BRIDGEPORT.- El gobernador Ned Lamont manifestó que puede ver a la vista el final de los mandatos sobre el uso de máscaras en las escuelas y otras estrategias de mitigación del COVID-19.
“El final no está relacionado con el calendario, sino con la infección. Pensé que el final sería hasta noviembre de este año pero si la tendencia (tasa de positividad) continúa bajando, creo que podríamos estar llegando al final muy pronto”, declaró el Gobernador, durante una reunión en la Blackham School de Bridgeport.
Lamont pasó aproximadamente una hora recorriendo la escuela y hablando con el superintendente Michael Testani, la directora Marcie Julian y numerosos maestros de clase.
La visita se produjo pocos días después de que la escuela distribuyera kits de autoevaluación a todos los estudiantes y máscaras KN-95 a los miembros del personal.
“Distribuimos mil 85 kits de prueba, dos pruebas por kit. Nuestro personal estaba esperando ansiosos las mascarillas. Los maestros se sienten más seguros con las nuevas mascarillas”, expresó Julian.
Lamont promocionó las medidas de seguridad de COVID-19, incluidos los mandatos de máscara y los purificadores de aire que funcionan en las aulas de la escuela, que reducen la tasa de positividad del virus.
Actualmente en 11 por ciento, la tasa de positividad de COVID-19 es mucho más alta que en noviembre, pero la mitad de lo que era hace dos semanas.
Testani dijo que apreciaba cualquier ayuda estatal que Lamont pudiera brindar.
“Todos sabemos que enfrentamos desafíos aquí en Bridgeport, por ejemplo, contratar y retener maestros es un problema continuo”, agregó el Superintendente escolar.
Por ejemplo, en comparación con los distritos suburbanos vecinos, las limitaciones financieras de Bridgeport significan que los maestros terminan yéndose a trabajos mejor pagados en los suburbios, comentó Testani.
Los maestros que cumplen seis años en el trabajo generalmente están en una edad en la que están considerando comprar una casa y formar una familia, y los créditos fiscales y la asistencia hipotecaria podrían ser herramientas para alentarlos a quedarse en la Ciudad en lugar de buscar trabajo en otros distritos donde la escala salarial podría ser “fácilmente de cinco dígitos” más alta, aseguró Eric Marshall, representante de Bridgeport de la Asociación de Educación de Connecticut (CEA).
El COVID-19 magnifica el problema, comentó Marshall.
“En un distrito urbano, el virus creó tanta tensión con cosas como el distanciamiento social, y cuando nos implementamos completamente el aprendizaje remoto en marzo de 2020, teníamos niños que no tenían servicio (de Internet). No tienen problemas como ese en Westport o Darien”, agregó.
Entre el salario, las condiciones de trabajo y las instalaciones más nuevas, no es de extrañar que los maestros tiendan a irse a los suburbios después de unos años, precisó Marshall.
Kate Dias, la presidenta de CEA, agradeció a Lamont por las asignaciones de fondos y equipos para las escuelas de Bridgeport y dijo que su visita fue una oportunidad para duplicar el apoyo a la educación en la ciudad.
Por su parte, Lamont estuvo de acuerdo en que el Estado debería buscar formas de crear incentivos para que los maestros permanezcan en los distritos escolares urbanos.
Reconoció que el tamaño de las clases en Blackham, alrededor de 28, era demasiado alto, pero agregó que la escuela de la Ciudad era una ilustración de que los estudiantes podían asistir a las escuelas en persona de manera segura.
“Las aulas están abarrotadas, pero me encanta que estén llenas de niños. Estamos haciendo todo lo posible para que la gente confíe en que podemos mantener las escuelas abiertas de manera segura”, finalizó Lamont.
