BRIDGEPORT.- La población inmigrante en Connecticut ha experimentado un crecimiento notable en la última década, aunque con ciertas señales de desaceleración recientemente.
Según estimaciones de fuentes oficiales, alrededor de 584,000 residentes del Estado eran extranjeros en 2024, lo que representa aproximadamente 1 de cada 6 habitantes, o el 15.9 % de la población total.
Esto coloca a Connecticut por encima del promedio nacional en porcentaje de población nacida fuera de los Estados Unidos.
Este incremento ha sido constante desde hace años: la cifra de inmigrantes ha crecido desde cerca de 492,000 en 2014 a más de medio millón en 2024, reflejando un aumento en la contribución demográfica de quienes llegan desde otros países.
La participación de los inmigrantes en el Estado ha pasado de alrededor de 13.7% en 2014 a casi 16% en 2024.
Sin embargo, datos recientes sugieren que la migración internacional hacia Connecticut podría estar disminuyendo. El U.S. Census Bureau informó que entre julio de 2024 y junio de 2025, el ritmo de migración internacional se redujo aproximadamente a la mitad en comparación con el año anterior. Aunque todavía hubo ganancias netas de población por inmigración, estas fueron menores que en años anteriores.
A pesar de esa desaceleración en nuevos llegados, los inmigrantes siguen siendo una parte crítica de la fuerza laboral del estado.
En 2023 aproximadamente 1 de cada 5 empleos en Connecticut (19.6%) estaba en manos de trabajadores inmigrantes, una proporción que ha aumentado desde la década anterior. Esto muestra que la comunidad inmigrante no solo crece en número, sino también en su impacto económico.
El crecimiento de la población inmigrante en Connecticut también ha sido acompañado por el envejecimiento de la población nativa. Entre 2010 y 2023, el número de residentes nativos mayores de 65 años en el Estado aumentó significativamente, mientras que el grupo en edad laboral se redujo.
Este fenómeno ha hecho que muchas empresas y sectores dependan cada vez más de la mano de obra extranjera para llenar vacantes y sostener la productividad económica.
Además de su papel en el mercado laboral, los inmigrantes son una parte importante de la vida comunitaria y económica: se estima que un porcentaje significativo también participa en la actividad empresarial, el consumo local y el pago de impuestos.
Por ejemplo, diversos informes han señalado que los inmigrantes representan cerca del 20% de la fuerza laboral y el más de un cuarto de los emprendedores del estado, aportando miles de millones de dólares al consumo y a las arcas públicas.
No obstante, hay indicadores mixtos en algunos ámbitos. Por ejemplo, en el sistema escolar de Stamford se observó recientemente una caída en la inscripción de estudiantes inmigrantes recién llegados, con una reducción marcada de participantes en programas destinados a alumnos con dominio limitado del inglés, lo que refleja posibles cambios en los patrones de llegada o movilidad.
En términos generales, aunque la migración internacional hacia Connecticut ha mostrado señales de desaceleración, la población inmigrante sigue siendo numerosa y vital para la demografía y la economía del estado.
Su contribución en el empleo, los impuestos y la diversidad cultural continúa moldeando la sociedad conneriquense, incluso mientras se enfrentan a cambios nacionales en las políticas migratorias y dinámicas demográficas.
