DANBURY.- Casi 2,000 personas se congregaron en Danbury para participar en una jornada estatal denominada “A Day Without Immigrants”, convocada en respuesta a las recientes operaciones de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad. Más de 60 negocios se sumaron a la iniciativa cerrando sus puertas como muestra de solidaridad con los inmigrantes y para destacar su importancia para la economía y la vida comunitaria de Connecticut.
La manifestación comenzó en la plaza de la Biblioteca de Danbury y posteriormente los participantes marcharon por Main Street hasta llegar a Danbury Green. Entre los oradores estuvieron el senador federal Chris Murphy, el alcalde de Danbury Roberto Alves, el empresario Adriano Rodríguez, la reverenda Sierra Marie Garfao, el educador Julian Shafer, el presidente del sindicato 1199NE Rob Baril y el voluntario Juan Fonseca, quienes expresaron preocupación por el impacto de las operaciones migratorias sobre las familias, trabajadores, estudiantes y negocios locales.
Uno de los testimonios más destacados fue el del maestro de Danbury High School Julian Shafer, quien afirmó que las recientes operaciones de ICE ya están afectando a los estudiantes. Según relató, varios alumnos dijeron haber visto vehículos y arrestos desde los autobuses escolares. También señaló que algunos jóvenes han dejado de participar en actividades deportivas por temor a salir de sus hogares después de que familiares fueran detenidos.

Los organizadores sostienen que entre el 24 y el 27 de agosto al menos 65 personas fueron detenidas en Danbury, mientras numerosos vehículos de ICE patrullaban diariamente la ciudad. De acuerdo con el grupo Danbury Unites for Immigrants, entre los afectados habría padres con hijos ciudadanos estadounidenses, trabajadores que esperaban empleo, personas detenidas mientras realizaban compras y residentes que llevaban décadas viviendo en el país.
Los activistas también denunciaron un aumento de lo que califican como tácticas agresivas durante los operativos. Según su relato, hubo incidentes con gas pimienta, vehículos cuyos vidrios fueron rotos durante detenciones y personas que habrían resultado heridas. También señalaron operativos en lugares frecuentados por la comunidad inmigrante, incluidos un supermercado, una guardería, paradas de autobuses escolares y Kennedy Park, donde trabajadores suelen reunirse para buscar empleo.
Mientras las autoridades migratorias llevan a cabo sus operaciones, organizaciones comunitarias y voluntarios han intensificado sus esfuerzos para apoyar a las familias afectadas. Danbury Unites for Immigrants afirma que sus voluntarios han documentado la presencia de ICE, atendido llamadas de familiares y conectado a 39 familias con asistencia legal, apoyo emocional y ayuda económica. Los participantes en la marcha aseguraron que continuarán organizándose y pidieron a los funcionarios electos adoptar medidas para proteger a la comunidad inmigrante.
