NEW HAVEN.- Los 130 mil estudiantes hispanos de Connecticut a menudo enfrentan políticas que los ponen en desventaja, según un nuevo informe.
El estudio de Connecticut Voices for Children encontró que los niños y jóvenes hispanos tienen el doble de probabilidades de ser suspendidos de la escuela que los estudiantes blancos, tienen tasas más altas de ausentismo crónico y es mucho menos probable que tengan un maestro de su propia etnia.
La coautora del informe y miembro asociada de política de Connecticut Voices, Camara Stokes-Hudson, expresó que esto se debe en gran parte a las políticas y prácticas que a menudo son parciales, lo que hace que los niños se sientan sin apoyo e incluso inseguros en la escuela.
“Los niños sienten que tienen maestros que se preocupan por ellos y los entienden, y quieren apoyarlos, dentro y fuera de la escuela, eso es realmente importante, especialmente para los niños mayores para que puedan ir a la escuela y para que los padres se sientan seguros de enviar a sus hijos a los centros educativos”, indicó Stokes-Hudson.
Pese a lo anterior, la mayoría de los niños latinos no se sienten así.
El informe recomienda ampliar la capacitación anti prejuicios para todo el personal de la escuela, expandir el acceso a los programas que reducen el ausentismo y aumentar el número de maestros hispanos.
Stokes-Hudson señala que los niños hispanos constituyen una cuarta parte del cuerpo estudiantil de las escuelas públicas de Connecticut, pero solo el 4 por ciento de sus maestros son hispanos.
“Eso tiene un impacto real en los resultados que tienen, en las tasas de graduación que tienen, en sus sentimientos de sí mismos como personas académicas, como estudiantes y en su tiempo en las escuelas de Connecticut”, precisó Stokes-Hudson.
En promedio, los puntajes SAT de los estudiantes hispanos de Connecticut están 193 puntos por debajo de los estudiantes blancos, y la brecha para los estudiantes que están aprendiendo inglés crece a más de 300 puntos, destacó el estudio.
El financiamiento escolar también es una parte fundamental de la solución. Stokes-Hudson agregó que muchos distritos escolares solo pueden brindar a sus alumnos los niveles básicos de apoyo.
“Asegurar que las escuelas tengan fondos que satisfagan las necesidades de sus estudiantes es esencial para garantizar que los estudiantes latinos tengan acceso a los tipos de experiencias educativas que necesitan para prosperar, y para apoyar a Connecticut en el futuro”, comentó Stokes-Hudson.
La coautora del estudio apuntó que invertir en educación es invertir en los futuros trabajadores, votantes y líderes del Estado.

