La cepa Delta de COVID-19 podría afectar las futuras pautas de salud

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NEW HAVEN.- Los funcionarios estatales están rastreando la presencia de la cepa Delta, la más transmisible del virus COVID-19, y están definiendo cómo su presencia en Connecticut podría afectar a las escuelas cuando vuelvan a abrir a finales de este año.

Durante una reunión celebrada el viernes pasado por la mañana, en el Aeropuerto Internacional de Bradley, la comisionada interina de Salud Pública, Deidre Gifford, manifestó que las pruebas en Connecticut habían identificado alrededor de 40 casos de la cepa Delta del coronavirus.

La cepa, que se identificó por primera vez en la India, ha sido señalada recientemente como una preocupación por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC).

Algunos expertos esperan que la cepa se convierta en la forma predominante del virus durante el verano, ya que los casos son generalmente bajos.

El viernes se notificaron 70 nuevos casos de COVID-19 y una tasa de positividad del 0.45%.

El número total de personas hospitalizadas en todo el Estado se redujo de cuatro llegando a 33 pacientes.

Gifford indicó que la nueva cepa sigue siendo una preocupación porque es probablemente más infecciosa y tal vez más mortal que las variantes anteriores y representa una mayor amenaza para las personas que no están vacunadas o que están solo parcialmente vacunadas.

“Es importante vacunarse para que no veamos que la variante Delta comience a afianzarse aquí en Connecticut o en cualquier otro lugar de los Estados Unidos, y también, es importante que, si una persona comienza su serie, debe completarla tres o cuatro semanas después porque la variante Delta tiene algunas propiedades que no son tan efectivas después de una sola dosis. Es vital estar completamente vacunado”, agregó Gifford.

La variante tiene a algunos funcionarios de salud pública preocupados por la transmisión entre los estudiantes cuando las escuelas vuelvan a abrir en el otoño. Actualmente, no existe una vacuna aprobada para su uso en niños menores de 12 años.

El doctor Scott Gottlieb, ex jefe de la U.S. Food and Drug Administration (FDA) y asesor no oficial ocasional del gobernador Ned Lamont, señaló que las precauciones adicionales en las escuelas, como el distanciamiento social y los requisitos de máscara, podrían tener sentido cuando vuelvan a abrir.

“Creo que sería prudente hacerlo de cara al otoño cuando no sepamos cómo será la situación y si esta nueva variante Delta conducirá o no al resurgimiento que se está modelando en este momento. Si es así, probablemente no lo veremos hasta que empecemos a entrar en septiembre”, precisó Gottlieb.

Durante la pandemia, Lamont ha requerido máscaras en las escuelas de Connecticut.

La orden provocó una demanda de un grupo de padres y una organización que se opuso al requisito.

Aunque los tribunales estatales han confirmado los mandatos de máscaras escolares y otras precauciones pandémicas emitidas por Lamont, no está claro si las requerirá en el otoño.

Por el momento, la autoridad de emergencia del Gobernador expirará el próximo mes.

Max Reiss, el portavoz principal del Gobernador, dijo que las pautas de otoño se desarrollarían con el Departamento de Salud Pública.

“Continuamos consultando con el Departamento de Salud Pública sobre el mandato de las mascarillas”, comentó Reiss.

Maura Fitzgerald, portavoz del Departamento, dijo que la agencia estaba trabajando con el Departamento de Educación para elaborar las pautas para el uso de máscaras para el otoño. Esa guía incorporará las actualizaciones esperadas de los CDC antes del año escolar.

“Estamos siguiendo de cerca la variante y, en general, estamos observando las condiciones de COVID-19 en el Estado. La presencia de esta variante y las otras variantes son un buen punto de prueba de por qué los niños necesitan vacunarse”, finalizó Fitzgerald.

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