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Tuesday, January 27, 2026

Julio Iglesias publica mensajes de las mujeres que le acusan para tratar de desacreditarlas

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Julio Iglesias publicó este jueves en su perfil de Instagram varios mensajes que supuestamente ha recibido desde WhatsApp de las trabajadoras que le han denunciado por agresión sexual, entre otros delitos. “La evidencia es clara: las comunicaciones de WhatsApp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en mi casa y las comunicaciones después de irse demuestran que la información difundida carece de veracidad”, señala el cantante en un comunicado, que incluye capturas de pantalla de esos mensajes privados.
“Este es el único medio que me permite ejercer legítimamente mi derecho a la defensa y dejar constancia de la absoluta falsedad de los hechos denunciados”, ha afirmado el cantante después de que la Fiscalía española no le permitiera personarse en las diligencias preprocesales que se han abierto en este país (una especie de investigación previa de la Fiscalía para analizar si tiene competencias para asumir el caso y si existen indicios para querellarse). Algo que le habría permitido acceder al contenido de la denuncia.
El cantante, además, publica el nombre de las dos mujeres que remiten esos mensajes, aunque se desconoce si son las denunciantes, ya que la identidad de estas se desconoce. La ley de enjuiciamiento criminal prohíbe en España la “divulgación o publicación de información de la identidad de las víctimas” de delitos de violencia sexual. Aunque por lo pronto no hay ningún procedimiento judicial abierto en contra de Iglesias, tan solo las diligencias preprocesales de la Fiscalía. Soledad Murillo, experta en políticas de igualdad, explica que, en caso de que se abriera un proceso en su contra, “se le puede acusar de mala fe”. “Lo que ha querido es perjudicarlas revelando su identidad”, sostiene. Algo que, según alega, no implicaría penas ni sanciones, pero sí es “una baza más” para la defensa de las denunciantes.
En uno de los mensajes que Iglesias atribuye a sus trabajadoras, del 20 de abril de 2021, se lee: “Profesor buenas noches, espero puedas dormir sin malestar, sueñes con los angelitos y puedas descansar, te quiero mucho y si necesitas algo de mí aquí estoy a tu entera disposición, gracias por tu paciencia y por tus enseñanzas del día de hoy, todos los días a tu lado son valiosos para mí porque aprendo un poco más un beso y un abrazo! Feliz noche”.

En otro mensaje (1 de mayo de 2021) se lee: “Hola profesor!! Buenas tardes me avisas cuando quieras que vaya para hacer los ejercicios”, y en otro enviado el 4 de mayo, esta persona le dice “Buenos días profesor! Espero que hayas tenido una muy buena noche, recuerda colocarte la faja postural un beso te veo en un rato”.

En su comunicado, el cantante asegura que “es muy grave la mentira y la desinformación se utilicen como armas para atacar personas”. Por eso, justifica, adjunta “algunas de las comunicaciones de WhatsApp que ponen de manifiesto la incoherencia de las denuncias y la manipulación mediática” a la que está “siendo sometido”.
Las publicaciones de Iglesias llegan después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional haya rechazado por el momento la petición de su abogado de personarse en la investigación abierta después de que el pasado 5 de enero se recibiera una denuncia presentada por la organización internacional Women’s Link Worldwide en nombre de dos extrabajadoras del cantante. La organización considera que el cantante cometió los delitos de “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre”, “contra la libertad y la indemnidad sexuales”, “acoso”, “lesiones y contra los derechos de los trabajadores”.

Los hechos denunciados ocurrieron supuestamente en 2021 en las residencias del artista en República Dominicana y Bahamas y afectan a una exempleada del hogar del cantante y a una fisioterapeuta, que han aportado ante el tribunal documentos laborales, fotografías, grabaciones, mensajes de Whatsapp o registros de llamadas para demostrar la veracidad de sus acusaciones, que incluyen agresiones sexuales, vejaciones y humillaciones laborales sistemáticas. Algunos de los mensajes publicados por Iglesias son posteriores, fechados en 2022 y en 2023.
Es muy habitual que los acusados de violencia sexual —y sobre los que debe pesar la presunción de inocencia— apuesten por la estrategia de desviar el foco de los hechos denunciados a la actitud de la víctima, e incluso de tratar de demostrar que estas siguen una vida normal, como si eso fuera prueba de que no hay delito. Así ocurrió en el caso de La Manada, la violación múltiple de una joven durante unos sanfermines por la que el Tribunal Supremo condenó a 15 años de cárcel a los agresores. Uno de los cinco acusados encargó a un detective que repasara las redes de la víctima en los días posteriores a su denuncia. Llegó incluso a presentar un informe ante el juez que finalmente acabó retirando. Se desvía así la mirada de los hechos denunciados hacia la actitud de las denunciantes, culpándolas a ellas. En este caso en concreto, se presentan mensajes con tono afectuoso con el objetivo de demostrar que este tipo de expresiones inhabilita la posibilidad de que se haya dado violencia.

La jurista feminista Altamira Gonzalo explica que esta es un “arma defensiva” que los acusados de agresión sexual usan “con un carácter muy general”. “Siempre ha sido la mujer la que me ha provocado, ha sido ella la que ha dado el primer paso. Yo no quería, pero ella se insinuó: siempre se intenta justificar en la conducta de la mujer”, ejemplifica Gonzalo. Algo en lo que coincide Murillo: “Es la forma habitual de proceder de los agresores”.
Ambas apuntan a que en este caso la relación laboral es un aspecto muy relevante. “Normalmente, los agresores buscan personas que tengan cierto grado de vulnerabilidad.

Pero en el caso de la dependencia laboral, esa vulnerabilidad está per se incluida en esa relación de dependencia. Por lo tanto, quien tenga que juzgar estos hechos ha de tener muy en cuenta cómo esa relación de dependencia podría hacer explicable un cierto tono afectuoso o cariñoso”, afirma Gonzalo. Murillo es contundente: que haya una relación laboral “aumenta la cautividad” de las denunciantes.

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