NORWALK.- El año pasado, en agosto, una operación de agentes federales de inmigración en Norwalk terminó en violencia cuando se arrestó a dos hermanos de México. Un video y audios de cámaras corporales muestran a la policía local desconcertada al llegar, sin saber que se trataba de una detención de inmigración, mientras uno de los hermanos intentaba huir y era sometido con una taser (pistola eléctrica).
Este tipo de acciones forman parte de un aumento en las redadas de inmigración en todo el país en el marco de un esfuerzo federal por detener y deportar a inmigrantes indocumentados.
La falta de comunicación entre las autoridades locales y los agentes federales ha dejado a la policía municipal “con una sensación de impotencia”, según exfuncionarios de Norwalk, que señalan que personal policial y líderes de la comunidad se sienten preocupados por cómo este tipo de operativos afectan la seguridad y la percepción pública de las fuerzas del orden locales.
Desde el lado federal, un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió las acciones en Norwalk, argumentando que los agentes usaron “la fuerza mínima necesaria” y que uno de los hombres arrestados tenía un historial de deportaciones y condenas previas.
El funcionario afirmó que los agentes están trabajando para cumplir el mandato del pueblo estadounidense de arrestar y deportar a “extranjeros ilegales criminales”.
La respuesta de los líderes estatales está influenciada por la Trust Act de Connecticut, una ley que limita la cooperación entre la policía local y los agentes federales de inmigración y que recientemente fue reforzada. Funcionarios de seguridad pública reconocen que, aunque la ley provee directrices claras, también complica las operaciones policiales y requirió mejores métodos de coordinación para evitar conflictos entre las distintas agencias.
Otros líderes de opinión en el Estado opinan de manera distinta: algunos alcaldes y exagentes creen que las restricciones impuestas por la Trust Act dificultan a la policía local hacer su trabajo y critican que se perciba a los inmigrantes indocumentados como protegidos incluso cuando cometen delitos.
Mientras tanto, jefes de policía han trabajado para mejorar líneas de comunicación con autoridades federales después de incidentes como el de Norwalk, aunque reconocen que el miedo persiste en algunas comunidades.
Además de Norwalk, otros incidentes en Connecticut han generado tensión, como una detención dentro de un tribunal en New Haven, que pudo haber violado leyes estatales y normas judiciales, y confrontaciones durante protestas contra acciones de inmigración en Hartford.
En respuesta, legisladores estatales impulsan proyectos para limitar aún más las acciones de agentes federales, prohibiendo arrestos en iglesias, escuelas y hospitales, y ofreciendo vías para demandas civiles si se violan derechos civiles; también miembros de la delegación federal de Connecticut han pedido reformas a ICE para mejorar transparencia y responsabilidad.
