Ashley St. Clair, expareja de Elon Musk y madre de uno de sus hijos, reveló que rechazó un supuesto acuerdo de confidencialidad por 40 millones de dólares que le habría impedido hablar públicamente sobre el magnate. Su decisión le permitió participar en ‘Musk’, el nuevo documental de Alex Gibney, presentado en el Festival de Venecia y centrado en examinar el poder, la personalidad y las contradicciones del empresario detrás de Tesla, SpaceX, X y otras compañías.
¿Por qué Ashley St. Clair rechazó 40 millones de dólares?
Durante una conferencia de prensa en Venecia, St. Clair explicó que decidió rechazar el acuerdo porque quería dar un ejemplo a sus hijos sobre la importancia de decir la verdad, incluso cuando hacerlo implica renunciar a seguridad económica.
St. Clair, de 28 años, alcanzó notoriedad como comentarista conservadora y anteriormente promovió posiciones políticas de derecha y mensajes anti-trans. Ahora ha expresado arrepentimiento por haber dado espacio a esas ideas y atribuyó parte de aquella etapa a su juventud y al entorno político en el que comenzó a desenvolverse.
Sin embargo, también reconoció que la edad no elimina su responsabilidad: “Pero esa ignorancia no excusa ningún papel en eso.”
Alex Gibney asegura que existe miedo a hablar sobre Elon Musk
La participación de St. Clair adquiere especial importancia dentro del documental porque Gibney asegura que muchas personas cercanas a Musk evitaron hablar con él durante la investigación.
El director añadió que contactó a numerosas personas, pero muchas rechazaron participar. Musk tampoco aceptó ser entrevistado y anteriormente calificó el proyecto como una “pieza difamatoria”.
‘Musk’ comenzó a desarrollarse en 2023 y terminó creciendo hasta casi cuatro horas después de que Musk adquiriera un papel cada vez más importante en la política estadounidense y se acercara a Donald Trump.
El documental cuestiona la imagen del “genio visionario”
La película busca desmontar la imagen pública que durante años presentó a Musk como un inventor brillante y empresario excepcional. Su sinopsis lo describe como una figura más cercana a un estafador del siglo XXI que a un “genio visionario”, mientras Gibney sostiene que muchos de sus logros están acompañados por “ilusión y distracción”.
Durante la conferencia de Venecia, el cineasta fue todavía más duro al describirlo como un “megalómano” y un hombre “muy peligroso”. También señaló que una de sus principales preocupaciones es la aparente dificultad de Musk para ponerse en el lugar de otras personas.
Durante la conferencia de Venecia, el cineasta fue todavía más duro al describirlo como un “megalómano” y un hombre “muy peligroso”. También señaló que una de sus principales preocupaciones es la aparente dificultad de Musk para ponerse en el lugar de otras personas.
“Parece incapaz de hacer eso.”
St. Clair coincidió, aunque planteó que no se trataría simplemente de una incapacidad: “Decide conscientemente no ponerse en el lugar de los demás. Es un rechazo deliberado de la empatía.”
El documental llega después de años en los que Musk ha incrementado su influencia empresarial, tecnológica y política, mientras sus críticos cuestionan cuánto poder puede concentrar una sola persona sin haber sido elegida para ejercerlo.
