STAMFORD.- Más ciudades están reimplantando los mandatos de máscaras para interiores, ya que la cepa ómicron de COVID-19, ahora dominante, no solo está reinfectando a muchos que ya han tenido el virus, sino también a aquellos que han sido vacunados y que han recibido la inyección de refuerzo.
La variante BA.5 (el nombre oficial de ómicron) representó alrededor del 65 por ciento de los casos en los Estados Unidos en el período de una semana que finalizó el sábado 16 de julio, según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC).
Y la ola se está sintiendo en todo el país.
El ferry de Staten Island ha reducido el servicio debido a que un número cada vez mayor de trabajadores están enfermos.
En Boston, Massachussets, con un aumento de los casos de alrededor del 40 por ciento en una semana, los funcionarios recomiendan el uso de máscaras en entornos cerrados llenos de gente.
En California, los niveles de transmisión han sido constantemente altos en prácticamente todos los condados de California, informaron los CDC, y Los Ángeles experimentó un aumento del 14 por ciento semana tras semana.
Algunas ciudades de Connecticut también han comenzado a reimplantar el uso de tapabocas en interiores.
“Esta es una versión del virus que puede escapar a cualquiera de las inmunidades que tenía de una infección anterior, así como de una vacuna”, comentó la doctora Kavita Patel, colaboradora médica de NBC News, sobre la cepa BA.5.
“Representa un riesgo para la mayoría de la población porque las infecciones en el pasado no te protegen. Estamos viendo más reinfecciones en los últimos 30 a 60 días”, agregó Patel.
Una nueva mutación de la cepa ómicron, identificada como BA.2.75, se describe como quizás la más contagiosa hasta el momento, con pocas esperanzas de inmunidad.
Pero hasta ahora, solo se han confirmado unos pocos casos de BA.2.75 en los Estados Unidos.
Se ha identificado en 11 países, incluida la India, donde rápidamente ha ido ganando terreno.
“La BA.2.75 puede propagarse rápidamente y eludir la inmunidad de las vacunas y la infección previa”, según los científicos citados en un informe de la revista TIME.
“Todavía es muy pronto para sacar demasiadas conclusiones”, dijo a la revista TIME, Matthew Binnicker, director de virología clínica de la Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.
La primera ola de ómicron ocurrió en noviembre de 2021, cuando los Estados Unidos pasó de ser relativamente fuerte en el tratamiento de casos de COVID-19 resultantes de las variantes anteriores a ómicron, a ser relativamente malo con la llegada de dicha variante.
