NORWALK.- Un nuevo informe de la policía estatal de Connecticut reveló que cerca de un tercio de todos los homicidios registrados en el Estado están vinculados a casos de violencia doméstica, una situación que preocupa a las autoridades pese a que la tasa general de asesinatos ha disminuido en los últimos años.
El análisis también indica que el 71% de los agresores en casos de violencia doméstica son hombres, mientras que el 57.5 % de las víctimas son mujeres.
Además, uno de cada cinco incidentes involucra a agresores reincidentes y los casos de violencia en relaciones de noviazgo han aumentado un 55 % durante la última década.
Durante 2025, Connecticut registró 15,750 incidentes de violencia familiar y doméstica, que involucraron a más de 16,400 víctimas y cerca de 14,500 agresores.
Aunque el número total de estos casos se ha mantenido relativamente estable, el informe destaca un aumento del 22.8 % en los episodios de violencia entre adolescentes que mantienen relaciones sentimentales, comparado con 2024.
El comisionado del Departamento de Servicios de Emergencia y Protección Pública (DESPP), Ronnell Higgins, afirmó que los resultados del informe demuestran la necesidad de fortalecer la colaboración entre las fuerzas del orden, los responsables de formular políticas públicas y las organizaciones comunitarias para desarrollar estrategias más efectivas de prevención y respuesta.
Por su parte, Meghan Scanlon, presidenta de la Coalición de Connecticut Contra la Violencia Doméstica (CCADV), expresó preocupación por la persistencia de los homicidios relacionados con la violencia de pareja. Señaló que muchos de estos crímenes son precedidos por largos periodos de abuso que, debido a la falta de denuncias, permanecen invisibles para las autoridades hasta que ocurre una tragedia.
El informe concluye que la violencia doméstica continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública y seguridad en Connecticut. Las autoridades consideran que el uso de datos más completos permitirá identificar tendencias, mejorar la prevención, fortalecer el apoyo a las víctimas y diseñar políticas más eficaces para reducir este tipo de delitos.
