NUEVA YORK.- La gobernadora Kathy Hochul perdonó a nueve personas y conmutó las sentencias de otras cuatro el miércoles pasado, un año después de que otorgó clemencia a varios neoyorquinos por última vez, y se comprometió a seguir haciéndolo “de manera continua”, a pesar de no haberlo hecho durante un año. .
Aquellos que recibieron conmutaciones de sentencia incluyen:
* Jacqueline Smalls, de 60 años, una sobreviviente de violencia doméstica que cumple una sentencia de 15 años por apuñalar y matar a su esposo después de que violó las órdenes de protección y entró en su casa, lo que le hizo temer por su vida.
* Anthony Evans, de 56 años, quien ha cumplido alrededor de 19 años de una sentencia de 22 años a cadena perpetua por robo y no ha sido denunciado por una infracción disciplinaria en más de 15 años.
* Bruce Bryant, de 53 años, quien ha pasado sus más de 30 años en prisión obteniendo títulos de asociado y licenciatura, recaudando dinero para la recompra de armas y creando un programa de tutoría para niños con padres encarcelados.
* Stanley Bellamy, de 60 años, quien obtuvo múltiples títulos, recaudó dinero para varias organizaciones benéficas, organizó un seminario anual contra la violencia y obtuvo más de 70 certificados, premios y otros reconocimientos durante sus 37 años en prisión.
Hochul también perdonó a varios inmigrantes que ya han sido liberados de prisión, pero que podrían haber enfrentado la deportación por los delitos que cometieron hace años.
“La clemencia es una herramienta poderosa que se puede ejercer para promover los intereses de la justicia y la equidad, y para reconocer los esfuerzos realizados por las personas para mejorar no solo sus propias vidas sino también las vidas de quienes los rodean”, dijo Hochul.
“Estas concesiones de clemencia sirven no solo para reconocer los pasos que estas personas han tomado para rehabilitarse, sino para recordar a otros que ese cambio es posible y que nadie debe ser definido por su peor error”, agregó la Gobernadora.
Un empujón para más indultos
La víspera de la Navidad pasada, la gobernadora Kathy Hochul otorgó clemencia a 10 personas: nueve indultos y una conmutación de sentencia. En ese momento, prometió hacerlo más de una vez al año.
Pero en el año transcurrido desde entonces, un año en el que se postulaba para su primer mandato completo como Gobernadora, no aprobó ni una sola solicitud de clemencia.
Los defensores han instado a Hochul y a los gobernadores anteriores a usar sus poderes de clemencia con más frecuencia y para más personas, como una herramienta para reducir la población carcelaria y brindarles a las personas una segunda oportunidad.
Argumentan que podría incentivar a las personas encarceladas a no meterse en problemas y participar en programas de rehabilitación.
También citan investigaciones que indican que las personas tienden a cometer delitos a tasas mucho más bajas a medida que envejecen.
Pero tales argumentos se han enfrentado al rechazo debido a que el aumento de las tasas de delincuencia en los últimos años ha avivado el miedo entre muchos neoyorquinos y ha provocado críticas de la policía y los políticos, que han culpado a las recientes reformas de la justicia penal.
Múltiples proyectos de ley que habrían abierto otras vías para la liberación anticipada fracasaron en la Legislatura estatal este año, a medida que se calentaba la temporada de campaña.
Hochul también estuvo a la defensiva en el período previo a las elecciones, ya que las encuestas mostraron una brecha cada vez más estrecha con su oponente, quien la calificó de blanda con el crimen.
Más de un mes después del día de las elecciones, 450 personas que buscaban indultos y 861 que buscaban conmutaciones de sentencia seguían esperando una decisión.
Los defensores de la reforma de la justicia penal celebraron la decisión de Hochul de otorgar clemencia a un pequeño número de esos solicitantes. Pero también instaron a la Gobernador a no detenerse en 13.
“Mientras nuestros corazones se rompen por aquellos que también merecen clemencia y no recibieron buenas noticias, redoblamos nuestro compromiso de seguir luchando por su libertad”, apuntó José DiLenola, director de la Release Aging People in Prison Campaign.
