NEW HAVEN.- Un par de cientos de evacuados afganos ahora llaman hogar a Connecticut, después de que muchos se vieron obligados a huir el año pasado durante la toma de control de Afganistán por parte de los talibanes.
En solo un par de meses, muchos obtuvieron empleo, vivienda y educación.
Pero una pieza del rompecabezas sigue sin estar clara para muchos: un estatus migratorio permanente.
Eso podría cambiar pronto. La Afghan Adjustment Act, una nueva legislación federal bipartidista presentada la semana pasada, podría dar a más de 80 mil evacuados afganos en un limbo legal en los Estados Unidos un camino claro hacia la residencia permanente.
“Han venido aquí buscando asilo. Tienen un estatus humanitario, pero la Afghan Adjustment Act les otorgará un estatus legal permanente, un estatus de residente que en algún momento les brindará también la oportunidad de obtener la ciudadanía”, manifestó el senador federal demócrata Richard Blumenthal, copatrocinador del proyecto de ley.
Habló en New Haven para anunciar el proyecto de ley junto con los grupos de reasentamiento.
En un esfuerzo por sacar a la gente de Afganistán el otoño pasado, Estados Unidos otorgó a los evacuados el estatus de libertad condicional humanitaria.
La visa temporal permite a los evacuados vivir y trabajar en los Estados Unidos durante dos años.
Pero después del período de dos años, las opciones son limitadas para los evacuados en el sistema actual.
Para muchos, la única opción es solicitar el estatus de asilo, un proceso que implica demostrar una vez más por qué merecen protección, sin mencionar la acumulación de 1.4 millones de casos.
“Tratar de obtener asilo para 80 mil personas tomará décadas. Entonces, hay una naturaleza práctica en esto que ayudará a desatascar un sistema legal de inmigración que ya está abrumado”, comentó Susan Schnitzer, presidenta del Connecticut Institute for Refugees and Immigrants (CIRI).
Schnitzer dijo que el estatus legal debería ser lo último por lo que los refugiados afganos deberían preocuparse, especialmente porque muchos continúan sin dormir por los seres queridos que dejaron atrás.
Si tiene éxito, la medida no solo aceleraría el proceso de estatus legal para aquellos que ya están en los Estados Unidos, sino que podría abrir la puerta para la reunificación familiar.
Una vez que los refugiados tienen un estatus legal permanente, pueden solicitar la ciudadanía estadounidense completa. Los ciudadanos estadounidenses pueden solicitar que los miembros de la familia se unan a ellos.
Ese es el deseo de Malalay, quien pidió que se usara solo su primer nombre porque teme por la seguridad de su familia en Afganistán.
“Lo que ves en los medios es solo la mitad de lo que realmente está sucediendo, y está empeorando cada día que pasa. Mucha gente me dice que tengo mucha suerte de estar en los Estados Unidos. Sí, estoy a salvo, pero saber que mi familia no está segura me entristece. Todas las noches tengo pesadillas sobre Afganistán. No quiero vivir sin mi familia y mi mamá”, señaló Malalay.
La legislación también amplía el programa de Special Immigration Visa para ayudar a más personas a evacuar Afganistán. Y sería uno de varios casos en los que el gobierno de los Estados Unidos ha ajustado los estatus migratorios después de crisis humanitarias.
Los defensores dijeron que se aprobaron actos similares cuando los Estados Unidos se retiró de Vietnam y Fidel Castro subió al poder en Cuba.
Si tiene éxito, los refugiados con estatus de libertad condicional humanitaria pueden solicitar un estatus legal permanente dos años después de su llegada. Podría tomar un par de meses para que luego reciban la tarjeta verde física.
“Hay una investigación involucrada, el cumplimiento de la ley y las condiciones adjuntas, pero cualquiera que básicamente siga las reglas, como lo han hecho casi todos y cada uno de estos refugiados y solicitantes de asilo, será elegible”, explicó Blumenthal.
Blumenthal junto con sus defensores esperan que la medida tenga éxito en esta sesión legislativa.
“Es realmente importante que les brindemos una oportunidad. Somos nosotros quienes los trajimos aquí, no podemos enviarlos de regreso”, apuntó Martine Dherte, directora de servicios para refugiados de CIRI.
