HARTFORD.- Una pareja de Bristol ganó una demanda por negligencia médica de 37.6 millones de dólares contra el Estado y UConn Health después de que un procedimiento de inseminación en el UConn Health Center salió terriblemente mal.
Una bebé murió en el útero en enero de 2015. Su hermano gemelo, que sufrió una lesión cerebral, requiere atención médica de por vida, según la demanda.
Jean-Marie Monroe-Lynch, la madre, y Aaron Lynch, su esposo y padre de los niños, reclamaron un tratamiento de fertilidad y atención prenatal negligentes en el Center for Advanced Reproductive Services (CARS).
De acuerdo con la demanda, Monroe-Lynch fue inseminada con esperma de un donante que era portador de citomegalovirus o CMV, un virus del herpes que causa defectos congénitos graves o muerte fetal si se contrae durante el embarazo.
UConn Health dijo que “discrepa respetuosamente” con el fallo y que apelará.
El Center for Advanced Reproductive Services (CARS) es una empresa privada que tenía un contrato con UConn Health en 2014 cuando trató a Monroe-Lynch por infertilidad, explicó UConn Health.
“El acuerdo contractual implicaba que UConn Health proporcionara el seguro por negligencia médica para los proveedores de CARS. Esta relación con CARS terminó a finales de 2014, aunque el centro sigue siendo una filial académica de la Facultad de Medicina de la UConn”, explicó UConn Health.
“El caso que el juez dictaminó esta semana fue una situación increíblemente trágica y nuestros corazones continúan estando con esta familia, que ha experimentado tanto dolor y pérdida”, agregó UConn Health.
El juez de la Corte Superior, Mark Taylor, escribió en el fallo de 107 páginas publicado el lunes pasado, que la “Corte está de acuerdo con la gran mayoría de los tribunales superiores, concluyendo que un médico que brinda atención obstétrica tiene la obligación directa con la madre de prevenir daños a su hijo durante la gestación y el parto”.
La decisión otorgó daños económicos por un total de 24.1 millones de dólares y daños no económicos por 13.5 millones, por un juicio total de 37.6 millones.
Monroe-Lynch y Lynch dijeron que el equipo de atención prenatal de UConn no reconoció evidencia de infección congénita por CMV en una ecografía de 20 semanas de los gemelos.
Su hija que estaba por nacer, Shay, murió de la enfermedad y su hijo, Joshua, nació con severos defectos físicos y mentales y no se recuperará, según la demanda.
La pareja acusó al centro de no informarles del riesgo de infección al elegir un donante de esperma cuya sangre dio positivo en anticuerpos contra el CMV. Monroe-Lynch dio negativo.
La pareja también acusó al centro de no detectar y responder adecuadamente a los hallazgos anormales durante su procedimiento de ultrasonido en octubre de 2014 cuando estaba en la semana 22 de embarazo.
