BRIDGEPORT.- Un insecto invasivo maloliente, comúnmente conocido como stink bug o “chinche hedionda”, podría convertirse en una vista más frecuente en Connecticut debido al cambio climático, según un nuevo estudio publicado en Pest Management Science.
Los científicos utilizaron datos recopilados durante un período de tres años de 17 estados para tratar de pronosticar cómo los patrones climáticos cambiantes podrían crear un entorno más acogedor para esta clase de chinche.
Usando varios escenarios climáticos potenciales, el modelado encontró que el clima cambiante podría aumentar los hábitats adecuados para el insecto en los Estados Unidos en un 70 por ciento, según encontraron los investigadores.
Las áreas con mayor probabilidad de verse afectadas negativamente por la presencia del insecto, incluyen los estados del Atlántico medio, el noreste, los Grandes Lagos, el sur de California y la región de Treasure Valley en Idaho.
Sin embargo, los investigadores dijeron que es poco probable que el insecto gane terreno en todo Estados Unidos, ya que las condiciones en gran parte del centro y sur del país carecen de hábitats adecuados.
Que los insectos sobrevivan en un área en particular depende de las condiciones y los esfuerzos de mitigación.
Pese a que en Connecticut y en toda el área de Nueva Inglaterra ha comenzado el clima frío, el insecto puede acoplarse fácilmente al área en el interior de las casas.
“Todos los sistemas cambiarán con el cambio climático, por lo que el hecho de que ahora puedas cultivar garbanzos, lentejas o trigo sin estas plagas no significa que no las tendrás en unos años”, manifestó el autor principal del estudio, Javier Gutiérrez Illán.
“Hay cosas mitigadoras que podemos hacer, pero es prudente prepararse para el cambio”, agregó el experto.
Originaria de Asia, se sabe que la “chinche apestosa”, de color marrón, come casi 170 plantas diferentes, incluidos cultivos y plantas ornamentales.
El insecto apareció por primera vez en los Estados Unidos hace más de dos décadas y desde entonces se ha extendido a 46 estados, incluyendo Connecticut y Nueva York. Está clasificada como plaga en 15 estados.
Por lo general, el insecto es de un color marrón grisáceo. Las “chinches apestosas” tienen una forma de “escudo” triangular y miden aproximadamente tres cuartos de pulgada de largo.
Si bien no son dañinos para los humanos, los insectos pueden liberar líquidos malolientes que pueden provocar náuseas y vómitos si se ingieren.
Los investigadores descubrieron que los factores más importantes que contribuyeron al auge de las chinches apestosas en un área determinada fueron la proximidad a áreas pobladas y la disponibilidad de agua.
Sin embargo, el estudio encontró que, si bien estar cerca de las personas ayudaba a los insectos a establecerse en una nueva área, una vez allí, no necesitaban estar cerca de las personas para proliferar.
Los investigadores también notaron que, si bien los insectos prosperan en climas más cálidos, el aumento de las temperaturas no es necesariamente beneficioso para ellos si la tierra se vuelve demasiado seca y elimina sus fuentes de agua.
PIE DE FOTO
Los científicos utilizaron datos recopilados durante un período de tres años de 17 estados para tratar de pronosticar cómo los patrones climáticos cambiantes podrían crear un entorno más acogedor para esta clase de chinche.
