WASHINGTON DC.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció un discurso a la nación en horario estelar desde la Casa Blanca, en el que defendió con vehemencia su gestión económica a casi un año de haber regresado al poder. En la presentación, Trump afirmó que el país está “a punto de un auge económico como el mundo nunca ha visto”.
Hablando desde la Sala de Recepciones Diplomáticas, el mandatario enfatizó que su administración ha enfrentado y resuelto muchos de los problemas económicos que, según él, heredó de su predecesor. Trump culpó repetidamente al expresidente Joe Biden por las dificultades previas, resaltando que su propio enfoque ha comenzado a revertir las tendencias negativas.
Entre los logros que destacó, mencionó que la inflación se ha desacelerado, los salarios han subido y los precios de bienes esenciales han empezado a bajar, aunque estas afirmaciones han sido objeto de cuestionamientos y análisis de datos independientes.
Trump también utilizó el discurso para anunciar lo que denominó un “dividendo guerrero” (“warrior dividend”), un pago especial de $1,776 dólares a trabajadores militares activos antes de la temporada navideña, una medida que según él refleja los frutos de su política arancelaria y de recaudación de ingresos.
El presidente presentó su visión de que Estados Unidos se está fortaleciendo en múltiples frentes, asegurando que el país está “más respetado y fuerte que nunca antes”, y que las reformas económicas en camino traerán un crecimiento extraordinario para 2026.
A pesar de sus afirmaciones optimistas, encuestas recientes muestran una percepción pública más escéptica: muchos estadounidenses reportan que la economía no está funcionando para ellos, y existe una creciente insatisfacción con los costos de vida y el empleo disponible.
Algunos analistas han señalado que, si bien Trump insiste en una mejora económica, cifras clave como el índice de precios al consumidor siguen mostrando crecimiento en los costos para los consumidores, y el aumento del desempleo ha sido señalado como un desafío persistente.
El discurso, que duró cerca de 20 minutos, fue también una aparente estrategia política destinada a recuperar terreno ante la opinión pública mientras se acercan las elecciones intermedias de 2026 y los votantes evalúan el estado de la economía como una de sus principales preocupaciones.
Líderes demócratas y críticos han calificado el discurso de exagerado o desconectado de la realidad, argumentando que muchos de los beneficios que Trump atribuye a su mandato tienen fundamentos limitados o provienen de tendencias iniciadas en administraciones anteriores.
A pesar de la polarización en torno a sus declaraciones, la Casa Blanca considera que el mensaje de Trump sobre fortaleza económica y prometedor crecimiento servirá para asegurar confianza entre aliados internacionales y dentro del propio electorado, marcando un tono optimista de cara al próximo año.
