
Mientras que a unos se les concede la suspensión de la deportación, otros han permanecido cerca de un año en una iglesia santuario esperando un milagro
NEW HAVEN.- Dos familias inmigrantes indocumentadas, tuvieron dos resultados muy diferentes.
Salma Sikandar, oriunda de Bangladesh, que obtuvo el visto bueno en agosto de los funcionarios de inmigración y aduanas para permanecer en los Estados Unidos mientras los tribunales revisaban su caso, recibió más buenas noticias justo antes del Día de Acción de Gracias.
La Junta de Apelaciones de Inmigración acordó reabrir su caso en conjunto con su esposo, Anwar Mahmud, los cuales serán escuchados en junio de 2019.
“Ahora tenemos una red de seguridad adicional”, comentó Samir Mahmud, su hijo de 18 años.
Por su parte, Nelson Pinos, quien ha permanecido en el santuario de la First & Summerfield United Methodist Church durante un año, desde el 30 de noviembre de 2017, se le negó la suspensión de la deportación por parte de la oficina del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) de Boston, que confirmó el fallo de la oficina de Hartford.
Se han llevado a cabo numerosos mítines en New Haven y en Hartford en nombre de la familia para alentar a ICE a que Pinos permanezca con su familia mientras se escucha su apelación y se emite una decisión final.
El abogado de Pinos ha presentado documentación del estrés en la familia, en particular de sus tres hijos, Kelley, de 16 años; Arlly, de 13, y Brandon (6).
La acción más reciente fue una sesión de oración durante la noche afuera de la oficina del ICE en Hartford. A los mítines han asistido el senador federal Richard Blumenthal, el gobernador Dannel Malloy y el alcalde de Hartford, Luke Bronin, entre otros.
Pinos, de 44 años, llegó de manera indocumentada a los Estados Unidos en 1992 y había estado trabajando en una fábrica hasta que ICE lo detuvo, que actuó en virtud de una orden de deportación.
Buscó refugio en lugar de tomar un vuelo de ida a Ecuador, un país que no había visto en 25 años.
“Estamos indignados y horrorizados por la negativa de ICE a brindar alivio a un hombre de familia que ha vivido en nuestra comunidad durante décadas”, señaló Vanessa Suárez de la organización Unidad Latina en Acción (ULA).
“Esto afirma nuestra demanda de que ICE se mantenga fuera de Connecticut para que pueda dejar de destruir a las familias inmigrantes”, agregó Suárez.
Un total de ocho inmigrantes indocumentados se han refugiado en las iglesias de Connecticut, pero en última instancia seis de ellos pudieron reincorporarse a sus familias mientras esperaban los fallos judiciales.
La inmigrante Sujitno Sajuti también se alojó en la Iglesia Unitaria Universalista en Meriden. Superó la marca de un año en el santuario el 17 de octubre.
La reverenda Vicki Flippin, pastora de la First & Summerfield Church, continúa dando la bienvenida a Pinos para que permanezca en la iglesia durante el tiempo que lo necesite.
“Esta familia amorosa cuyo futuro es terriblemente incierto está pasando por una crisis tan personal de manera muy pública, y están exhaustos”, comentó Flippin
Varias organizaciones de defensa, entre ellas la Connecticut Immigrant Rights Alliance (CIRA), Unidad Latina en Acción, CT Shoreline Indivisible, Center for Community Change, New Sanctuary CT y Action Together CT, se han comprometido a continuar luchando por la liberación de Pinos.
El día antes de que Sikandar tomara el avión de regreso a Bangladesh después de 18 años, el oficial provisional de ICE le otorgó una estadía por un año.
