HARTFORD.- Un aumento dramático en el número de niños que contraen enfermedades respiratorias está abrumando a algunos hospitales de Connecticut.
El Connecticut Children’s Medical Center en Hartford informó que no tiene suficientes camas y ahora está en conversaciones con la Guardia Nacional y la Federal Emergency Management Agency (FEMA) sobre la instalación de una tienda de campaña en su césped.
El médico jefe del Connecticut Children’s Medical Center, el doctor Juan Salazar comentó que los hospitales en el Estado están viendo un aumento dramático en el Respiratory Syncytial Virus o RSV.
El experto describió que la situación en el Connecticut Children’s que no es muy diferente de lo que experimentaron los hospitales para adultos durante lo peor de la pandemia de coronavirus, excepto con el virus respiratorio sincitial, el rinovirus y otras enfermedades en lugar de COVID-19.
Los hospitales sufrieron una capacidad sobrecargada, una unidad improvisada para tratar el exceso de pacientes, la escasez de personal y, en algunos casos, procedimientos electivos retrasados.
Es particularmente alarmante porque el virus suele alcanzar su punto máximo en el invierno y no en el otoño, manifestaron Salazar.
“Este es el COVID-19 de la pediatría”, señaló Salazar, quien agregó que “estuvimos ocupados en tiempos de COVID-19, pero los hospitales pediátricos no se vieron afectados como los hospitales para adultos. Ahora, estamos muy ocupados”.
El Yale New Haven Children’s Hospital, de manera similar ha estado “muy lleno”, indicó que el director médico asociado para la prevención de infecciones, el doctor Thomas Murray, y solo el Respiratory Syncytial Virus representa hasta 20 pacientes nuevos en un solo día.
Aunque los virus que circulan entre los niños no suelen provocar la muerte, pueden provocar enfermedades graves que requieran hospitalización o incluso cuidados intensivos.
La doctora Manisha Juthani, comisionada de salud pública del Estado, dijo esta semana que notó el aumento en la hospitalización entre los niños y advirtió sobre la propagación del RSV, rinovirus, enterovirus y otras enfermedades.
Connecticut también continúa teniendo altos niveles de COVID-19, con el total de hospitalizaciones en su nivel más alto desde febrero pasado, aunque esa enfermedad continúa afectando a los adultos de manera más significativa que a los niños.
Salazar y Murray citaron varias razones potenciales para una mayor propagación de virus respiratorios entre los niños este año.
Parte del problema, según los expertos, podría ser que los niños evitaron en gran medida estas enfermedades durante el apogeo de la pandemia de COVID-19 debido al uso de máscaras y al distanciamiento social y ahora carecen de anticuerpos para combatirlas.
Con las máscaras y otras medidas de control desaparecidas en gran medida y los estudiantes de vuelta en la escuela, los virus pueden propagarse rápidamente.
“Es probable que tengamos un grupo de niños que han estado más aislados socialmente y que usaron máscaras durante un par de años y es posible que no hayan contraído los virus respiratorios que normalmente contraerían en un año y, por lo tanto, son más susceptibles de infectarse”, explicó Murray.
Salazar dijo que teme que la crisis pueda empeorar aún más en las próximas semanas y meses a medida que la influenza comience a propagarse en grandes cantidades.
Esta semana, los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) advirtieron que la transmisión de la gripe es más alta actualmente de lo normal en esta época del año, lo que sugiere la posibilidad de una temporada de gripe grave en los próximos meses.
Con eso en mente, los expertos instan a los padres a vacunar a sus hijos contra la gripe lo antes posible y que tomen precauciones cotidianas como la higiene de las manos.
“Este es el momento de vacunar a sus hijos contra la influenza. Es muy importante”, finalizó Salazar.
