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Monday, February 2, 2026

CT comienza implementación de vacuna contra COVID-19 para niños de escuela primaria

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NORWALK.- Connecticut comenzó a administrar vacunas contra el COVID-19 a los niños de 5 a 11 años, siguiendo las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) que amplían la elegibilidad para la vacuna pediátrica Pfizer-BioNTech.

Los CDC manifestaron que se demostró que la vacuna tiene una efectividad de alrededor del 91% en el nuevo grupo de niños más pequeños.

Según los reguladores federales, los ensayos clínicos encontraron que los niños de entre 5 y 11 años experimentaron efectos secundarios leves similares a los adultos, el más común de los cuales fue un dolor en el brazo.

En Connecticut, hay alrededor de 277 mil niños en el grupo de edad recién elegible, según la oficina del gobernador Ned Lamont.

Las dosis más pequeñas de la vacuna están disponibles a través de pediatras, cadenas de farmacias como CVS, RiteAid y Walgreens, así como algunas farmacias independientes.

Los Departamentos de Salud Pública y Educación también planean realizar clínicas escolares en todo el Estado.

Lamont dijo que la capacidad de los padres para vacunar a la mayoría de los niños en edad escolar debería ayudar a reducir los brotes y las exposiciones en las aulas de Connecticut.

Él y la doctora Manisha Juthani, comisionada de salud pública del Estado, instaron a los padres a vacunar a sus hijos.

“Mantener a los estudiantes en la escuela ha sido una de mis mayores prioridades, y tener vacunas disponibles para más niños es un componente importante de este esfuerzo”, precisó Lamont.

“He escuchado de todos mis asesores de salud pública, y su orientación es clara: esta vacuna es segura para los niños y funciona”, agregó el Gobernador.

La oficina del Gobernador también incluyó una declaración de la doctora Jody Terranova, representante de inmunizaciones en la junta de la Connecticut’s American Academy of Pediatrics de Connecticut.

Terranova dijo que la vacuna ya ha ayudado a prevenir enfermedades en niños mayores de 12 años.

“Aunque los niños a menudo tienen casos más leves de COVID-19 que los adultos, todavía se enferman, y algunos niños también están luchando contra el COVID-19 durante mucho tiempo. Recibir esta vacuna es lo correcto para mantener seguros a nuestros niños y familias”, dijo Terranova.

Durante un video en vivo, el martes pasado, por la noche en la página de Facebook de Hartford HealthCare, Keith Grant, director de prevención de infecciones, calificó la nueva elegibilidad como un “gran paso adelante”.

Poco después del anuncio, un trabajador de la salud administró la vacuna a varios de los primeros niños pequeños del Estado.

Los padres de algunos de esos niños participaron en una conferencia de Zoom el miércoles pasado por la mañana y dijeron a los periodistas que sus hijos no habían experimentado ningún efecto secundario.

Reem Nouh, una madre de Simsbury, dijo que su hijo Kareem de siete años había estado ansioso por recibir la vacuna desde que se vacunó al resto de la familia.

“Hoy (el martes pasado) fue a la escuela muy emocionado, se lo va a contar a todos sus amigos. Espero que todos los niños que se han vacunado sean una inspiración para sus amigos, sus amigos y familias y sus comunidades”, indicó  Nouh.

Nouh, que es farmacéutica, dijo que la decisión de vacunar a sus hijos contra la enfermedad fue simple: ella y su esposo, que es enfermero, sintieron que los beneficios de la vacunación superaban los riesgos y los niños querían recibir la inyección.

Pero el sentimiento está lejos de ser universal.

KFF COVID-19 Vaccination Monitor, un proyecto de investigación que rastrea la opinión pública sobre la vacuna contra el coronavirus, interrogó a más de mil 500 adultos estadounidenses en octubre y descubrió que solo alrededor del 27% de los padres esperaban vacunar a sus hijos de entre 5 y 11 años cuando fueran elegibles.

Otro 33% planeó un enfoque de “esperar y ver”. Según la encuesta, más del 70% de los padres informaron estar al menos algo preocupados por los efectos secundarios en los niños o preocupados de que no se conociera lo suficiente sobre sus efectos a largo plazo.

Cuando se le preguntó sobre esas preocupaciones, en particular los casos de un problema cardíaco llamado pericarditis, Grant dijo que la inflamación cardíaca se ha relacionado durante mucho tiempo con virus respiratorios similares al COVID-19.

Grant dijo que no estaba claro si las personas que habían sido vacunadas y luego desarrollaron pericarditis también habían estado previamente expuestas al COVID-19.

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