STAMFORD.- Los jornaleros son trabajadores inmigrantes que dependen de encontrar un trabajo cada día.
En Stamford, se reúnen cada mañana cerca de la autopista I-95 en una esquina que llaman “El Palomar” y esperan que la suerte se cruce en su camino, con la esperanza de que un empleador potencial les ofrezca un trabajo temporal en el mercado laboral clandestino.
De acuerdo con los defensores, si bien es ilegal que un empleador no pague o amenace a un jornalero, desgraciadamente eso sucede muchas veces.
Según el Migration Policy Institute, aproximadamente 113 mil inmigrantes indocumentados vivían en Connecticut en 2022, y casi el 60% de esta población no tiene seguro médico.
Anka Badurina, directora ejecutiva del centro comunitario Building One Community (B1C), declaró que han ayudado a 15 mil jornaleros. Su ayuda incluye asesorar a los trabajadores sobre sus derechos y ayudarlos a entender sus derechos bajo la ley federal.
B1C es una organización de Stamford que ha trabajado durante años para ganarse la confianza de los jornaleros en su mundo de incertidumbre.
Badurina manifestó que “son víctimas de robo. Les pagan, pero como son indocumentados, también son víctimas de delitos”.
La directiva comentó que la inflación y el impacto persistente del COVID-19 han afectado a muchas personas, pero los jornaleros han sido particularmente vulnerables.
Badurina dijo que los jornaleros en Connecticut no solo vienen de México o Centroamérica, sino que también vienen de diferentes partes del mundo como Venezuela y Argentina.
“A veces traemos al centro a un abogado para que hable con ellos para que sepan cómo cuidarse, cómo pueden registrar dónde van a trabajar y demás”.
Agregó que los jornaleros están construyendo amistades a través de la fe y la cultura, son parte de la comunidad y ellos ven el futuro con esperanza.
Uno de los jornaleros, que no reveló su nombre debido a su estatus migratorio, declaró que “ellos realizan trabajos que otros no están dispuestos a hacer y a veces la paga no alcanza”.
“Los hispanos construimos casas, hacemos jardinería y muchas otras cosas. Sí, ganamos dinero aquí, y eso es porque los estadounidenses nos pagan por nuestro trabajo, pero al final, el trabajo duro lo hacemos nosotros”.
Algunos jornaleros relataron que a veces pasan varias semanas sin encontrar un trabajo y a veces tienen que ingeniárselas para llevar alimentos a su mesa.
