obra es buena, además no pagan beneficios ni impuestos.
Agregó que en lo que va del año no ha tenido mucho trabajo y esperan que en marzo mejore la situación de todos.
Otros jornaleros de Honduras y República Dominicana comentaron que quieren trabajar a pesar de las políticas migratorias del presidente Trump.
“Es una difícil situación la que vivimos, estamos acá porque no tenemos dónde estar. Esperamos que las políticas en contra de los inmigrantes se arreglen, queremos que nos dejen trabajar y estar bien con nuestras familias”, manifestaron los jornaleros.
Expresaron que no les ha afectado las políticas migratorias porque en Stamford no han llegado los agentes del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) a ellos, ni los molesta la policía.
“Sólo un oficial nos discrimina y nos dice: ‘maricones, muévanse”, reveló.
Los jornaleros se paran afuera de una tienda de café en la Elm Street, y para poder usar el baño compran algún producto, y van a los comedores de beneficiencia (soup ktchens).
Comentaron que no reciben ayuda de nadie “solo de Dios”, y algunas veces las personas les han ofrecido comida.
Los jornaleros comentaron que trabajan muy duro en el verano para sobrevivir en el invierno. Comentaron que respetan las leyes, ya que si el dueño de un lugar donde se paran ve tanta gente afuera de su establecimiento se molestará y llamará a la policía.
Dijeron que cada trabajador habla de lo que está pasando según como esté viviendo.
“Muchos ahorran y meten 2 mil dólares a una cuenta de banco para después pagar la renta en el invierno”, comentaron los trabajadores.
La mayoría no siente que es una triste realidad lo que están viviendo, pero sí es difícil tener que soportar el frío y no recibir el apoyo de la comunidad ni las autoridades.
Comentaron que la mayoría conoce sus derechos y no hay mucho robo de salarios porque todos exigen su pago al instante.
Se sienten seguros porque el gobernador Dannel Malloy y el alcalde de Stamford, David Martin, son amigables con los inmigrantes. Pero si llegaran a deportarlos se irían a su país a seguir trabajando con su familia.
Algunos jornaleros son residentes pero han perdido su trabajo en compañías establecidas, otros son adultos mayores buscando algo de ingresos.
Uno de ellos reveló que hay que agradecerle a este país que es a donde viven, y no hablar mal del presidente Donald Trump.
“Lo que hablan hablan mal mejor que se vayan a su país”, finalizaron los trabajadores.
