
HARTFORD.- El contralor estatal Kevin Lembo informó que la economía de Connecticut está comenzando a mostrar signos de recuperación pero que necesitará más ayuda del gobierno federal.
“Es hora de tomar decisiones. Nuestra economía estatal muestra signos de recuperación de los efectos devastadores de la pandemia de COVID-19, pero sin una inversión significativa del gobierno federal, esas ganancias pueden desaparecer, y las familias y empresas de Connecticut sufrirán”, manifestó el funcionario.
En su carta mensual al gobernador Ned Lamont, Lembo proyectó que Connecticut terminaría el año fiscal con un déficit de 128.1 millones de dólares. Cualquier déficit será cubierto por el Connecticut’s Rainy Day Fund, que se prevé que termine el año con 2.8 mil millones de dólares.
Lembo indicó que los datos muestran que la ayuda federal previa ha ayudado a las personas a quedarse en sus hogares y, a diferencia de la recesión anterior, condujo a una disminución en las solicitudes de bancarrota personal.
En un análisis reciente, Moody’s Analytics citó a Connecticut como uno de los pocos estados con las reservas necesarias para resistir una recesión modesta, pero señaló que se requiere una intervención federal significativa para protegerse contra los escenarios más severos.
“Insto al Congreso a considerar el costo humano de retrasar más asistencia financiera. Sin el apoyo suficiente, Connecticut y casi todos los estados del país verán picos en los desalojos, ejecuciones hipotecarias y quiebras, y los trabajos que aún tenemos que recuperar pueden perderse permanentemente. Los gobiernos estatales y locales se verán obligados a tomar decisiones presupuestarias imposibles”, señaló Lembo.
Connecticut ha recuperado más de 100 mil empleos perdidos al comienzo de la pandemia, pero los niveles de desempleo aún están cerca de niveles récord y el empleo aún ha disminuido en 172 mil 700 desde hace un año.
Los trabajadores con salarios más bajos continúan enfrentando la mayor carga.
La Reserva Federal informó que el 40 por ciento de los hogares que ganan menos de 40 mil dólares al año ya habían perdido al menos un trabajo en mayo.
Lembo pidió al Congreso que extienda los beneficios semanales suplementarios de desempleo de 600 dólares que caducaron el 31 de julio, para proporcionar asistencia financiera a los trabajadores de bajos salarios que han sido perjudicados por las contracciones en la industria de servicios, y para reemplazar los ingresos perdidos por los estados y municipios para evitar catastróficos recortes a los programas de servicios sociales, a medida que la pandemia continúa en todo el país.
“La lenta recuperación de la Gran Recesión muestra que reaccionar a la crisis yendo demasiado pequeño o moviéndose demasiado lento es insuficiente para combatir sus efectos”, precisó Lembo.
“Este es el mayor desastre económico en generaciones y la respuesta debe coincidir con esa escala. Sin ella, los estadounidenses sufrirán y cada dólar que hemos gastado hasta ahora se desperdiciará”, añadió el funcionario.
El líder de la mayoría del Senado de los Estados Unidos, Mitch McConnell, quiere recortar los 600 dólares adicionales que se pagan a 25 millones de estadounidenses desempleados a 200 dólares.
Los republicanos argumentan que el pago semanal de bonificación es un desincentivo para las personas que de otro modo podrían volver al trabajo.
En su carta mensual a Lamont, Lembo detalló la situación financiera actual del Estado, señalando una mejora neta en los recibos de impuestos a medida que hay más datos de presentación disponibles.
La oficina de Lembo aumentó su estimación para la porción de retención del impuesto sobre la renta en 50 millones de dólares y el impuesto sobre ventas y uso en 60 millones.
Estas ganancias fueron parcialmente compensadas por reducciones de 40 millones de dólares en el impuesto de sociedades y 45 millones en el impuesto al proveedor de servicios de salud, los cuales han estado por debajo de sus objetivos presupuestarios.
Lembo también aumentó el pronóstico para los pagos estimados y finales del impuesto sobre la renta en 100 millones de dólares y el Pass-Through Entity Tax en 50 millones debido a las fuertes recaudaciones en julio.
El aumento en esas estimaciones aumentó la transferencia del límite de volatilidad al Rainy Day Fund.
Lembo apuntó no cerrará los libros sobre el año fiscal 2020 hasta el 30 de septiembre.
