NEW HAVEN.- El sector privado podría liderar un esfuerzo para crear algún tipo de “pasaporte” o sistema de validación en Connecticut una vez que más personas hayan recibido las vacuna contra el COVID-19, informó el gobernador Ned Lamont.
A medida que la vacuna contra el COVID-19 trae una nueva normalidad para quienes pueden recibir una inyección, algunas empresas y estados están explorando si vacunarse debería ser una condición para ingresar a los conciertos, restaurantes y otros lugares.
Los llamados “Pasaportes de vacunas”, un código QR que alguien puede abrir en un teléfono inteligente o un documento en papel para mostrar una prueba de vacunación, se ven cada vez más como una forma para que las personas participen de manera segura en una sociedad pospandémica.
Lamont declaró que es “un poco prematuro” tener esa discusión, dado que la vacuna aún no está disponible para todos los residentes de Connecticut, pero que dentro de un mes o dos, cuando las vacunas estén “más ampliamente disponibles”, el Gobernador espera ver “algún tipo de pasaporte” o sistema de validación en Connecticut, probablemente dirigido por el sector privado.
Nueva York lanzó recientemente el Excelsior Pass, una aplicación que comparte información de vacunación y resultados negativos de la prueba contra el COVID-19 con eventos, artes y lugares de entretenimiento en todo el Estado.
El “green pass” de Israel es necesario para ciertas actividades, como ir al gimnasio y asistir a grandes eventos bajo techo, según el Ministerio de Salud del país.
La Unión Europea también dio a conocer un programa de certificado digital que permitiría viajes de verano.
La administración del presidente Joe Biden está trabajando con la industria privada para desarrollar un estándar para estas credenciales en los Estados Unidos, y Lamont dijo que los funcionarios de la administración organizarían una sesión informativa sobre los programas de “Pasaportes COVID-19”.
Robert Hecht, profesor de epidemiología clínica en la Escuela de Salud Pública de Yale, consideró que es una “responsabilidad del gobierno central” definir cómo funcionan estos programas y realizar un seguimiento del sistema en general.
Los estadounidenses deben esperar proporcionar una prueba de vacunación para viajar internacionalmente, indicó Hecht, particularmente en países que dependen del turismo y, por lo tanto, quieren evitar grandes brotes dentro de sus fronteras.
La mayoría de los países no tienen el mismo acceso a la vacuna que los Estados Unidos, por lo que algunos pueden optar por exigir una prueba de vacunación para proteger a sus ciudadanos de la infección, dijo.
Las empresas de Connecticut han anticipado durante mucho tiempo que eventualmente se les pedirá a las personas que muestren pruebas de haberse vacunado.
Chris DiPentima, presidente y director ejecutivo de la Connecticut Business & Industry Association (CBIA), expresó que no ha oído hablar de ninguna empresa o industria específica en el Estado que implemente un programa de pasaporte de vacunas.
La CBIA ha recibido preguntas de sus miembros sobre si pueden requerir dicha autenticación.
Cuando haya suficiente suministro de vacunas para satisfacer la demanda, “entonces verán que las empresas darán un giro y dirán que ahora van a exigir ese ese tipo de autenticación que demuestre que una persona ya se ha vacunado contra el COVID-19. Espero que eso comience a suceder en junio”, comentó DiPentima.
A medida que las economías reabren, un programa de pasaportes es una forma de infundir confianza en que es seguro viajar y participar en eventos o cenas bajo techo, de acuerdo con las autoridades.
Pero también plantea cuestiones morales sobre la creación de dos niveles de libertad, especialmente porque vacunarse es voluntario, para quienes deciden o pueden vacunarse y para quienes no pueden hacerlo.
“Un programa de pasaporte de vacunas será tan equitativo como lo ha sido la distribución de la vacuna”, opinó Yara Asi, de la Universidad de Florida Central.
En otro indicador de las desigualdades de la pandemia, el lanzamiento de la vacuna en los Estados Unidos, incluido Connecticut, ha arrojado resultados dispares, con inyecciones abrumadoramente dirigidas a los blancos.
La American Civil Liberties Union (ACLU) de Connecticut, en informes noticiosos recientes, dijo que los programas de pasaportes plantean preocupaciones sobre los derechos civiles y la justicia racial, y podrían crear un acceso diferente a los lugares públicos.
En algunos casos, podría hacer que las personas, como los inmigrantes indocumentados, no se vacunen por temor a que se comparta su información, finalizó David McGuire, presidente de la ACLU de Connecticut.
