BRIDGEPORT.- Los niños de New Haven, Bridgeport, Waterbury, Hartford y Meriden representaron el 49% de los casos entre 2012 y 2020. Y, aunque las cifras están mejorando en general, el envenenamiento por plomo golpea desproporcionadamente a los niños de color, afectando la salud mental, conductual y educativa.
“Si se piensa en una causa prevenible para ese tipo de retrasos y problemas, el plomo es un contribuyente tan importante. Y, como vemos, afecta a los más vulnerables, a nuestras comunidades hispanas y afroamericanas, y aquellos que viven en las viviendas más antiguas de nuestros centros urbanos. Así que esto es también una cuestión de equidad”, manifestó Manisha Juthani, comisionada del Departamento de Salud Pública de Connecticut.
Los legisladores aprobaron y el gobernador Ned Lamont firmó nuevas medidas que entrarán en vigor en 2023. Entre ellas se incluye el aumento de los requisitos de las pruebas para que los proveedores de atención primaria añadan pruebas anuales de plomo para ciertos niños.
También se reduce el umbral de los niveles de plomo en la sangre que requieren que los funcionarios de salud estatales y locales tomen medidas inmediatas.
Estos cambios obligan a informar al Departamento de Salud Pública en un plazo de 24 horas.
“Es importante que se informe en el plazo de un día, porque así el Estado podrá trabajar e informar a los departamentos de salud locales, que recibirán estos informes y podrán iniciar todo el proceso de reducción que eventualmente deberá llevarse a cabo en un hogar”, expresó Juthani.
Señaló que hay 30 millones de dólares en fondos federales destinados a ayudar a los esfuerzos locales de reducción.
Por último, la ley crea un grupo de trabajo que informará a los legisladores a finales de año.
Cuando se promulgó la ley, Lamont dijo que las medidas eran necesarias.
“El envenenamiento por plomo en la infancia tiene efectos catastróficos en la salud y el desarrollo, incluyendo discapacidades irreversibles de aprendizaje y desarrollo”, indicó Lamont.
“En particular, este problema ha afectado más profundamente a las familias minoritarias y a las que viven en comunidades desfavorecidas. Durante demasiado tiempo, las normas para las pruebas y el tratamiento del plomo en Connecticut se han quedado muy por detrás de las mejores prácticas, y me alegro de que estemos haciendo estas actualizaciones que deberían haberse hecho hace tiempo”, finalizó el Gobernador.
