GREENWICH.- Un hombre de Greenwich que exploró el sumergible “Titán” de OceanGate cuando pasó por Connecticut hace dos años describió la nave como “claustrofóbica”.
“Me sentí incómodo por simplemente estar sentado en él durante unos minutos por el poco espacio que había. Me alegré de salir rápido”, dijo Sal LoBalbo, residente de la sección Cos Cob de Greenwich.
El “Titán” atrajo la atención mundial, la semana pasada, desde que desapareció en el norte del Océano Atlántico camino al naufragio del Titanic.
Los escombros encontrados, el jueves pasado, llevaron a las autoridades a concluir que el “Titán” había “implosionado”, matando a las cinco personas a bordo.
Una implosión es el aplastamiento de un objeto debido a la presión que hay en el exterior.
Los infortunados son el fundador y director ejecutivo de OceanGate, Stockton Rush; el aventurero británico Hamish Harding; el experto francés en Titanic de renombre mundial y ex residente de Greenwich y Kent, Paul-Henri Nargeolet, y el empresario paquistaní Shahzada Dawood y su hijo de 19 años, Suleman.
Groton y Greenwich se encontraban entre las ciudades que visitó el “Titán” cuando recorrió los Estados Unidos a finales de 2021 y principios de 2022 después de su exitoso viaje inaugural. Si bien el sitio web oficial de OceanGate parece haber sido eliminado, las páginas web archivadas muestran que el “Titán” estaba programado para llegar a Groton el 22 de octubre de 2021 y a Greenwich el 28 de octubre de 2021.
Durante la visita a Greenwich, LoBalbo fue uno de los que experimentó de primera mano el alojamiento del Titán.
LoBalbo, de 51 años, es copropietario de LoBalbo Brothers Auto Body con sede en Stamford con su hermano gemelo, Al, y vive a poca distancia del Greenwich Water Club.
Cuando el sumergible estuvo estacionado en el club River Road a finales de octubre de 2021, LoBalbo hizo un recorrido por la embarcación, intrigado por la conexión con el Titanic.
Describiéndose a sí mismo como un entusiasta de la historia, LoBalbo señaló que su padre nació el mismo día (pero no el mismo año) en que se hundió el famoso transatlántico: el 15 de abril.
LoBalbo recordó vívidamente el día de la gira, un sábado frío y lluvioso. Divididos en grupos de cuatro, dejando espacio para un miembro de la tripulación, una fila de personas esperaba para entrar al sumergible. El grupo de LoBalbo incluía un padre y un hijo. Cuando llegó su turno, LoBalbo trepó por la escotilla solitaria, deslizándose por una abertura de aproximadamente 16 pulgadas.
“Solo tenías mucho espacio para meterte, por lo que, si fueras una persona más grande, no podrías entrar allí”, expresó.
En el interior, las dimensiones restrictivas del “Titán” causaron una impresión inmediata. Con unas medidas de 22 pies de largo por 9.2 pies de ancho y 8.3 pies de alto, el sumergible era tan pequeño que ninguno de los cinco pasajeros en su viaje final habría podido estirar las piernas, y mucho menos ponerse de pie o acostarse.
LoBalbo, que mide 5 pies 8 pulgadas, tuvo que encogerse aproximadamente 4 pies y medio entre el piso y el techo.
“Estás sentado con la espalda contra esta pared redonda y tus pies básicamente tocan el otro lado, pero no puedes estirarte. No habia lujos, ni aire acondicionado, ni calefacción. La Iluminación es lo único que tienen”, precisó LoBalbo.
La única vista del mundo exterior provenía de un ojo de buey (ventanilla) al final del cono de la nariz del sumergible. La tripulación anfitriona del recorrido respondió preguntas y explicó cómo funcionaba el submarino, describiendo su composición y señalando las características de seguridad.
LoBalbo y los demás miembros de su grupo, todos desconocidos para él, estuvieron unos cinco minutos dentro del sumergible antes de salir por el mismo camino por el que entraron. En comparación, se suponía que el viaje final del “Titán” al Titanic, un viaje que costaba 250 mil dólares cada uno, tomaría alrededor de siete horas de ida y vuelta, de acuerdo con la Guardia Costera de los Estados Unidos.
Cuando se informó por primera vez que el submarino había desaparecido, el nombre OceanGate le sonó familiar a LoBalbo, pero sabía que la compañía poseía varios sumergibles, por lo que no pensó de inmediato que el “Titán” estaba involucrado.
Fue solo más tarde, que dije “Oh, Dios mío, en ese estaba yo”, comentó.
Lobalbo compartió en Youtube un video del interior del sumergible durante su visita a Connecticut. Está disponible en la web https://www.youtube.com/watch?v=WJBE8veZdYc&t=13s o buscando el titulo Greenwich man who toured Titan submersible during CT visit ‘was glad to get out.
