NEW ROCHELLE.- Dos años después de que el COVID-19 arrasara a New Rochelle, la residente Gladys Vivanco se para afuera de la biblioteca pública con una máscara facial y una sensación de optimismo.
Vivanco, quien se mudó a la ciudad de Westchester hace dos décadas, cree que el tercer año de la pandemia traerá una recuperación para los 80 mil residentes de esta ciudad que surgió como el epicentro de un virus entonces incipiente en marzo de 2020.
“Las cosas están cambiando, ya no es como antes. La gente sale, va a trabajar. Se pueden ver que muchos restaurantes están abriendo, y muchos de ellos están haciendo fiestas y reuniones”, declaró Vivanco, de 63 años, una inmigrante peruana que trabaja limpiando casas.
“El virus todavía existe, el riesgo sigue ahí, cuando sales a la calle sin mascara te puedes enfermar, sin embargo, pero el miedo ha disminuido”, expresó la hispana.
Fue el 3 de marzo de 2020, cuando Lawrence Garbuz, residente de New Rochelle, fue diagnosticado como el segundo neoyorquino en dar positivo por coronavirus, trayendo la nueva y desconocida plaga a esta ciudad y a la sinagoga donde asistía.
Se produjeron órdenes de cuarentena, el virus aumentó, sin embargo, en la actualidad, los casos de COVID-19 en New Rochelle han disminuido satisfactoriamente.
“Recuerdo mirar por la ventana del Ayuntamiento y ver 20 equipos de cámaras acampados en el jardín delantero debido a que New Rochelle era el epicentro de la pandemia. Eso no es algo a lo que estamos acostumbrados”, expresó el alcalde Noam Bramson.
Bramson dijo que los recuerdos permanecen frescos después de 24 meses que se sintieron mucho más.
“Al igual que muchos incidentes traumáticos, dos años pueden parecer toda una vida. Los primeros días fueron tan vívidos e intensos que siguen estando en nuestra memoria. Cuando reflexiono sobre la experiencia de New Rochelle solo puedo decir que en estos dos años hemos hecho un buen trabajo para vencer a ese virus”, agregó el Alcalde.
El residente local Alan Schogel, de 87 años, dio un paseo con su esposa Ellie por la ciudad la semana pasada.
La pareja octogenaria dijo que pasaron gran parte de los últimos dos años encerrados, pero notaron los cambios en New Rochelle desde que se aventuraron a salir.
“Durante la pandemia, muchas tiendas cerraron, pero muchas están comenzando a abrir de nuevo, supongo que debido a todos los edificios de gran altura que se están construyendo. Se están demoliendo edificios viejos, se están levantando otros nuevos. Algunos de ellos están comenzando a ser alquilados”, indicó Alan.
Schogel dice que la gente fue “bastante buena” en usar sus máscaras, y el alcalde señaló que las tasas de vacunación en los tres códigos postales de la ciudad van desde un mínimo del 77% hasta un máximo del 98% para al menos una vacuna.
Bramson ofreció una evaluación positiva del próximo año.
“Es más que un optimismo cauteloso, es un optimismo sin adornos. La buena noticia para nosotros es que, incluso durante la pandemia, seguimos avanzando en nuestras principales prioridades, especialmente en lo económico. Nuestro auge de la construcción no se desaceleró, algo para nuestra sorpresa”, agregó el alcalde.
A pesar del pronóstico optimista y el paso del tiempo, los recuerdos de marzo de 2020 siguen siendo difíciles de olvidar para algunos.
“Fue realmente feo. Cuando salí en la segunda semana, vi que todo estaba en silencio, todo estaba cerrado. La gente apenas estaba en las calles y todo era desolador”, recordó Vivanco.
