
HARTFORD.- Ned Lamont, Gobernador electo de Connecticut, anunció nuevos retos, uno de ellos es el proyecto de peajes a camiones grandes que entran al Estado.
De acuerdo con Lamont, la idea es generar nuevos ingresos para solventar el déficit fiscal que atraviesa Connecticut.
Según un estudio del Departamento de Transporte de Connecticut, los peajes a los camiones generarían el 29 por ciento de los ingresos, unos 300 millones de dólares al año.
Además, si se impusieran peajes a los vehículos regulares, habría una ganancia de 700 millones de dólares al año, lo que resultaría un total de un millón de dólares al año.
Sin embargo, Lamont desea mantenerse firme en su promesa electoral, de solo cobrar peajes a los camiones que vienen fuera del Estado y no a los vehículos normales.
Para muchos, esta iniciativa significará más impuestos para los residentes de Connecticut, para poder financiar el costo de la implementación de esta nueva normativa de transporte.
Los opositores a la idea de Lamont señalan que en un futuro cercano, los peajes podrían ser implementados para todos los residentes y visitantes en Connecticut y esto reflejaría pagar más impuestos en un Estado que ya está en crisis financiera.
Durante la campaña política de Lamont, el candidato independiente a Gobernador, Oz Griebel, estuvo de acuerdo con implementar peajes a los camioneros, pero como un proyecto piloto en las líneas HOV (High Occupancy Vehicle) de las autopistas interestatales I-84 e I-91, en las áreas de Hartford.
Si el proyecto resulta, se podría dejar permanentemente en las otras autopistas como la I-95.
Sin embargo, el Departamento de Transportación indicó que ya está establecida la Comisión de Bonos del Estado, aprobando 10 millones de dólares para la realización de este proyecto de infraestructura, que incluye, la mejora de los puentes, reparación y construcción de nuevas carreteras, y reducir los tapones de tráfico durante las horas pico. Todo esto es necesario para mejorar el problema de transporte.
